viernes, 29 de febrero de 2008

Iglesia de San Martín de Tours (Urrechua)

La iglesia de San Martín de Tours.

Situada en la plaza de Iparragirre de la villa guipuzcoana de Urrechua (Urretxu), fue edificada a mediados del siglo XIV, posiblemente antes de la fundación de la villa. Su austera y sólida construcción, además de otros indicios, lleva a pensar que, junto a la función religiosa, en la época inicial de Villa Real de Urrechua desempeñaría también una misión defensiva. De hecho, durante las obras de restauración en 1984, se hallaron un par de saeteras orientadas hacia el interior de la villa, lo que hace pensar que originalmente el nucleo de población previo a la fundación de ésta, estuviese al otro lado de la iglesia.

De sobria fachada, el interior es una armonía de formas renacentistas, góticas e incluso formas anunciadoras del Barroco, como lo es el hecho de realizar las bóvedas en madera, apoyándose en pilares cilíndricos de piedra.

Corresponde a la tipología de la iglesia medieval vasca de tres naves: una nave central de doble altura, al que luego añadieron un coro-galería en forma de "U" y dos naves laterales con tribuna intermedia. La parte baja se construye con sillería de piedra arenisca y el resto es una sólida carpintería de armar con grandes piezas de roble, poseyendo en el cuerpo inferior una imagen de S. Martín de Tours del siglo XVI.

Las dos portadas son medievales, siendo su aspecto original similar al que presenta actualmente la ermita de Nuestra Señora de la Antigua de Zumárraga, y adquiere su peculiar fisonomía a lo largo del siglo XVI, cuando se transfoma de ermita en iglesia-salón; normalmente las iglesias-salón se construyen de nueva planta, pero en este caso se aprovecha el edificio original y la estructura de madera existente para el abovedamiento del espacio interior, realizado por Juan de Veisagasti en 1570 según las trazas de Juan de Lizarazu.

La iglesia de San Martín de Tours vista desde la calle de Arriba. ==>

Los siglos siguientes verán distintas reformas como la construcción de la torre en 1726 por Lázaro Lenizera o el derribo del ábside de la iglesia en 1861 para facilitar la construcción de la carretera de Azcoitia.

El cardenal Francisco Necolalde Zabaleta, originario del pueblo, donó en 1674 los restos de Santa Anastasia a la iglesia de Urrechua, trayéndolas desde Játiva (Valencia), donde había sido martirizada en tiempos de los romanos. Como curiosidad conste que a partir de entonces esta santa foránea ha ido desplazando paulatinamente al titular de la parroquia, San Martín, hasta tal punto que desde hace bastante tiempo, las fiestas patronales se celebran en honor de Santa Anastasia. Sucede la tercera semana del mes de septiembre en conmemoración de la traída de los restos y no en su santoral como debiere corresponder.


Nombre oficial:

Iglesia Parroquial de San Martín de Tours

Dirección:

Calle de Iparraguirre, nº 13
Urrechua C.P.: 20700

Coordenadas:

ED50:
UTM 30: X=555937 m. Y=4771646 m. altura=353 m.
geográficas: longitud:-2 18 45.7 latitud:43 5 40.9 altura=353 m.

WGS84:
geocéntricas: X=4661346 m. Y=-188358 m. Z=4335376
geográficas: longitud:-2 18 50.3 latitud:43 5 36.9 altura=403


*Cómo llegar:

- Desde Zumárraga:

Cruzamos el río Urola y entramos en Urrechua, tomamos la tercera calle a la derecha y vamos hasta la plaza de Iparraguirre, donde está la iglesia.

- Desde San Sebastián:

Cogemos la N-I en dirección a Madrid 45 km. hasta pasar Beasain, aquí tomamos la autovía a Durango(en obras) 14 km. hasta Zumárraga.


Para saber más:

El templo de San Martín de Tours de Urretxu,(PDF) de A. López de Aberasturi.
Monumentos, ayuntamiento de Urrechua.
Guía de ocio de Gipuzkoa
Iglesias con cubierta de madera,(PDF) de www.infomadera.net

martes, 26 de febrero de 2008

Caserío Darieta (Lezo)

El caserío Darieta visto desde el camino de Gabiria.

