martes, 31 de julio de 2007

Dolmen de Alchista (Hernani)

Dolmen de Alchista (altxista), en Hernani.

este dolmen tiene un túmulo de 10 m. de diámetro y medio metro de altura. En un cráter central se localiza una losa tendida de 2´5 m. de longitud. Hay otras dos losas en el borde del cráter. Este dolmen está situado en el primer altozano al SudEste de los cromlechs de Alchista, cerca de la divisoría de aguas del Leizarán y el Urumea, en la vertiente de este último. Fue descubierto por J. M. Barandiarán en 1923.


Detalle de la cámara.

Nombre oficial:

Altxista

Coordenadas:

ED50:
UTM 30: X=585063 m. Y=4782279 m. altura=680 m.
geográficas: longitud:-1 57 11.6 latitud:43 11 15.8 altura=680 m.

WGS84:
geocéntricas: X=4655611 m. Y=-158878 m. Z=4343141
geográficas: longitud:-1 57 16.3 latitud:43 11 11.8 altura=730

*Cómo llegar:

- Desde los cromlechs de Alchista:

Seguimos el sendero que sube a la loma en dirección a Arano.

domingo, 29 de julio de 2007

Cromlechs de Alchista (Elduain / Hernani)

Cromlechs de Alchista (Altxista) con el sendero que lleva al dolmen, detrás.

Conjunto de 8 cromlechs compuestos de areniscas y pundigas del terreno. Se hallan situados en el collado de Anchista (Antxista) o Akelarre, y parte de la ladera SudEste de monte Zaburu o Argarate, en ambos lados de la divisoría de aguas que limita los términos municipales de Elduain y Hernani. Entre estas estructuras se hallan numerosos bloques, que posiblemente formaron parte de otros monumentos, hoy deteriodados. Los cromlechs nº 1 y 6 fueron descubiertos en 1923 por J. M. Barandiarán, el resto por L. del Barrio, L. Millan y J. J. Ochoa entre 1982 y 1989.

Cromlech nº 1, tiene 2 m. de diámetro, compuesto por 3 testigos visibles con una altura de entre 1 m. y 50 cm. También ha sido citado en 1973 por M. Apellaniz como posible dolmen, con el nombre de Alchista Norte y en 1982 por J. Altuna (et ali) como posible cista.
Cromlech nº 2, tiene 7´30 m. de diámetro, compuesto por 19 testigos visibles, entre los que destacan 4 con una altura de entre 35 cm. y 15 cm. en su centro se encuentra tendido un bloque de 1´70 x 1´20 m.
Cromlech nº 3, tiene 4 m. de diámetro, compuesto por 9 testigos visibles que apenas sobresalen del terreno.
Cromlech nº 4, tiene 6 m. de diámetro, compuesto por 10 testigos visibles que apenas sobresalen del terreno.
Cromlech nº 5, tiene 7´5 m. de diámetro, compuesto por 9 testigos visibles de los que destaca 1 con una altura de 20 cm.
Cromlech nº 6, tiene 4 m. de diámetro, compuesto por 5 testigos visibles de los que destacan 3 con una altura de entre 1´10 m. y 35 cm.
Cromlech nº 7, tiene 4´5 m. de diámetro, compuesto por 5 testigos visibles que apenas sobresalen del terreno.
Cromlech nº 8, tiene 3´6 m. de diámetro, compuesto por 6 testigos visibles ue apenas sobresalen del terreno.


Cromlech de Alchista nº 6, entre los pinos.

Nombre oficial:

Altxista

Coordenadas:

ED50:
UTM 30: X=584981 m. Y=4782344 m. altura=670 m.
geográficas: longitud:-1 57 15.2 latitud:43 11 17.9 altura=670 m.

WGS84:
geocéntricas: X=4655557 m. Y=-158957 m. Z=4343182
geográficas:longitud:-1 57 19.9 latitud:43 11 13.9 altura=720

*Cómo llegar:

- Desde el dolmen de Ocholepo:

Seguimos el sendero que sube al Zaburu y trás pasar una loma tomamos un sendero que sale por la izquierda, que rodea todo el monte sin tener que pasar por la cima. Pasaremos por otra bifurcación, tomando el sendero de la derecha, (hay una señal hacia Arano) y trás cruzar un paso de valla de escalera, llegaremos al collado de Akelarre. Desde el dolmen hasta los cromlech hay 1350 m.

viernes, 27 de julio de 2007

Dolmen de Ocholepo (Elduain / Urnieta)

Dolmen de Ocholepo, visto desde Elduain.

Dolmen con un túmulo de 7.3 m. de diámetro y medio metro de altura, con un cráter central de 3 x 1 m. y 35 cm de profundidad, donde en uno lateral sobresale una losa de la cámara de 2´6 m. x 50 cm. Areniscas del terreno. Sobre el túmulo, próximo a la cámara, se situa el mojón fronterizo de los términos municipales de Elduain y Urnieta. Fue descubierto en 1978 por J. Altuna y K. Mariezkurrena.

Se en encuentra en el collado de Ocholepo (Otsolepo, "collado del lobo" en vasco), también conocido como Arreteneta, entre los montes Onyo y Zaburu.


Dolmen de Ocholepo visto desde Urnieta.

Nombre oficial:

Otsolepo

Coordenadas:

ED50:
UTM 30: X=584267 m. Y=4782926 m. altura=676 m.
geográficas: longitud:-1 57 46.5 latitud:43 11 37.1 altura=676 m.

WGS84:
geocéntricas: X=4655132 m. Y=-159650 m. Z=4343617
geográficas: longitud:-1 57 51.2 latitud:43 11 33.1 altura=726


*Cómo llegar:

- Desde los cromlechs de Eteneta II:

O bien subimos al Onyo y bajamos por una fuerte pendiente entre puestos de caza y una valla, o mejor rodeamos la cima por la izquierda por un sendero que nos lleva hasta el dolmen.

- Desde el menhir de Usobelarza:

Subimos por el cortafuegos hasta el cruce y aquí, de los dos caminos a la derecha, cogemos el camindo que sube por la izquierda, con el que iremos rodeando el monte Onyo, pasaremos junto a una fuente y una bifurcación, seguimos recto, por el paso canadiende, y tras una curva a la derecha llegamos al collado de Ocholepo, aquí cruzamos la valla que tenemos a la izquierda y a la derecha tenemos el dolmen.

Una joya rebozada en sal

Leintz Gatzaga alberga una concentración insólita de palacios y mansiones. Regó su prosperidad con agua salada, una riqueza de apariencia sencilla pero tan potente como para atraer el interés de imperios y monarquías.

ANDER IZAGIRRE (www.anderiza.com)

Leintz Gatzaga da buenas sorpresas a quien se acerca. De lejos parece una simple aldea, un barrio rural como otro cualquiera, colgado en el estrecho valle boscoso donde nace el río Deba, en el último rincón de Gipuzkoa. Pero de cerca revela un llamativo porte aristocrático: el visitante entra por un arco (quedan cinco de los siete originales, y algunos restos de muralla) y descubre un casco urbano minúsculo en el que se aprietan casonas solariegas y soberbios palacios renacentistas y barrocos. Es la huella que dejaron varios siglos de prosperidad, del tiempo en que Leintz Gatzaga (Salinas de Léniz) encendió disputas entre reyes y señores feudales, padeció batallas, vio pasar caravanas de mercaderes, alojó a peregrinos, nobles y monarcas. De cuando no era el último rincón de Gipuzkoa sino el primero, porque por aquí entraba el Camino Real de Castilla.

Tres chorros de agua

Y todo se debe a tres simples chorros de agua. En una hondonada sombría y húmeda, tapizada por el bosque, afloran cinco manantiales. Uno de aguas sulfurosas, otro rico en metales y los tres que son la madre del cordero: tres fuentes de agua muy salada.

La sal fue durante milenios lo más parecido a la piedra filosofal: una sustancia maravillosa que servía para conservar carnes y pescados, sazonar comidas, curtir cueros y completar la alimentación del ganado. Por eso se acercaron a este paraje los habitantes de la Edad de Hierro, también los romanos (como muestran las monedas y los fragmentos de cerámica que se hallaron en el lugar) y los protoguipuzcoanos del Medievo (un documento del año 947 habla ya de la explotación salina). Y sobre la sal nació el pueblo en el año 1331: el rey castellano Alfonso XI, propietario de los manantiales, quiso controlar mejor este pozo de riquezas y ordenó fundar una villa al pie del templo-fortaleza de Nuestra Señora del Castillo o de Dorleta, que hasta entonces vigilaba el entorno. Los vecinos del valle de Léniz vivían desperdigados en caseríos y aldeas pero muchas familias se trasladaron a la nueva villa, atraídos por los privilegios que se les concedían para la explotación y el comercio de la sal.