Casa-solar de las más antiguas de Lezo, construida en la Baja Edad Media, en la cima del monte Darieta (69 m.), al Sur del pueblo, junto al camino principal de acceso a éste hasta el siglo XIX, en que se contruyó la actual carretera. Antiguamente hubo en este camino, según nos cuenta D. Lope de Isasti en 1625, una escalera de piedra de 216 escalones por la que subían cabalgaduras desde el puente de Ugarriza en Rentería. (El puente de la papelera)

Fachada oriental del caserío Darieta. ==>

Parece ser que al comienzo de la última Guerra Carlista (1872-1876), el caserío fue fortificado provisionalmente por el bando liberal, mediante la anteposición a su fachada principal de una palanquera o valla de madera, prolongándose ésta en parte de las fachadas adyacentes. El citado cerramiento fue robustecido en los sectores laterales mediante la adición por la parte exterior de un muro de piedra seca en el que se abrieron aspilleras. En la zona central se antepuso un macizo de tierra, habilitándose emplazamientos para disparo de fusilería.

A mediados de la contienda, en 1874, se derribó un edifio anejo compuesto por una casa menor y el corral, y manteniendo el caserío fortificado dentro, se construyó un fuerte, de forma pentagonal y rodeado de un foso por todo su contorno salvo en la entrada, orientada al NorOeste. Este fuerte, junto a la casa-fuerte de Salvatore, sobre Larzabal, el fuerte del Convento, en Las Agustinas, y el fuerte de Arramendi, sobre Gastaño, defendían Rentería, frente al fuerte carlista de San Marcos.

Vista de Rentería tomada desde el fuerte de Darieta, grabado de 1874, de Album siglo XIX

Actualmente, en donde estaba el fuerte de Darieta, sólo permanece el caserío y un gran depósito de aguas, del que creo que se aprovechó restos del fuerte. En las inmediaciones del caserío, en el camino que baja a Rentería, todavía pueden apreciarse los restos de lo que parece una calzada militar, similar a la que había en el fuerte de San Marcos. Posiblemente, durante la construcción de esta calzada de acceso al fuerte de Darieta, se destruyera la famosa escalera de 216 escalones de piedra.

Restos de la calzada en el camino viejo a Rentería. ==>

El caserío hoy día, llamado Darieta zar o Darieta zaharra, es un edificio bifamiliar de mediano tamaño, planta ligeramente rectangular y diversas mutilaciones y adosados que lo desvirtúan. Consta de dos plantas y desván. La cubierta es a dos aguas con caballete perpendicular a la fachada principal, al SurEste, y alero de corto vuelo. Fábrica de mampostería, enfoscada y encalada, con sillares de arenisca en esquinas y recerco de vanos.

La fachada principal, en el lado mas corto, es de composición bastante regular; tiene el acceso con arco de medio punto, adovelado y con molduras, flanqueado por dos aspilleras de madera. Restos de los vanos, con notables antepechos y enmarques finamente labrados. Las demás fachadas, con distribución irregular de huecos; a destacar, en el alzado posterior, una ventana conopial.


Nombre oficial:

Darieta Zahar

Dirección:

Calle Valle de Herriondo, nº 005.
Lezo C.P.: 20100

Coordenadas:

ED50:
UTM 30: X=589741 m. Y=4796757 m. altura=72 m.
geográficas: longitud:-1 53 35.9 latitud:43 19 3 altura=72 m.

WGS84:
geocéntricas: X=4645456 m. Y=-153668 m. Z=4353228
geográficas: longitud:-1 53 40.5 latitud:43 18 59.1 altura=122


*Cómo llegar:

- Desde Lezo:

Vamos en dirección a Rentería hasta la rotonda de Altamira, y subimos por este barrio 800 m. hasta la zona superior del monte, donde está el depósito de Aguas. Continuamos un poco más hasta el antiguo campo de futbol, desde donde podemos apreciar mejor el caserío.

- Desde Rentería:

Vamos en dirección a Lezo hasta la rotonda de Altamira, y subimos por este barrio 800 m. hasta la zona superior del monte, donde está el depósito de Aguas. Continuamos un poco más hasta el antiguo campo de futbol, desde donde podemos apreciar mejor el caserío.