Las salinas despertaron muchas codicias. Durante las batallas entre oñacinos y gamboínos, que desangraron las comarcas vascas en la Edad Media, el temible Beltrán de Guevara, conde de Oñate, se apoderó de la villa en 1374. En el tira y afloja que se traían aquellos tiranos feudales con la mismísima Corona, el conde de Oñate logró que Enrique II de Castilla le concediera la jurisdicción de todo el valle de Léniz, incluidas por supuesto las salinas. Construyó una fortaleza en plena villa, en el solar donde ahora se levanta el palacio de Elexalde o Torrekua (en referencia a esa antigua torre medieval). Como parte del Señorío de Oñate, la villa dejó de pertenecer a Gipuzkoa y entró en la Hermandad Provincial de Álava. Esta etapa de dominio feudal y pertenencia alavesa se prolongó un siglo, hasta 1493, y fue una época penosa en la historia del valle. Los vecinos vivieron tiranizados por los Señores oñatiarras, se vieron obligados a luchar en las guerras banderizas y sufrieron expediciones de castigo.

El esplendor de la villa llegó en el siglo XVII gracias a una carretera: a través del cercano puerto de Arlabán se trazó el Camino Real que comunicaba Castilla con el océano y con Europa. Las cuestas de este paso eran tan empinadas (y siguen siéndolo, incluso en la carretera asfaltada de ahora) que a pie de puerto, en el barrio de Marulanda, un carretero alquilaba su pareja de bueyes para tirar cuesta arriba de los carros con los que no podían los caballos. Por Leintz Gatzaga transitaban los interminables cargamentos de lana de la meseta, los mercaderes europeos, las comitivas reales. Se abrieron fondas y ventas, se construyeron palacios y mansiones, y así se formó el trazado urbano que se conserva hoy en día.

Podemos entrar por el portal de San Ignacio, que era el acceso principal a la villa amurallada, y que luce el escudo de Castilla en el exterior y guarda la imagen del santo en el interior. Una vez dentro del casco, en apenas tres calles paralelas y un eje transversal, se levantan palacios como el de Garro, con un espectacular escudo de armas; el de Során, en el que pernoctaban los reyes cuando hacían noche en el pueblo; los de Elexalde, Ostatua, Kapitangoa, y también la hermosa fuente de los Doce Caños y la iglesia de San Millán.

Este cogollo de construcciones nobles demuestra la relevancia de Leintz Gatzaga, enclavada en el paso estratégico de una gran ruta. Pero eso también la convirtió en plaza deseada y escenario de batallas, sobre todo en el siglo XIX, con episodios como la emboscada que en este paso tendió la guerrilla del cura Santa Cruz a las tropas napoleónicas en 1811, o la llamada batalla de Arlabán, en la que el ejército carlista derrotó al general Espartero en 1836.

La decadencia llegó pronto y la culpa no fue tanto de las guerras como de la ingeniería de caminos. En 1851 se trazó la nueva carretera nacional por Etxegarate y en 1864 la línea ferroviaria Madrid-Irún escogió el paso entre Alsasua y Legazpia: Leintz Gatzaga quedó fuera de las vías principales. Tampoco se sumó a la industrialización rampante que se extendió por todo el Alto Deba en la segunda mitad del siglo XX, que atrajo a tantos habitantes del pueblo, por lo que en cien años perdió la mitad de sus habitantes (de 500 a 250). Al menos, ese estancamiento le permitió mantener la trama urbana medieval y los edificios de hace tres, cuatro y cinco siglos, de los que ahora presume. Y las salinas, aunque en decadencia, siguieron en marcha hasta 1972.

Las ocho dorlas

Desde el casco urbano, un paseo de pocos minutos nos acerca al punto del que brota toda la historia de Leintz Gatzaga: el manantial de aguas saladas. Se conservan las instalaciones modernas, del XIX y el XX, pero las explicaciones de las visitas guiadas sirven para conocer toda la historia de la explotación y sus curiosos sistemas.

Después de aquel siglo infausto de dominio del Señor de Oñate, el manantial volvió a propiedad de la Corona castellana. Y unos años más tarde, hacia 1543, quedó en manos de algunas familias del lugar. Alrededor de las fuentes construyeron ocho pequeños edificios, cada uno de los cuales albergaba una gran caldera de hierro: la dorla, que se llenaba de agua salada y se ponía al fuego de leña. La dorla fue durante siglos el elemento más característico de las salinas, que incluso aparece en el escudo de la villa y que probablemente dio nombre al contiguo Santuario de la Virgen de Dorleta y a tantas mujeres del valle que reciben ese nombre (aunque también se dice que Dorleta podía venir de dorre y dorreeta, torre, porque en ese emplazamiento se levantaba un castillo medieval; curiosamente, Castillo es otro nombre común en la zona).

El uso de las dorlas responde a un problema evidente: en este rincón montañoso llueve mucho y el sol luce poco. No se puede verter el agua salada en una terraza, como es habitual en muchas salinas, y esperar a que el sol evapore el líquido. A cambio, el entorno es uno de los más boscosos de toda Gipuzkoa y ofrece leña en abundancia, de modo que la solución más eficaz pasa por evaporar el agua con fuego. Las mujeres solían encargarse de la mayor parte del trabajo. Sacaban el agua del pozo con cubetas y la vertían a una red de canales que distribuía el líquido a las ocho dorlas de la explotación (cada una pertenecía a una familia). Después había que mantener el fuego muy lento, día y noche, sin que el agua llegara a hervir, y remover constantemente el líquido para romper las primeras cristalizaciones de la sal y conseguir así un producto más fino y más homogéneo. Cuando ya estaba suficientemente espesa, se sacaba la sal a unos cestos y se colgaba para que terminara de escurrir la humedad. Este trabajo sólo se desarrollaba de julio a diciembre, porque en épocas más lluviosas el manantial fluía con menor concentración de sal y el rendimiento caía. Pero las mujeres tampoco paraban el resto del año: tenían que almacenar leña para la siguiente temporada.

Las inundaciones de 1834 destrozaron los edificios y en la reconstrucción se optó por modernizar el viejo trabajo manual. Los salineros fundaron la sociedad Productos Léniz, levantaron una pequeña fábrica y montaron una rueda de cangilones, un sistema hidráulico que por medio de una noria extrae el agua salada y la vierte en los canales. Esta máquina aún funciona y constituye el mayor atractivo de la visita.

En el siglo XX llegó una última reforma, con la instalación de un sistema de calderas, tolvas y centrifugadoras. A pesar de que se elevó la producción de 500 a 700 toneladas anuales, la competencia de las salinas costeras acabó con las de Leintz al igual que con tantas otras salinas de interior. La fábrica se cerró en 1972. Ahora, reconvertida en museo, guarda la historia bien conservada en sal.

Al peñón de Aitzorrotz

Hasta que se fundó la villa de Leintz Gatzaga, dos fortificaciones custodiaban el valle del Alto Deba: el castillo de Dorleta, situado justo sobre las salinas (donde el actual santuario), y el de Aitzorrotz, emplazado en un peñón espectacular. Para llegar a este mirador, debemos subir desde Eskoriatza al barrio de Bolibar, por un vallecito de praderas y caseríos diseminados al pie de la sierra de Zaraia. Después de pasar las casas de Bolibar y el cementerio, junto al caserío Agiriano arranca una pista de cemento en la que debemos dejar el vehículo (en menos de una hora de caminata alcanzaremos la cumbre). El camino cementado sube junto a una enorme encina y después se adentra en un pinar, en el no debemos desviarnos por las frecuentes pistas que abren los madereros.

Existen atajos sencillos tirando hacia la derecha, pero lo más seguro es alcanzar la fuente de Gomitx, en una zona rocosa, y tomar la pista que sale hacia la derecha. Pronto llegaremos a la cima de Aitzorrotz (738 m.), donde se levanta la ermita de Santa Cruz. Allí se abre una panorámica preciosa y se comprende perfectamente por qué en el siglo XII escogieron este lugar para erigir un castillo.

Cómo llegar: La nueva autopista AP-1 llega ya hasta Arrasate. Seguimos hasta Eskoriatza y aquí tomamos la GI-3310 que sube a Leintz Gatzaga.

Visita: En las instalaciones de las salinas, el Ecomuseo de la Sal ofrece visitas guiadas los sábados y domingos (entre semana, para grupos que lo soliciten). Teléfono: 943 714 792.


www.diariovasco.com

jueves, 26 de julio de 2007

Menhir de Usobelarza (Andoain)

Menhir de Usobelarza (Usobelartza), en Andoain.

Este menhir consiste en un bloque de casi metro y medio de altura, está inclinado hacia el Este-SurEste y construido en arenisca con conglomerado del terreno. Se encuentra en el centro del collado de Usobelarza, entre los montes de Onddo u Onyo y Aizcorri (Aitzkorriko Gain).

Hay que señalar también, que aquí se encuentra uno de los enclaves higroturbosos de mayor extensión en Guipúzcoa, la turbera de Usabelarza (Usabelartza). (En peligro de desaparecer por la apertura de pistas madereras).


Menhir de Usobelarza junto al cortafuegos que sube al Onddo.