- Desde San Sebastián:

Cogemos la N-I en dirección Irún 8 km. hasta llegar a la entrada a Lezo en la rotonda de Altamira, subimos por este barrio 800 m. hasta la zona superior del monte, donde está el depósito de Aguas. Continuamos un poco más hasta el antiguo campo de futbol, desde donde podemos apreciar mejor el caserío.

Para saber más:

Monumentos, Ayuntamiento de Lezo.
Fortificaciones de la última Guerra Carlista(1872-1876), Bertan 18.
Los fuertes de Darieta, Colón y San Emilio en la última guerra carlista,(PDF) Juan Antonio Sáez García.

domingo, 24 de febrero de 2008

Mapa de la ruta de Landarbaso (San Sebastián / Rentería)

Mapa de la ruta de Landarbaso

M - Merendero de Listorreta, 1 - Cista de Langagorri,
2 - Dolmen de Landarbaso VI, 3 - Dolmen de Landarbaso V,
4 - Dolmen de Landarbaso IV, 5 - Dolmen de Landarbaso II,
6 - Dolmen de Landarbaso I, 7 - Dolmen de Landarbaso III,
8 - Cuevas de Landarbaso, M - Merendero de Barrengoloia.



Leyenda:

Círculo rojo = Monumentos megalíticos
Semicírculo negro = Cuevas
Linea blanca = Pista de cemento
Linea naranja = Pista forestal
Linea morada = Carretera
Linea verde = Sendero


Para ver la descripción de la ruta, pinche aquí.

sábado, 23 de febrero de 2008

Ruta de Landarbaso (San Sebastián / Rentería)

Por este pequeño recorrido retrocederemos a la prehistoria visitando una cista-menhir, media docena de dólmenes y un par de cuevas.

Merendero de Listorreta.

El punto de partida será el merendero (o área recreativa) de Listorreta, desde donde retrocederemos 500 m. por la carretera de acceso hasta el final de la cuesta, junto al desvio al restaurante Listorreta, donde tenemos un panel señalando el camino a los dólmenes. Seguramente habréis visto la cista al llegar, pero si queréis verla más de cerca, seguimos otros 500 m. por la carretera hasta pasar la curva, donde tenemos el monolito de Langagorri, perteneciente a una cista y usado desde tiempos inmemoriales como mojón de los lindes entre Astigarraga y Rentería.

Regresamos hasta el panel señalizador y bajamos por el camino 200 m. hasta llegar a un puente, lo pasamos y seguimos subiendo 200 m. hasta toparnos con una puerta verde a la derecha del camino. Aqui decidiremos si ver los megalitos de lejos o de cerca. Si nos conformamos con verlos de lejos, seguiremos por el camino 125 m. hasta llegar a un cruce, donde yendo por la derecha 75 m. llegaremos hasta otro cruce, junto a una puerta verde, desde donde podremos ver los dólmenes de Landarbaso V y VI.

Dolmen de Landarbaso V y al fondo el caserío y la curva donde está la cista. ==>

- Si queremos verlos de cerca, cruzaremos la primera puerta, seguiremos bajando por la pista 250 m. hasta llegar a un gran túmulo perteneciente al dolmen de Landarbaso VI. Tras él veremos un poste señalando el camino a otro dolmen. Por esta zona estuvo el desaparecido dolmen de Landarbaso VII, arrasado al contruir la pista.

Subimos siguiendo la dirección de la flecha 125 m. hasta un pequeño rellano, donde encontramos el dolmen de Landarbaso V. Seguimos subiendo 90 m. hacia la alambrada donde tenemos un paso de valla. Una vez en el camino vamos hacia la izquierda, bajando 30 m. hasta pasar un pequeño arroyo que cruza el camino y seguimos subiendo 70 m. hasta un cruce donde tenemos una puerta verde a la izquierda.

+ Desde este cruce tomamos la pista que sube hacia la derecha 130 m. hasta otro cruce donde giraremmos hacia la derecha. A unos 40 m., justo delante de la torre de alta tensión, tenemos a la izquierda del camino un grupo de rocas que forman parte del túmulo del dolmen de Landarbaso IV.

Siguiendo por la pista 385 m. pasaremos una pista que viene por la izquierda, la obviamos y continuamos subiendo por la pista principal 265 m. hasta el siguiente cruce. Aquí giramos a la izquierda siguiendo un poste señalizador y subimos 100 m. hasta llegar a un grupo de rocas a la derecha del camino, en un pequeño rellano, que resulta ser el dolmen de Landarbaso II.

Seguimos avanzando 80 m. por la pista y trás pasar una curva, unos metros antes de otro cruce, tenemos a la izquierda del camino, a unos 5 m. el dolmen de Landarbaso I.

El monte Igoin o Landarbaso visto desde los cromlechs de Ermañalde. ==>

En el cruce que hay trás este dolmen, el camino que baja creo que nos lleva al dolmen de Landarbaso III, pero no estoy seguro. Por lo que retrocederemos hasta la pista forestal que habiamos obviado antes, que también creo que nos lleva hasta el dolmen de landarbaso III, pero tampoco lo he comprobado.

Para estar seguros continuaremos hasta el dolmen de Landarbaso IV y una vez pasado éste, en el cruce, tomaremos la pista que sube a la derecha 250 m. hasta una torre de alta tensión. Sin pasarla, giramos a la derecha y subimos 175 m. hasta llegar a un rellano donde tenemos el dolmen de Landarbaso III.

Retrocedemos hasta la torre de alta tensión, y continuamos por la pista que parte bajo la torre 500 m. hasta el final, donde tras pasar una puerta de madera, bajamos por la pista de cemento 140 m. hasta la curva a la izquierda en un puente.

Camino a las cuevas. ==>

En la curva, a la derecha del puente, parte un camino de tierra y rocas que sube siguiendo el curso del arroyo 100 m. hasta llegar a un puente de madera que lo cruza y nos lleva a la cueva de Landarbaso o Aizbitarte IV. Las cuevas II y III están cerradas, pero se pueden ver sin cruzar el arroyo. Si seguimos por el camino llegamos a una pequeña campa, por donde tenemos cerca unos hornos caleros.

Puente de acceso a Aizbitarte IV. ==>

Regresamos hasta la pista de cemento y cruzamos el puente, subiendo por la pista 450 m. hasta llegar a la carretera, donde a la derecha tenemos el merendero de Barrengoloia (o Barrenkoloia). Bajando por la carretera hacia la izquierda 300 m. volvemos al merendero de Listorreta.

Este recorrido tiene 6´5 km. y 2 horas de duración aproximadamente, con un desnivel de 128 m. en el primer puente sobre la regata de Landarbaso y 280 m. en el dolmen de Landarbaso I.

Para ver el mapa de la ruta, pinche aquí.

Merendero de Barrengoloia. ==>

En verano, los fines de semana, el acceso a Listorreta queda cerrado a los vehículos privados, habiendo que coger un autobús o empezar la ruta en el alto de Perurena. Si ha llovido recientemente, las pistas forestales estarán llenas de charcos y barro.


* Cómo llegar:

- Desde de Astigarraga:

Cogemos la carretera Gi-2132 dirección a Oyarzun unos 3 km. hasta el cruce de Ventas de Astigarraga (en el alto de Perurena, pasando la gasolinera, a la derecha).

- Desde Oyarzun:

Cogemos la carretera Gi-2132 dirección a Astigarraga (unos 4 km. desde el barrio de Ugaldetxo), hasta el cruce de Ventas de Astigarraga (en el alto de Perurena, pasando bajo el puente a la derecha).

- Desde Rentería:

Cogemos la carretera Gi-3671 dirección a Astigarraga hasta el cruce de Ventas de Astigarraga (pasando por el barrio de Zamalbide).

+ Desde el cruce de Ventas de Astigarraga:

Cogemos el camino de Landarbaso que sale por la izquierda del bar Perurena 4 km. en dirección Sur hasta llegar al merendero de Listorreta.


Esta ruta también se puede hacer junto a la ruta de Santiagomendi, de 9 km. o a la ruta de Akola, de 12 km. En el cruce trás el dolmen de Landarbaso I, tomando la pista que sube por la derecha, nos lleva hasta el dolmen de Igoin I.

jueves, 21 de febrero de 2008

Aristocracia en Zarautz

Foto de www.diariovasco.com

A partir de mediados del siglo XIX las más altas instancias aristocráticas del momento eligen Zarautz como destino turístico. Esto influye notoriamente en la vida y evolución de Zarautz. Durante largos años numerosas personas poseedoras de innumerables títulos nobiliarios han veraneado en Zarautz.