Nombre oficial:

Usobelartza

Coordenadas:

ED50:
UTM 30: X=583069 m. Y=4783504 m. altura=610 m.
geográficas: longitud:-1 58 39.3 latitud:43 11 56.3 altura=610 m.


WGS84:
geocéntricas: X=4654637 m. Y=-160825 m. Z=4344004
geográficas: longitud:-1 58 43.9 latitud:43 11 52.3 altura=660



*Cómo llegar:

- Desde los cromlechs de Eteneta II:

Junto a los cromlechs, parte una pista forestal entre los pinos, (en bastante mal estado por el paso de camiones madereros) que baja 1 km. por la ladera Oeste del Onddo hasta el collado de Usobelarza. En la primera bifurcación cogemos el camino de la derecha y seguimos bajando hasta el cortafuegos que va del Onddo al Aizcorri, allí tenemos un cruce, cogemos el camino dela derecha que sigue bajando por el cortafuegos hasta el collado, justo donde empieza la ladera del Aiscorri, a la derecha del cortafuegos, tenemos el monolito.

- Desde Lapurzulo:

Desde Andoain hay que subir a pie hasta el área recreativa de Lapurzulo. Hay mesas y una fuente.

Cruzando el río Leizarán por el puente de Sorginzubi, tomamos el antiguo trazado del ferrocarril del Plazaola, durante 400 m. Cogemos el camino de la izquierda que alcanza el collado de Iuia y por la loma de Muntto se alcanza el collado Lapurzulo, entre Onddo y Astabizkar.

Una vez en el merendero seguimos subiendo hasta el collado de Usobelarza, justo al otro extremo del cortafuegos, donde la pista forestal gira hacia la derecha para subir al Onddo, encontramos el menhir.

miércoles, 25 de julio de 2007

Cromlechs de Eteneta II (Andoain)

Cromlechs de Eteneta II, con los Pirineos al fondo.


Conjunto formado por 4 cromlechs, cuyos diámetros oscilan entre 5 y 8´5 m. y que mantienen un número considerable de testigos. Se hallan en el extremo Sur del collado de Eteneta, junto al comienzo de la ladera Norte del monte Onddo u Onyo.

El cromlech nº 1, de unos 8´5 m. de diámetro, es el más grande y el más cercano al Onddo. Está junto al camino.
Los cromlechs nº 2 y 3, de unos 5 m. de diámetro, son los más pequeños, están juntos y en el centro del conjunto.
El Cromlech nº 4, tiene unos 8 m. de diámetro y se encuentra a unos 10 m. del nº 3.


Cromlechs de Eteneta II con la cima del Onddo detrás.

Nombre Oficial:

Eteneta II

Coordenadas:

ED50:
UTM 30: X=584193 m. Y=4783586 m. altura=713 m.
geográficas: longitud:-1 57 49.4 latitud:43 11 58.4 altura=713 m.

WGS84:
geocéntricas: X=4654705 m. Y=-159701 m. Z=4344124
geográficas: longitud:-1 57 54 latitud:43 11 54.5 altura=763


*Cómo llegar:

- Desde los cromlechs de Eteneta:

Seguimos 200 m. el sendero en dirección Sur hacia el Onddo, los cromlechs están justo antes del comienzo de su ladera, a la izquierda del camino.

Los bocados de un imperio

El macizo de Aiako Harria fue el eje de un amplio distrito minero diseñado y explotado por los romanos. En el paraje de Arditurri, en Oiartzun, realizaron auténticas hazañas de ingeniería hidraúlica

ANDER IZAGIRRE (www.anderiza.com)

El imperio romano construyó en el paraje de Arditurri (Oiartzun) una obra espectacular, pero durante muchísimo tiempo nadie supo ni siquiera que existía. Hasta una fecha tan reciente como 1983, los arqueólogos sólo contaban con unas monedas y unos fragmentos de cerámica hallados en esa zona. Lo demás flotaba entre el rumor y la leyenda: conocían el remoto informe que un ingeniero alemán llamado Thalacker, enviado de la Corona española, escribió allá por 1804, en el que describía con todo detalle un extenso entramado subterráneo (¿42 galerías y 82 pozos!) y en el que nombraba a Arditurri como una de las minas más importantes de toda la Hispania romana.

Y tenían otro informe de 1897, firmado por el ingeniero Gascue, en el que se confirmaban las apreciaciones de Thalacker, se estimaba entre 15 y 18 kilómetros la extensión de las galerías romanas y se calculaba que cuatrocientos hombres habían tenido que trabajar durante doscientos años para perforar semejantes minas. Sin embargo, esos textos tan exhaustivos fueron tachados de fantasiosos y olvidados. Pesaba mucho la teoría de que los romanos nunca habían colonizado el País Vasco, y a algunos historiadores la idea de que el imperio hubiera establecido una gran infraestructura en estas tierras les sonaba a puro disparate.

Redescubrir las huellas

En 1983, la arqueóloga Mertxe Urteaga empezó a investigar por los alrededores del coto minero de Arditurri, que entonces aún estaba explotado por la Real Compañía Asturiana de Minas. Y con la ayuda del espeleólogo Txomin Ugalde redescubrió las huellas de aquel imperio: registraron nueve galerías romanas, que fueron declaradas bienes de interés cultural por el Gobierno Vasco.

Por suerte para ellos la explotación minera cerró al año siguiente por falta de rentabilidad, y desde entonces se sucedió un goteo de descubrimientos arqueológicos: docenas de galerías, paredes abiertas a fuego, molinos de mano, mazas de piedra, picos de hierro, lámparas de cerámica, restos de comida En el año 2002 se sumaron al proyecto los espeleólogos de Felix Ugarte Kultur Taldea, expertos en la exploración subterránea, y en 2004 llegó el hallazgo más deslumbrante: una enorme galería de desagüe, mencionada en aquel informe medio legendario de Thalacker justo doscientos años antes.

En su primera visita al coto de Arditurri, aquel ingeniero se fijó en un manantial al que los vecinos tenían por muy saludable, y se encontró con que en realidad se trataba de un pozo por el que brotaban las aguas estancadas de 'la galería de los antiguos'. Así descubrió el cuniculus, el socavón de drenaje, un túnel de 400 metros de longitud que serpentea por debajo del río Arditurri para recoger las aguas que se filtran a las galerías, y conectado a la superficie por once pozos verticales (hoy se conservan siete) que permitían acceder al túnel para su mantenimiento. Gracias a esta hazaña de ingeniería hidráulica, los romanos pudieron explotar minas de galena argentífera muchos metros por debajo del nivel del río. Hoy en día el túnel sigue drenando agua perfectamente -gracias a él podemos visitar el subsuelo- y supone una prueba tecnológica irrebatible: demuestra que los romanos habían establecido en Arditurri una gran explotación minera, con una compleja es- tructura que funcionaba bajo administración imperial, y tan rentable como para explicar el auge de la ciudad de Oiasso y su activo puerto (en el actual Irun). Aquello, desde luego, no era la aldea de Astérix.

Aiako Harria

Mertxe Urteaga, que hoy es directora del centro de estudios Arkeolan y del Museo Oiasso (en Irun), nos lleva de visita por las galerías romanas. El punto de partida es el pequeño valle de Arditurri, un paraje modelado por las ruinas mineras, con un toque de colonia lunar: escombreras, cráteres, ruinas de barracones y grandes hornos Arditurri se encaja en el regazo de las Peñas de Aia, una imponente mole granítica que al formarse bajo tierra con presiones brutales y temperaturas muy altas transformó todas las rocas de los alrededores. Así se creó la aureola metamórfica, una gran masa de pizarras y esquistos que se extiende por todo el entorno del macizo (Oiartzun, Irun, Bera de Bidasoa, Lesaka) y que concentra en su interior los grandes filones de mineral que han determinado la historia de esta comarca (plata, hierro, zinc, plomo, cobre y espato flúor). Se explotaron desde al menos la Edad del Hierro; alcanzaron su esplendor con la minería romana de los siglos I y II (extraían galena argentífera, de la que luego obtenían plata); siguieron proporcionando hierro a las ferrerías durante toda la Edad Media; y permitieron las explotaciones de los siglos XIX y XX, que todavía sacaban hierro, plomo y cinc pero sobre todo se centraron en el espato de flúor. Estos trabajos modernos destruyeron la mayor parte de las galerías romanas, de manera que hoy quedan localizados tramos que sólo suman alrededor de tres kilómetros, aunque es cierto que falta mucho por excavar.

En una pequeña explanada se levanta el edificio del laboratorio minero, que pronto albergará el centro de interpretación de Arditurri, y en los alrededores se ve la galería que están acondicionando para los visitantes. El túnel se cuela por la misma entraña de un enorme filón oscuro, descarnado, que se observa perfectamente desde el exterior. El filón abarca hasta cinco o seis metros de ancho, se cuela bajo el suelo en diagonal y sigue esa trayectoria subterránea hasta pasar por debajo del arroyo Arditurri. Si imaginábamos unas galerías estrechas y claustrofóbicas, nos llevaremos una sorpresa: el paseo es relativamente amplio, porque esta montaña permite abrir túneles espaciosos y sin apuntalar. Para acceder al filón, las empresas modernas excavaban unas grandes cámaras y les bastaba con respetar algunos pilares maestros.

Desde el tramo acondicionado, los visitantes podrán asomarse a las salas y los lagos subterráneos que se ven más abajo. Por el momento no podrán seguir descendiendo, porque al resto del itinerario sólo se puede acceder acompañado por alguno de los arqueólogos, y bien pertrechado con casco, linterna, botas y ropa vieja. Primero hay que bajar por una estrecha rampa, más tarde tocará agacharse, reptar, subir a cuatro patas, chapotear por suelos embarrados y golpearse con las esquinas del techo cada dos por tres. «Ya te haces una idea de cómo es la arqueología minera: muy dura», explica Mertxe. «Tenemos que bajar con todo el material de trabajo, que es muy pesado, incluido un generador eléctrico; no hay ningún espacio llano o cómodo para trabajar, andamos medio encogidos, a oscuras, entre goteras ».

Pero también las satisfacciones son inmensas, porque las huellas antiguas abundan. Para empezar, el mero hecho de recorrer estas galerías se debe a una obra romana prodigiosa: estamos una quincena de metros bajo el nivel del río, las filtraciones de agua gotean desde los techos sin cesar y a pesar de todo los túneles no se inundan. Las aguas siguen fluyendo por el famoso cuniculus, la galería de drenaje que avanza cuesta abajo por las entrañas del monte. Podemos asomarnos a esa gran zanja, pero el lodo acumulado llega hasta la cintura y habría que vadearla agarrado a una cuerda. También consta que los romanos sacaron plata en niveles 25 o 50 metros más abajo que los que pisamos, en galerías que ahora están inundadas pero que en tiempos se mantuvieron secas gracias a norias, bombas de achique o tornillos de Arquímedes. Así lo indicaron algunos investigadores como el ingeniero de minas Benjamín Álvarez, quien afirmó haber encontrado restos de aquellas ruedas hidráulicas.

Urteaga espera el día en que aparezca alguna de esas máquinas. Y todo lo que queda por descubrir, porque a cada paso aparecen huellas milenarias. Cuando pisamos una gravilla muy fina, tamaño grano, la arqueóloga ve la mano romana: «No sacaban la piedra en bruto, primero la trataban en el interior de la mina. La trituraban con mazas hasta dejarla como grano fino. Así sólo tenían que sacar las mejores partes de la galena (plomo mezclado con más proporción de plata, que luego se extraía). Se llevaron lo mejor del filón. El trabajo de todas estas galerías, el apunte de las obras, es romano. Las empresas modernas ampliaron las excavaciones con explosivos, pero la base es romana».

Y señala pistas constantemente: huecos abiertos con el sistema romano de torrefacción (ennegrecidos por el fuego, de textura suave y regular, nada que ver con las esquinas violentas que deja la dinamita), bocas de galerías pequeñas y redondeadas, cegadas por los sedimentos de antiguas inundaciones y a la espera de catas arqueológicas En las galerías excavadas hasta el momento han hallado huecos en las paredes para dejar las lamparitas de aceite, cubetas para el lavado de minerales, herramientas y restos de comida (espinas de pescado, huesos de cerdo, huesos de melocotón, vajilla ), lo que indica que los mineros -asalariados o esclavos- hacían buena parte de la vida bajo tierra.

Minería del siglo XX

El recorrido subterráneo también permite contemplar los restos de la minería del siglo XX: tuberías para achicar el agua, una espectacular jaula-ascensor por la que bajaban los mineros y todos los elementos de un trenecito subterráneo (raíles, traviesas, agujas para el cambio de vía y los cargaderos de mineral). Al final del paseo trepamos a la superficie por un hoyo estrecho y desembocamos en un cráter que dejó la explotación moderna a cielo abierto. Los trabajos mineros han desfigurado tanto el paisaje que a Mertxe Urteaga le parece difícil cumplir otro de sus objetivos: encontrar los restos del poblado romano de Arditurri.

«Debieron de construir una infraestructura industrial y de población considerable en esta zona. Tendrían fundiciones para separar la plata del plomo y aquí trabajaría mucha gente, desde mineros hasta ingenieros, pasando por los que daban servicio a todos los trabajadores. Las minas las explotaba un propietario, que pagaba la mitad de los beneficios al Estado, y a cambio obtenía una serie de servicios centralizados, desde el mantenimiento del drenaje hasta un barbero público». El macizo de Aiako Harria constituía el eje de un distrito minero muy relevante, cuya capital era Oiasso, ciudad fronteriza, comunicada con dos calzadas principales y con uno de los puertos más activos de la fachada atlántica. Nos encontramos, sin dudas, en uno de los cogollitos del imperio. Y con muchas pruebas de su importancia aún bajo tierra.


Visitas: Desde Oiartzun, el Bidegorri de Arditurri permite subir a pie o en bici por el trazado del antiguo tren minero. Durante siete kilómetros pasa por las cercanías de un paseo botánico, molinos y torres medievales, un museo de geología y otro de música popular, bosques, praderas y riberas. En el paraje de Arditurri se está construyendo el Centro de Interpretación.

Una visita complementaria muy recomendable: el Museo Romano Oiasso (en Irún). Explica la presencia romana en la comarca y el descubrimiento reciente de la urbe de Oiasso, con su puerto, sus termas, su puente fronterizo y su relación con las minas de Arditurri. (c/Eskoleta, 1, Irún.


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martes, 24 de julio de 2007

Cromlechs de Eteneta I (Urnieta)

Cromlechs de Eteneta I y su expectacular menhir.

Son dos cromlechs de diámetro reducido, de unos 3 o 4 metros. Se encuentran en medio del amplio collado de Eteneta (693 m.) o "Agerreko Zabala" (explanada del Aguerre), entre las cimas del Adarra o Aguerre (Agerre) al Norte y el Onddo u Onyo al Sur

El cromlech nº 1, el mayor, tiene numerosos testigos a la vista, pero sobre todo destaca por un magnífico ortostato, un elevado menhir de 2´5 m. de altura.

El cromlech nº 2, algo menor, está junto al anterior, al Este, con pocos testigos que apenas sobresalen del suelo, por lo que suele pasar desapercibido.


Cromlechs de Eteneta I, con la doble cima del Adarra o Aguerre al fondo.

Nombre oficial:

Eteneta I

Coordenadas:

ED50:
UTM 30: X=584268 m Y=4783762 m altura=702 m
geograficas: longitud:-1 57 46 latitud:43 12 4.1 altura=702 m

WGS84:
geocentricas: X=4654580 m Y=-159620 m Z=4344244
geograficas: longitud:-1 57 50.7 latitud:43 12 0.1 altura=752

*Cómo llegar:

- Desde Besabi:

De los dos caminos asfaltados que salen por la derecha, tomamos el de la izquierda que sube por una fuerte pendiente hasta el caserío de Montefrio (o Aldapeta)(370 m.).

Una vez aquí tomamos el camino al Adarra, que es el primero que sale a la izquierda, por un sendero de piedras. (Hay que pasar una puerta)

Seguimos el camino hasta llegar al arroyo de Mantale, donde hay un cruce de senderos, seguimos el sendero cruzando el arroyo, hasta bordear el Adarra por el Oeste, pasando por una fuente, hasta llegar a la explanada de Eteneta.

- Desde los cromlechs de Adarra:

Se pueden ver desde aquí, están a unos 765 m. Bajamos por la ladera Sur del Adarra siguiendo el sendero en dirección al Onddo.

lunes, 23 de julio de 2007

Cromlechs de Adarra (Urnieta)

Cromlechs de Adarra o Chismístaco Eguía (Tximistako Egia), con los Pirineos de fondo.

Conjunto de 6 cromlechs, tres de ellos tumulares. Los nº 1, 2, 4 y 5 agrupados en el centro y los nº 3 y 6 algo alejados cada uno a un lado del grupo. Sus diámetros oscilan entre 4.5 y 13 m. Se hallan situdados en el rellano de Chismístako Eguía, situado al Este de la cumbre del Adarra.

El cromlech nº 1, tumular, de 12 m. de diámetro, posee hasta 38 testigos visibles. Es el más septentrional.

El cromlech nº 2, tumular, es el más grande, con un diámetro de 13 m. y lo que parece una cista asomando en el centro.

El cronmlech nº3, es el más pequeño, ligeramente ovalado, de unos 4´5 m. de diámetro, se encuentra a unos 15 m. al Oeste del nº 2.

Los cromlech nº 4 y 5 se encuentran juntos, el primero ovalado y el segundo circular, con el testigo más alto de cada uno junto al otro, al Sur del nº 1 y al Este del nº 2.

El cromlech nº 6 , el más oriental, de unos 6 m. de diámetro, se encuentra a unos 10 m. al Este del nº 1.


Cromlechs nº 5 y 6 con Jaizquibel y la bahía de Chingudi (Txingudi) al fondo.