La Reina Isabel II comenzó a veranear en Zarautz a mediados del siglo XIX. La extensa playa, la cercanía con Donostia y el hecho de que fuese un pueblo aún sin «explotar» influyeron en ello. Tras la Reina fueron muchos los aristócratas y gentes de clase alta las que comenzaron a pasar los meses de verano en Zarautz. El Marqués de Narros, don Pascual Madoz, la Reina Maria Cristina, el Rey Alfonso XIII o la Duquesa de Alba entre otros muchos, veranearon en Zarautz.

Esta circunstancia hizo que la vida y la fisonomía del pueblo se transformasen e influyesen notablemente en el presente y futuro del pueblo. Muchas calles, plazas o edificios actuales se deben a la estancia de estos ilustres personajes en Zarautz. La influencia que tuvieron en el pueblo fue muy amplia. Al principio se hospedaban en el afamado Gran Hotel, pero con el paso del tiempo comenzaron a construirse sus propios palacios o chalets a pie de playa. Muchos de estos edificios siguen hoy en día en pie, como el Palacio de Narros, Villa Maria Pilar, donde se alojaban Fabiola y Balduino de Bélgica, o Villa Gerena, propiedad del conde de Gerena. Sanz Enea, Villa Mar y Sol o Aiala Haundi completan esta lista. Muchos otros han sido derribados para dar paso a construcciones más modernas de apartamentos. La mayoría de estas edificaciones se ubicaban en la zona de Mendilauta, por dos razones principales: la primera, la cercanía con la playa y la segunda, que la mencionada zona se encontraba alejada de lo que en esa época era el núcleo urbano, creándose así un « oasis de clase alta». La relación que mantenían con el pueblo y sus gentes era desigual y dependía en gran medida de los intereses y personalidad de cada uno de ellos. Muchos de ellos se inmiscuían, sobre todo, en las fiestas y celebraciones en la vida del pueblo. Incluso llegaban a invitar a todos los zarauztarras a sus celebraciones particulares. Por el contrario, la relación de muchos otros se limitaba a contar entre su servicio con gente del pueblo que realizaban todo tipo de trabajos para los aristócratas. Las mujeres trabajaban como sirvientas o en el cuidado de los niños. Entre los hombres las ocupaciones más comunes eran las del cuidado de los terrenos o incluso de sus hogares en los meses en los que los dueños se encontraban fuera. Otros muchos chicos se ganaban pequeños sueldos trabajando como caddys en el Golf. Esta solía ser la única forma que tenían de poder entrar al recinto. Y es que el primer empleo de muchos zarauztarras fue el de servir de diferentes maneras a la aristocracia.

La creación del Real Golf Club de Zarautz en el año 1916 estuvo relacionada con la estancia en el pueblo de la mencionada aristocracia. Casi todos ellos pasaron a formar parte de la larga lista de socios titulados de las más altas esferas. El Club de Golf funcionó como polo de atracción para que cada vez más gente de la clase alta se acercasen a Zarautz.

A partir de la década de los sesenta comenzó a descender la presencia de esta gente en el pueblo. Muchos de ellos eligieron como nuevo destino de veraneo las tranquilas costas Mediterráneas, dejando atrás las bravas aguas del Cantábrico.

Hoy en día siguen siendo muchas las personas que nos visitan en verano, muchas de ellas descendientes de aquellas familias que antaño dieron fama internacional a Zarautz, legado en gran parte de la belleza de la villa y hospitalidad de sus gentes.


Extracto de "Mendilauta y la aristocracia", publicado por Antxón Etxeberría en D.V.
www.diariovasco.com

domingo, 17 de febrero de 2008

Cuevas de Landarbaso (Rentería)

Las cuevas de Landarbaso, también conocidas como "de Aizbitarte (o Aitzbitarte)", y últimamente denominadas también como "Aizpitarte (o Aitzpitarte)", son un conjunto compuesto por 5 cuevas, de las cuales las más grandes y famosas son las nº III y IV.

Entrada a la cueva de Landarbaso o Aizbitarte III.