Nombre oficial:

Tximistako Egia

Coordenadas:

ED50:
UTM 30: X=584619 m Y=4784446 m altura=782 m
geograficas: longitud:-1 57 30.1 latitud:43 12 26.2 altura=782 m

WGS84:
geocentricas: X=4654185 m Y=-159246 m Z=4344795
geograficas: longitud:-1 57 34.7 latitud:43 12 22.2 altura=832


*Cómo llegar:

- Desde los cromlechs de Chimista:

Seguimos el sendedo que sube hacia el Este al collado de la cima del Adarra, rodeamos la peña oriental y ahi tenemos el rellano de Chimistaco Eguía.

- Desde los Cromlechs de Eteneta I:

De los dos senderos que suben al Adarra, cogemos el de la derecha, hacia el borde (eguía) oriental.

domingo, 22 de julio de 2007

Cromlechs de Chimista (Urnieta)

El cromlech de Chimista (Tximista) nº 4 con el macizo Igueldo-Mendizorroz y el mar al fondo.

Conjunto de 5 cromlechs, 4 de ellos agrupados y uno aislado a unos 50 m. al Sur. Compuestos de conglomerado y areniscas del terreno.

El cromlech nº 1, solo resta el sector SurEste, diámetro estimado de 4´5 m.

El cromlech nº 2, únicamente resta el sector NorOeste, diámetro estimado de 6´2 m. En su interior se encuentra un bloque de conglomerado de 1´85 x 1´50 x 1´10 m.

El cromlech nº 3, únicamente resta el arco Oeste, diámetro estimado de 4´5 m. Dentro contiene un alineamiento de bloques a sardinel, probablemente auxiliar del vecino nevero.

El cromlech nº 4, únicamente resta el arco Sur, diámetro estimado de 7 m.
El cromlech nº 5, es el más meridional, únicamente resta parte del arco Sur, diámetro estimado de 5 m.

Se encuentran en terreno pastizal. Los testigos que les faltan, han ido desapareciendo a lo largo de los siglos como consecuencia del deslizamiento natural del terreno en el que están construidos, además como en la probable utilización en la construcción del vecino nevero. Fue descubierto en 1995 por I. Gaztelu.

Se hallan situados en el pequeño rellano de Chimista, en la ladera Norte de Adarra, junto a un antiguo nevero (elurzulo) del mismo nombre. A unos 250 m al NorOeste del conjunto de cromlechs de Adarra.

Los cromlechs nº 1, 2, 3 y 5 se hallan alineados de Norte a Sur, los trés primeros entre el borde de la loma y el nevero y el último unos 50 m. más alejado.

El cromlech nº 4 ,junto al hito de señalización, se encuentra al Oeste del cromlech nº 2 (El del bloque en medio).

Cromlech de Chimista nº 1, en primer plano, el nº 2, con un bloque en medio que tapa el nº 3, el nevero cubierto de hierba y al fondo el nº 5.

Nombre oficial:

Tximista

Coordenadas:

ED50:
UTM 30: X=584475 m Y=4784664 m altura=744 m
geográficas: longitud:-1 57 36.4 latitud:43 12 33.3 altura=744 m

WGS84:
geocéntricas: X=4654002 m Y=-159382 m Z=4344929
geográficas: longitud:-1 57 41 latitud:43 12 29.3 altura=794

*Cómo llegar:

- Desde el cromlech de Elurzulo:

Seguimos subiendo 450 m. por el sendero de ascenso a la cima del Adarra, trás la siguiente loma se encuentra el rellano de Chimista.

sábado, 21 de julio de 2007

Cromlech de Elurzulo (Urnieta)

Vista frontal del cromlech de Elurzulo, en Urnieta.

Este expectacular cromlech tumular de 11 m. de diámetro y medio metro de altura, está compuesto por 57 testigos visibles. Tiene una losa vertical a modo de frontal, situada en su parte occidental, con un pequeñito menhir,(de unos 30 cm.) de forma triangular justo delante. Los materiales son de cuarcitas, pizarras y areniscas del terreno.

Se halla situado en la ladera Norte del monte Adarra, a unos 200 m. de la cima, en la divisoria de aguas de los ríos Urumea y Leizarán.

El cromlech de Elurzulo con el pueblo de Arano (Navarra) detrás y los Pirineos de fondo.

Nombre oficial:

Elurzulo

coordenadas:

ED50:
UTM 30: X=584686 m Y=4785027 m altura=621 m
geograficas: longitud:-1 57 26.8 latitud:43 12 45 altura=621 m

WGS84:
geocentricas: X=4653673 m Y=-159155 m Z=4345107
geograficas: longitud:-1 57 31.4 latitud:43 12 41 altura=671

*Cómo llegar:

- Desde el dolmen de Aballarri:

Continuamos el sendero hacia el Sur, bordeando el monte de Aballarri, unos 650 m. hasta el collado de Mantale o Belabieta, y de los dos sendero de ascenso al Adarra, subimos 250 m. por el de la izquierda, hacia un pequeño arbolado, trás el cual se halla en cromlech en una pequeña loma, Leia. Al lado hay dos "elurzulos" (neveras) que le dan nombre.

- Desde Besabi:

De los dos caminos asfaltados que salen por la derecha, tomamos el de la izquierda que sube por una fuerte pendiente hasta el caserío Montefrio (370 m.).

Una vez aquí tomamos el camino al Adarra, que es el primero que sale a la izquierda, por un sendero de piedras. (Hay que pasar una puerta)

Seguimos el camino hasta llegar al arroyo de Mantale, donde hay un cruce de senderos, seguimos el sendero sin cruzar el arroyo, subiendo hasta el collado de Mantale y tomanos el sendero de la derecha hacia el Adarra.

Debako Praileaitzen Lagunak opina que el decreto del Gobierno Vasco deja la cueva desprotegida

La plataforma considera que «es un insulto al patrimonio histórico vasco» Exige la clausura urgente y definitiva de la cantera porque degrada el entorno.

SAN SEBASTIÁN. DV. La plataforma Debako Praileaitzen Lagunak considera que el decreto aprobado por el Gobierno Vasco en el que se declara a la cueva como Bien Cultural Calificado con la categoría de Monumento no ayuda a la conservación de este espacio arqueológico.(Ver noticia)

En un comunicado esta agrupación, que cuenta con el apoyo popular de gran parte de las entidades culturales, deportivas, sociales y políticas del municipio, señala que «el decreto es pobre, injusto y raya los mínimos exigibles». También critica que el Ejecutivo autónomo no haya escuchado las peticiones realizadas por este colectivo, por otra asociación que también lleva por nombre Praileai-tzen Lagunak, y por la Sociedad de ciencias Aranzadi que solicitaban que no se pudiera actuar en la ladera de la cantera donde se encuentra el santuario arqueológico.

En la nota se indica que se trata «de un decreto realizado con miedo hacia la empresa -Zeleta S.L, vinculada a Amenábar-, desde un despacho, sin ninguna justificación técnicas que lo avale científicamente, redactado por tecnócratas sin ningún tipo de conciencia patrimonial, que pasará factura por las destrucciones irreversibles de la cueva». Además, se indica que la decisión del Gobierno Vasco es retrograda «realizada con rabia, en contra de los que hemos estado movilizándonos para salvaguardar todo el entorno. Claramente protege más los intereses del grupo Amenábar que los intereses públicos patrimoniales».

Debako Praileaitzen Lagunak considera que «se reconoce que la zona ya está degrada por la explotación de la cantera Sasiola, pero nada se hace para remediarlo, incluso se potencia la explotación en unas ciertas área, porque blinda jurídicamente a la empresa Zeleta en los derechos de explotación hasta ahora conseguidos».

Los miembros de la plataforma califican el decreto de «insulto al patrimonio histórico» y solicitan que tanto Gobierno Vasco como el lehendakari recapaciten y que «sean conscientes del actual riesgo que corre el yacimiento debido a la cantera, porque el área protegida es insuficiente y genera un nuevo riesgo contra la cantera».

Como consecuencia de esta situación piden «la clausura de la cantera de forma urgente y definitiva porque degrada el entorno, y recuperar toda la zona para un proyectos estratégico para la comarca Debabarrena, puesto que con el actual decreto no se asegura el mantenimiento de la cueva, su yacimiento y las pinturas paleolíticas. Pedimos la valoración científica del informe de Aranzadi y su reconocimiento como elemento básico para consensuar la recuperación patrimonial».

Concluyen señalando que «es una verdadera barbaridad que sea el propio Gobierno Vasco quien dé la espalda a la ciudadanía favoreciendo la actividad agresiva de la cantera», y anuncian que continuarán realizan acciones encaminadas a proteger la zona y paralizar la cantera».

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viernes, 20 de julio de 2007

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jueves, 19 de julio de 2007

Dolmen de Aballarri (Urnieta)

El dolmen de Aballarri en Urnieta, con Peñas de Aya al fondo.

Este dolmen tiene un túmulo de 8 m de diámetro y un cráter en su interior, en el cual se ven dos losas tendidas. Hay otra losa sobre el túmulo. Se halla situado en el collado septentrional del monte del mismo nombre.


Dolmen de Aballarri junto al monte del mismo nombre.

Nombre oficial:

Aballarri

Coordenadas:

ED50:
UTM 30: X=584479 m Y=4785813 m altura=546 m
geograficas: longitud:-1 57 35.6 latitud:43 13 10.5 altura=546 m

WGS84:
geocentricas: X=4653072 m Y=-159331 m Z=4345631
geograficas: longitud:-1 57 40.2 latitud:43 13 6.5 altura=596

*Cómo llegar:

- Desde los cromlechs de Arleor:

Seguir el sendero en dirección al Adarra 250 m. rodeando la cima de Arleor, que separa los collados de Arleor y Aballarri.

- Desde Besabi:

De los dos caminos asfaltados que salen por la derecha, tomamos el de la izquierda que sube por una fuerte pendiente hasta el caserío de Montefrio (o Aldapeta)(370 m.).

Una vez aquí tomamos el camino al Adarra, que es el primero que sale a la izquierda, por un sendero de piedras. (Hay que pasar una puerta)

Seguimos el camino hasta llegar al arroyo de Mantale, donde hay un cruce de senderos, seguimos el sendero sin cruzar el arroyo, subiendo hasta el collado de Mantale y tomanos el sendero de la izquierda bordeando el monte Aballarri, hasta el dolmen.

miércoles, 18 de julio de 2007

«Hoy es un día triste para el patrimonio de este país»

El arqueólogo Peñalver dice que «el entorno y la cueva van a destruirse» Berdeak ha trasladado su denuncia a la Comisión Europea

ENRIQUE MINGO

SAN SEBASTIÁN. DV. «Hoy es un día triste para el patrimono de este país. Un día realmente triste porque no se está tratando de una manera digna un yacimiento del calibre de Praileaitz y el entorno de esta cueva». Así se manifestaba el arqueólogo de Aranzadi Xabier Peñalver, director de la excavación de este yacimiento de la cuenca del Deba, tras conocer el decreto de protección del Gobierno Vasco. (Ver noticia)

«Todos los planteamientos que se han realizado tanto desde Aranzadi como de los ayuntamientos de la zona o de las plataformas de apoyo a la conservación de Praileaitz y su contexto arqueológico no se han tenido en cuenta en absoluto y con este decreto van a destruirse», aseguraba Peñalver.

El arqueólogo afirmaba indignado que «uno de los aspectos más graves es que en esa ladera ha aparecido recientemente otra cueva de la que no conocemos su valor arqueológico, sus dimensiones, ni las direcciones de sus galerías. Nosotros tenemos prohibido, por seguridad, entrar en esa ladera para ver si hay más yacimientos o no. Se está destruyendo desde hace muchos años un monte que no ha sido prospectado porque no podemos acceder a un territorio particular».

Otras cuevas

Para Peñalver, con este decreto, no sólo se da vía libre a la destrucción del entorno rico en cuevas, sino que además «la propia cueva de Praileaitz I está condenada a la destrucción ya que tiene galerías colmatadas de grandísimas dimensiones que necesitarían mucho tiempo para realizar una excavación arqueológica en condiciones científicas correctas», y argumenta su opinión preguntándose: «Si tan sólo se van a proteger 50 metros de las paredes conocidas de la cueva, entonces, ¿será la dinamita quien descubra la dirección de estas galerías desconocidas, sus dimensiones o su valor arqueológico?»

«Con este decreto no se asegura la protección de un yacimiento de extraordinario valor que por ley, al haberse encontrado pinturas, es obligada», afirma Peñalver, quien considera que la decisión de la destrucción de este entorno está tomada de hace tiempo. «Cuando aparecieron los colgantes en Praileaitz yo planteé al Gobierno Vasco que esta cueva debía ser protegida. La responsable de Patrimonio del Gobierno Vasco, Artamendi, estuvo en la cueva y allí mismo me planteó que cuando apareciesen los colgantes se recogieran y después, una vez vaciada la cueva, sería destruida por la cantera. No importa toda la concienciación social sobre el tema, la decisión ya está tomada», concluyó.

Tentáculos con el partido

El artista Koldobika Jauregi, miembro de la plataforma Praileaitz Lagunak, aseguraba con indignación que «ya sabíamos que nos topábamos con una empresa fuerte como es Amenabar, que tiene sus tentáculos con el Partido, y que ni a la Diputación ni al Gobierno Vasco les importa nada la defensa de nuestro patrimonio cultural». «Es curioso que el sillón que ocupó en su momento Barandiarán ahora lo ocupa Azkarate. Mientras que el primero protegía las cuevas y los yacimientos del país, la segunda se dedica a destruirlas», afirmaba con ironía el artista.

«La consejera de Cultura, con la que nos costó más de cinco meses reunirnos, nos aseguraba que se estaba realizando un estudio de la ladera, pero dicho estudio se estaba haciendo mientras la dinamitaban. ¿Eso cómo se entiende? La sensación es que el gobierno es Amenabar», concluye indignado

El fotógrafo Xabi Otero, también miembro de Praileaitz Lagunak, afirmaba que con este decreto «no se respeta ni los mínimos que ya contempla la ley». Según el fotógrafo navarro, la estrategia del Gobierno Vasco ha estado en dar posibilidad a la cantera para que extrajese la mayor cantidad de tierra y a la mayor velocidad posible, «para luego poder argumentar, como así ha sucedido, que 'total para lo que hay que conservar...'»

Berdeak , a través del Grupo Verde Europeo y con la ayuda del Grupo Verde Europeo, ha conseguido trasladar su denuncia por el «abandono» de Praileaitz I. Según la formación ecologista, el europarlamentario de Los Verdes David Hammerstein presentó una pregunta en forma de petición parlamentaria ante la Comisión Europea sobre la cueva prehistórica, que a juicio de Berdeak, «está en evidente peligro» por motivo de una Declaración de Impacto Ambiental realizada «de forma defectuosa» por el Gobierno vasco.

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Más reacciones.

El Gobierno Vasco protege Praileaitz I, pero permite la explotación de la cantera

El Ejecutivo declara monumento la cueva situada en la colina de Sasiola en Deba y aprueba cinco zonas con distintos grados de blindaje. A cien metros del santuario se seguirán realizando voladuras.

TERESA FLAÑO

tflano@diariovasco.com

VITORIA. DV. El Consejo del Gobierno Vasco aprobó ayer el decreto por el que se califica como Bien Cultural con categoría de Monumento la cueva de Praileaitz I, situada en una cantera de la colina Sasiola en Deba. Asimismo, se dio el visto bueno a la nueva delimitación de las zonas de explotación a cargo de la empresa Zeleta.

La decisión del Ejecutivo autónomo no ha tenido en cuenta los requerimientos realizados por Aranzadi, uno de cuyos equipos encabezados por el arqueólogo Xabier Peñalver está estudiando la cavidad, por el Ayuntamiento del municipio en el que se halla, ni por Praileaitzen Lagunak, colectivo que defiende el cese delas voladuras en la cantera. Estas tres partes exigían ante todo la paralización, como mínimo, de toda actividad extractiva en la ladera donde se encuentra la cueva que cuenta con pinturas realizadas hace 18.000 años como mínimo y que le dotan de un carácter excepcional. También hay constancia de que en el Magdaleniense Inferior -hace 15.500 años-, habitó en la cueva un individuo. La empresa Zeleta S.L, vinculada a Amenábar, podrá continuar explotando la cantera y realizando voladuras en un amplio terreno.

Hasta ayer, Praileaitz se regía mediante un regimen provisional de protección que se aplicó cuando el año pasado se incoó el expediente de calificación de la cueva que establecía un rango de distancias de seguridad desde la entrada de la cueva. En él se preservaba un radio de cien metros libre de voladuras -distancia que se mantiene en el decreto- y se determinaba la potencia de las cargas explosivas.

A partir de ahora, según la resolución del Gobierno, serán cinco las áreas que completarían un triángulo formado por el meandro del río Deba y la autopista A-8, límite general del bien protegido. La primera de ellas se centra en el interior de la cavidad, en el santuario con el yacimiento arqueológico y sus galerías. y donde sólo es posible la realización de actividades científicas. A continuación, se fija una zona de inmediata protección que incluye cincuenta metros desde las paredes exteriores de la cueva. Aquí se limitan los usos y actividades; no se permite ningún tipo de actividad que pueda suponer una alteración de las condiciones naturales de la cueva y de este área. El propósito, según explicó ayer la portavoz del Ejecutivo vasco Miren Azkarate, es lograr el mantenimiento de unas condiciones lo más naturales posibles, siempre teniendo en cuenta la situación en la que ya se encuentra la cantera.