Estas cuevas se hallan al mediodía del monte Aizbitarte, situado al Sur del término municipal de Rentería, en el paraje conocido como "Cuevas" o Landarbaso, cerca de Listorreta. Las cuevas se han numerado a partir del riachuelo que discurre a sus pies. Este riachuelo, que desemboca en el Urumea, ha abierto en esta zona un valle en V, bastante angosto, entre los montes Aizbitarte y Landarbaso o Igoin, y es también el autor de las cuevas, de hecho a través de ellas desembocaba en la cuenca del río Oyarzun.

Prehistoria

Hace unos 30.000 años, en el Paleolítico Superior, durante la última glaciación, el nivel del mar bajó más de 100 m. y la línea de la costa se encontraba alejada una decena de kilómetros de la costa actual. La vegetación de Guipúzcoa era muy parecida a una estepa y la fauna era similar a la actual del norte de Europa, como el reno, marmota, perdiz nival, liebre y zorro ártico. También hubo otras de gran tamaño, ya desaparecidas, como el mamut, bisonte, rinoceronte lanudo y oso de las cavernas. Pero eran más abundantes las especies templadas como el jabalí, ciervo, sarrio, cabra pirenaica, lobo, zorro, liebre, e incluso la hiena.

Entrada a la cueva de Landarbaso o Aizbitarte IV. ==>

Hace unos 25.000 años, un grupo de cromañones descubrió estas cuevas, asentandose en Aizbitarte III, por el tipo de silex que usaban, de origen aquitano, pertenecían a la cultura Perigordiense, y aunque también cazaban ciervos y renos parece que estaban especializados en la caza de bisontes.

Miles de años después, hace unos 18.000 años, en Aizbitarte IV, vivió otro grupo, perteneciente a la cultura Solutrense, y cazaban ciervos y sarrios, acompañados de bisontes, caballos y cabras pirenaicas.

2.000 años después, se instalan en la misma cueva y hasta hace unos 10.000 años un grupo de la cultura Magdaleniense, que siguen cazando los mismos animales que sus antecesores, pero sus útiles varían, principalmente los realizados en hueso: Abundan los arpones, agujas y azagayas, que en muchos casos están decorados mediante variadas incisiones.

Hace 10.000 finaliza la glaciación, sube el nivel del mar hasta el actual y la subida de la temperatura permite el abandono definitivo de las cuevas.

Historia

Las cuevas son conocidas y han sido visitadas desde antiguo, y al igual que muchas cuevas, también tiene diversas leyendas sobre sus habitantes y su longitud:

Cueva de Landarbaso o Aizbitarte IV. ==>

Según una leyenda los “jentilak” (gentiles) se dedicaban a cazar de noche y a guarecerse en ellas de día y por esta razón nadie los veía. Otra cuenta que un corzo, que penetró en una de ellas salió en la cocina de un caserío de Oyarzun a 3 kilómetros de las cuevas. Según otra leyenda una cabra que se metió en una de las cuevas apareció en un caserío situado encima de éstas y según otra, una cabra (¿sería la misma?) entró en ellas y salió en Navarra. También he oido decir de pequeño que alguna de estas cuevas llegaban hasta Navarra o incluso Francia.

Las citas más antiguas se remontan al siglo XVIII, cuando se las cita en 1785 en un documento enviado por el Ayuntamiento de Rentería a la Real Academia de la Historia de Madrid, titulado “Descripción de la Villa de Rentería”. En este documento se describe su situación y medidas y se asegura que en la cueva mayor entran ¡10.000 hombres!. En 1799 D. Juan Ignacio de Gamón remite al Geografo Real D. Tomás Lopez una descripción de Rentería donde también hace una breve mención de las cuevas:

"Otra Montaña llamada Arvitarte que es menos elevada (que San Marcos) a distancia de una legua y existe al medio dia, contiene quatro cuevas, mirando su boca tambien al mediodia, y Suduoste. La maior de ellas es la tercera que por debajo de tierra se puede andar como 450 Codos."

En 1916 Serapio Múgica nos habla de ella y sus primeros saqueos:

"Las cavernas de Landarbaso, por hallarse a corta distancia de San Sebastián, suelen ser visitadas con frecuencia por muchos curiosos y hombres de ciencia; y desde luego, no hay otras en Guipúzcoa que sean tan conocidas y exploradas por el público. Debido á esta circunstancia han desaparecido las vistosísimas estalactitas y estalagmitas que adornaban el interior de estas grutas, y los fragmentos de aquellas han pasado, entre otros usos, á formar parte de las fuentecitas que existen en los mostradores de los despachos de vinos de San Sebastián y Rentería."