Una tercera zona, una de las más conflictivas, también se describe como área de protección del entorno inmediato que, partiendo del área 2, ocupa todo el área Este hasta el final de la limitación total. Es decir, partiría desde el punto más Sur del área 2 para, siguiendo la curva de nivel de 80 metros, enlazar con el camino viejo de Deba y cerrar hacia la autopista en el área de la explanada. Se trata de una zona de restricción de actividades y quedan prohibidas la industriales y extractivas. El objetivo de delimitar esta parcela se debe al interés de respetar el bosque actualmente existente. Toda actividad a realizar debe ser aprobada por el Servicio de Patrimonio de la Diputación Foral de Gipuzkoa

La denominada Área 4, o de portección secundaria primera, rodea las áreas A1 y A2 de forma (por la parte derecha en la imagen inferior), y se encuentra a cien metros de la sala de las pinturas. En esta zona se pueden realizar extracciones, aunque sólo mecánicas, no por voladuras.

El último área de protección es la más exterior y extensa. En el régimen de protección se señala que «dada la actual situación de degradación del macizo y lo avanzado de la explotación, el criterio en esta zona es permitir el mantenimiento de la actividad en curso con condicionantes». En todo caso se permite la utilización de explosivos. Sus límites son en las zonas Norte y Oeste la carretera N-643, excluida ésta, y la Nona sur de la misma carretera, el acceso a Lastur y la autopista A-8 hasta encontrarse cn el área 3. En el este, el límite se encuentra en la línea de los cien metros de las pinturas.

Aranzadi y Ayuntamiento


Las pautas marcadas por el decreto del Departamento de Cultura del Gobierno Vasco contrastan claramente con la solicitud que realizó la Sociedad de Ciencias Aranzadi que aboga por el mantenimiento de la ladera en la que se encuentra la cueva y que discurre paralela al meandro del río, desde el viejo camino de Deba, próximo a la autopista, hasta el extremo en que se localiza en acceso a la cantera».

Aranzadi ha señalado recientemente que «las labores de explotación de la cantera y principalmente en la ladera que limita con el río Deba, y en la que se encuentra la cueva de Praileaitz I, están eliminando día a día de forma irreversible ese entorno ricamente humanizado a lo largo de varios milenios durante el Paleolítico Superior».

La solución dada por el Gobierno Vasco se centra en las distancias, aunque Aranzadi había abogado por «un criterio cualitativo».

Hace tres semanas, la corporación del Ayuntamiento de Deba, en su primer pleno, aprobó por unanimidad una moción en la que se pedía la protección del yacimiento y su entorno. En el texto se solicitaba al departamento de Cultura del Gobierno Vasco la declaración definitiva como Bien Cultural Calificado de la cueva de Praileaitz I, aspecto que ayer aprobó el Ejecutivo. También pedía «la protección global de la cueva y de la ladera», para ello exigía «la suspensión, como medida cautelar y con carácter inmediato, de toda actuación en la ladera en la que se encuentra la obra». Este aspecto no se ha tenido en cuenta ya que el decreto gubernamental permite la extracción en esa zona. Por último, la moción hacía referencia a la necesidad de «un estudio exhaustivo y rigoruso con mediciones específicas, basadas en la topografía real de la cueva, y proteger realmente y cuanto antes el entorno de la cueva, evitando que el impacto de la actividad de la cantera deteriore algún elemento y su ámbito».

Por contra, la Diputación Foral de Gipuzkoa, que formará junto al Gobierno Vasco una comisión de seguimiento de los trabajos en la zona, siempre ha sido partidaria del mantenimiento de las dos opciones: la arqueológica y la empresarial.


RÉGIMEN DE PROTECCIÓN

Área 1


Criterio general: Reducir al máximo toda la actividad humana que pueda alterar la situación de los bienes incluidos en este nivel de protección. Los usos permitidos serán exclusivamente científicos y el tipo de intervención planteado será únicamente el de la conservación, así como el estudio de arte ruprestre y la excavación arqueológica.

Usos y actividades no constructivos de carácter científico: Únicamente se permitirán aquellas que estén enfocadas a la investigación científica y siempre que se cuente con proyectos previos autorizados por el Departamento de Cultura de la Diputación Foral de Gipuzkoa para su ejecución. Las actividades permitidas o de especial protección son excavación arqueológica, estudio de arte rupestre, conservación y consolidación. Todas encuadradas en un programa racional de estudio global del yacimiento. Se deberá llevar a cabo un proyecto para conocer las condiciones a las que hoy se ven sometidas las pinturas de la cueva, así como las condiciones ideales para asegurar su mantenimiento. El acceso a las pinturas se verá restringido a investigadores y especialistas.

Área 2

Criterio general: Se limitan los usos y actividades. No se permite ningún tipo de actividad que pueda suponer una alteración de las condiciones naturales de la cueva y de este área, así como de las aguas que puedan llegar a ella. En general, se pretende lograr el mantenimiento de unas condiciones lo más naturales posibles (dadas las circunstancias).

Usos y actividades permitidos: Se permite el aprovechamiento forestal del área, repoblación, tala, saca, etc... Únicamiente se permitirá la tala sin extracción de raíz, dejando los tocones en su emplazamiento original. No se permitirá matarrasa. Las condiciones deben ser especificadas en un informe presentado por la Diputación. Las pistas que para esta actividad se puedan realizar deben ser posteriormente recuperadas. Todas las pistas e infraestructuras que se encuentren abiertas deben ser recuperadas.

Otros usos y actividades: Sólo se autorizarán las actividades dirigidas a la protección o estudio del espacio e instalaciones que estén destinadas a la investigación o difusión. Serán permitidas solo con un proyecto global, suscrito por un arqueólogo y con autorización de la Diputación. Quedan prohibidas voladuras, barrenados o extracción de piedra por medio alguno.


Área 3

Criterio general: Presentar una zona suficiente que permita los accesos y el mantenimiento del entorno inmediato de manera coherente con la naturaleza.

Usos y actividades: Se permite el aprovechamiento forestal del área, repoblación, tala, saca, etc, sin matarrasa. Las condiciones deben ser específicas en un informe presentado por la Diputación. Las pistas e infraestructuras que se encuentren abiertas en este área deben ser de nuevo recuperadas procurando el crecimiento del entorno boscoso que antes se encontraba en la zona.

Otros usos: No se admitirán usos industriales extractivos ni de vivienda. La actividad deberá tener relación con la protección o puesta en valor de la cueva y su yacimiento. Se admite el mantenimiento de las actuales infraestructuras viarias.


Área 4

Criterio general: Evitar que se puedan realizar actividades que supongan afección a la cueva o las pinturas (contaminación aérea o química de karts, vibración por voladuras...). La única limitación es la de actividades que supongan vibración, actividades extractivas o elementos de contaminación químicia, fumigaciones o contaminantes que puedan pasar al sistema hídrico, todo ello bajo la consideración del sistema cárstico y del macizo central.

Usos permitidos: Se permite la explotación extractiva de la piedra sin uso de explosivos por medios mecánicos. La idoneidad de las técnicas mecánicas no explosivas debe aprobarse por la Diputación. Un informe realizado por el EVE en base a ensayos certifica que la utilización de técnicas de precortes se derivaría una reducción de las vibraciones amenos de 4mm/seg. La Diputación podrá aprobar el uso de explosivos con técnicas precorte y teniendo en cuenta el umbral de 4 mm/seg. No se permite la explotación subterránea del macizo. Quedan prohibidas el resto de actividades industriales o constructivas.


Área 5

Criterio: Dada la actual situación de degradación del macizo y lo avanzado de la explotación, el criterio de esa zona es permitir el mantenimiento de la actividad en curso con condicionantes. En caso de que cesara la actividad extractiva, el Ayuntamiento debe promover un nuevo plan especialsiempre de acuerdo a la estrictita protección.

Usos y actividades: Se permite el aprovechamiento extractivo mediante explosivos si bien de acuerdo a los estudios obrantes estos deberán estar condicionados al mapa de cargas y distantancias. Se debe realizar un plan de vigilancia. Si el plan detectase variaciones que puedan afectar a la conservación de la cueva, el Servicio de Patrimonio de la Diputación podrá tomar medidas extraordinarias que reduzcan las cargas establecidas.


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Reacciones:
X. Peñalver.
Debako Praileaitzen lagunak.

Blogos:
El Mapamovil, aquí podréis apreciar una espectacular fotografía donde se puede ver la S A L V A J A D A que están cometiendo en Sasiola.

martes, 17 de julio de 2007

Cromlechs de Arleor (Urnieta)

Cromlechs de Arleor o Arlegor, con la cima del monte Onddi u Onyi asomando por detrás.

Conjunto de cuatro cromlechs de entre 4 y 6 metros de diámetro y con un alto número de testigos, (de entre 13 y 18).

Se hallan situados en el monte Aballarri (641 m.), en una explanada (zabala) del collado entre las peñas de Arleor o Arlegor y Trinchalekuta (Trintxalekuta) o Trincheralekueta (Trintxeralekueta)(564 m.)

Cromlech de Arleor III con San Sebastián (Donostia) al fondo.

Nombre oficial:

Arleorko Zabala

Coordenadas:

ED50:
UTM 30: X=584251 m Y=4785882 m altura=534 m
geograficas: longitud:-1 57 45.6 latitud:43 13 12.9 altura=534 m

WGS84:
geocentricas: X=4653006 m Y=-159556 m Z=4345675
geograficas: longitud:-1 57 50.2 latitud:43 13 8.9 altura=584


*Cómo llegar:

- Desde Andoain:

Cogemos la carretera C-131 en dirección a Urnieta y en el cruce del alto de Irurain (105 m.) giramos a la derecha y subimos hasta final de la carretera (Gi-4721) a 4 km., el caserío de Besabi(300 m.)

Una vez aquí, de los dos caminos a la derecha, tomamos el de la izquierda que sube por una fuerte pendiente hasta el caserío de Montefrio (o Aldapeta)(370 m.). Una vez alcanzado éste, cruzamos la puerta que corta el camino y seguimos subiendo hasta llegar a lo más alto del camino, tras pasar otra puerta, al rellano de Ancho(Antxo o Antso)(430 m.). Aquí se cruza con un camino que viene por la izquierda desde el Onyi, giramos a la derecha y seguimos el sendero con una pendiente muy fuerte hasta la cima del collado de Arleor(530 m.)(Hacia tres pasos o ranuras que se aprecian en la cima).

- Desde el Dolmen de Aballarri:

Tomamos el sendero que rodea la cima de Arleor, los cromlechs se hallan al otro lado, a unos 250 m.

lunes, 16 de julio de 2007

Trabajos de excavación en el poblado de la Edad del Hierro de Munoandi

Catorce personas van a trabajar en las inmediaciones de Txalintxo bajo la dirección de Sonia San José


AZKOITIA. DV. Ahora hace un mes notificábamos en estas líneas que la Sociedad de Ciencias Aranzadi y, concretamente, su departamento de Arqueología Prehistórica buscaba voluntarios para iniciar durante este mes de julio las excavaciones en el poblado amurallado de Munoandi, Txalintxo.

Desde las primeras catas realizadas en el lugar, allá por 1995, los vestigios hallados daban fe de la existencia de un asentamiento relacionado con la Edad del Hierro, aproximadamente de hace 2800 años. Los restos de una amplia muralla confirman la existencia de un recinto amurallado de gran envergadura donde probablemente habitaría un núcleo poblacional con un alto grado de organización y desarrollo.

Este tipo de hallazgos, relacionados con asentamientos humanos, son muy escasos y en la zona guipuzcoana, ya que apenas se tiene constancia de unos nueve poblados de esta etapa.

Bajo la dirección de Sonia San José, 14 voluntarios (3 de Azpeitia, 1 de Valladolid y el resto de Madrid) han comenzado las labores de excavación en una zona de Munoandi, donde podría situarse una de las entradas al citado recinto amurallado.

La idea era comenzar en otra zona poblada con pinos de 40 años, para lo cual se requería de al menos de 15 días sin lluvia para poder tirar los pinos, pero la climatología no lo ha permitido, por lo que no ha podido ser.

Teniendo en cuenta que el proyecto es trabajar un mes durante los próximos 6 años, no se podía perder más tiempo y se ha iniciado el trabajo en otra zona con pinos más pequeños y más fáciles de quitar.

Así pues, los trabajos se han iniciado en la parte superior de la muralla marcando la zona en cuadrados de 5 x 5 metros para proceder a la limpieza de vegetación y poder retirar el mantillo vegetal en una profundidad de aproximadamente de 15 cm. Bajo esta ligera capa ya aparecen las piedras que probablemente conformarían la estructura de la muralla.

Excedente agrícola

Hay que tener en cuenta que los antiguos pobladores de este recinto de gran extensión, estimado en unos 70.000 metros cuadrados que vendrían a ser más de 8 campos de fútbol, han vivido la gran revolución que supuso el cambio de la Edad del Bronce a la Edad de Hierro. Sus herramientas para trabajar la tierra eran más duraderas y ya no se rompían como cuando las hacían de bronce; lo mismo sucede con sus armas, que eran más duras y fiables.

Por ello, en esta época se incrementó la producción agrícola por la mejora de la herramienta y de los métodos de producción. El excedente agrícola generado puede ser un rico botín para poblaciones cercanas y ante la ausencia de restos que hagan pensar en conflictos armados, por lo menos hasta ahora, ésta puede ser una razón de peso para amurallar la población. A este respecto, se esperan encontrar, al igual que en otros poblados guipuzcoanos de la época, restos de tierra y carbón de los hogares de nuestros antepasados. Allí es habitual dar con polen y semillas que nos den idea de lo que se plantaba y recogía, seguramente cereales como trigo, cebada, mijo y leguminosas.

También es probable el hecho de la seguridad preventiva; en todo caso es mejor atacar poblaciones menos resguardadas.

De todas formas, antes de que fuéramos azkoitiarras o azpeitiarras vivíamos en Munoandi. Éste es un lugar elevado y fácil de defender; lejos de la cuenca del Urola y de los perniciosos efectos para la salud de zonas pantanosas o inundadas; lejos de las alimañas que se acercarían al río a beber o cazar.

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domingo, 15 de julio de 2007

Lezetxiki, una caja llena de sorpresas

Alumnos de arqueología han hallado colmillos de oso y núcleos de piedra de hace 150.000 años. El grupo desempeñará labores de excavación hasta el 22 de julio

CRISTINA LIMIA


El grupo de estudiantes que a lo largo del mes de julio desempeña labores de excavación en Lezetxiki. [LIMIA]


ARRASATE. DV. Por decimotercer año consecutivo, las cuevas de Lezetxiki han recibido la visita de una veintena de estudiantes dispuestos a descubrir los secretos arqueológicos más preciados de sus cavidades. Las últimas exploraciones han conducido al grupo a una remesa de huesos de oso y núcleos de piedra utilizados por el hombre para hacer herramientas hace 150.000 años.

Una fascinante revelación para los amantes de lo prehistórico que servirá para arrojar luz sobre viejos problemas arqueológicos. «Ayudarán a descifrar las características de las primeras ocupaciones humanas del territorio y la transición entre los últimos neanderthales y los primeros cro-magnones», explica el director de las investigaciones de Lezetxiki Alvaro Arrizabalaga. El profesor de prehistoria y miembro de Aranzadi se encuentra enfrascado junto a otros veinte alumnos, doctores y profesores, en los trabajos de Lezetxiki durante todo el mes de julio. Tal y como indica Arrizabalaga, el de Arrasate es «uno de los yacimientos más importantes de la Cornisa Cantábrica y de los pocos lugares con restos físicos humanos (huesos) asociados», un lugar que ya investigó José Miguel de Barandiarán en la década de los sesenta.

A punto de llegar al fondo

Provistos de guantes y material rudimentario como espátulas y cuchillas de metal y madera, los exploradores dedican cuarenta horas semanales a destapar las profundidades de Lezetxiki y Lezetxiki II, cueva situada en las inmediaciones de la original.

Tras el trabajo de campo, las muestras son recogidas y analizadas a lo largo del año en diversos laboratorios de la UPV, la Sociedad de Ciencias Aranzadi, el Instituto de Paleontología Humana de París y la Universidad de Tarragona. Un largo proceso desarrollado con la subvención de la Diputación de Gipuzkoa, el Ayuntamiento de Arrasate y Eroski.

Pero todo no es trabajo para el grupo de exploradores. Los estudiantes se alojan durante estos días en el albergue del Centro de la Interpretación de la Naturaleza situado en Udala, donde tras quitarse el uniforme de trabajo a última hora de la tarde, disfrutan de tiempo libre para conocerse, compartir inquietudes y realizar alguna que otra excursión, como la que realizaron recientemente a las vecinas cuevas de Arrikrutz, en Oñati. La cuadrilla de investigadores está compuesta por alumnos procedentes de la UPV, la Universidad Complutense de Madrid, Cataluña, Navarra, Oviedo, e incluso una alumna italiana que se encuentra en España con el programa de Erasmus. Todos ellos viven una interesante experiencia que no durará muchos años más: «estamos a punto de dar con la roca madre y calculo que los trabajos no se prolongarán demasiado», estima Arrizabalaga. Hasta entonces, se espera que Lezetxiki continúe entregando importantes descubrimientos arqueológico.

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viernes, 13 de julio de 2007

Posibles megalitos

(Publicado el 8 de Noviembre de 2007)



Parece un túmulo. Se halla situado cerca del cromlech de San Miguel Soro (Navarra) pero en territorio guipuzcoano.







(Publicado el 13 de Julio de 2007)



<== Parece una cista, dentro del cromlech nº 2 de Adarra o Chimístaco Eguia.




Parece un dolmen en Adarra ==>

Se halla en el camino de subida al Adarra por Tximistako Eguia desde Eteneta. (NO ES UN MEGALITO)



<== Parece un menhir en Adarra, sobresale del suelo 1´5 m. x 50 x 20 cm.(aproximadamente)

Se halla situado en el camino de Montefrío a Eteneta, junto a un montón de rocas poco antes de llegar a la fuente. (NO ES UN MEGALITO)