Por desgracias los saqueos se han seguido produciendo hasta fechas tan recientes como junio del 2007 (Ver noticia). De hecho la entrada a la cuevas nº II y III están cerradas desde hace años.

En 1892 se realizaron las primeras excavaciones prehistóricas por M. del Valle Inzaga, Conde de Lersundi. Estas excavaciones le llevaron a descubrir en la cueva IV restos prehistóricos paleolíticos. De esta manera se descubría el primer yacimiento paleolítico del País Vasco.

En los últimos años del siglo XIX y en los primeros del XX, fueron emprendidas nuevas excavaciones en las cuevas III y IV por parte de P. M. de Soraluce, a quien acompañó en algunas campañas G. de Reparaz (quien publicó en 1902 en la revista “Euskal-Herria” el resultado de sus investigaciones), y más tarde Rotondo Nicolau.

En 1908 E. Harlé, célebre paleontólogo de Burdeos, visitó las cuevas, examinó los materiales excavados hasta entonces; una serie de arpones y materiales óseos, certificando la presencia del reno entre éstos, y atribuye el conjunto a época Magdaleniense. La importancia que Harlé dio al hallazgo del reno se ve en las diferentes publicaciones que realizó el mismo año en varias revistas científicas.

El mismo año 1908 visitó las cuevas T. de Aranzadi y al año siguiente los célebres prehistoriadores H. Obermaier y J. Bouyssonie. Dos años más tarde las visitó H. Breuil, junto con Obermaier. A raíz de estas últimas visitas se planeó una excavación sistemática de las cuevas, que contaría con el mecenazgo del Príncipe de Mónaco, pero este plan no cuajó.

A pesar de ello, H. Breuil, pontífice máximo de la investigación prehistórica del momento, volvió a Aitzbitarte en 1917. Tras su visita escribió una carta a J. M. de Barandiaran diciéndole que se fijó especialmente “en la cueva grande inferior” (cueva III), donde encontró indicios de Paleolítico inferior y Auriñaciense. Años más tarde, Breuil aconsejó personalmente a Barandiaran (alumno a la sazón de aquél en el Collége de France), que emprendiera la excavación de estas cuevas, pero éste las postergó ante otros yacimientos de mayor importancia.

Cuevas de Landarbaso II y III. (Foto de Geografía de Guipúzcoa) ==>

En 1950, Gómez de Llarena, Rodríguez Ondarra y Ruiz de Gaona realizaron en Aitzbitarte III una excavación, que dio, según ellos, piezas poco significativas.

De 1960 a 1964 Barandiarán realiza la excavación de Aizbitarte IV comprobando que el ser humano habitó esta cueva durante muchos milenios, ya que se hallaron en ella evidencias pertenecientes al Aziliense, Magdaleniense, Solutrense y Auriñaciense, es decir, desde hace 30.000 hasta hace 10.000 años.

En 1961, A. Laburu y compañeros suyos, penetraron en la angosta cueva II y al final de la misma, en un cono de derrubios, que parecía proceder de alguna de las cuevas superiores, la III o la IV, descubrieron diversas piezas de sílex y otras de hueso, entre las que destacaba una magnífica espátula.

Esta cueva, más estrecha y tortuosa, resultaba más misteriosa que las otras, por lo que era preferida a las grandes para ser visitadas por los jóvenes que acudían la zona de excursión, y además tenían el aliciente de hallar algún resto prehistórico al final del recorrido. La numerosa cantidad de objetos llevados por estos jóvenes a los arqueólogos a lo largo de los años llevó a éstos a investigar el origen de estos restos en cuanto acabaron con otros yacimientos más importantes, descubriendo que procedían de la cueva III, en donde se localizó un gran yacimiento que fue objeto de varias campañas desde 1968 hasta el presente.

Además del interés histórico que tienen las cuevas, existen numerosos ejemplares de fauna cavernícola. Especies como murciélagos (Myotis myotis, Rhinolophus euriale, Rhinopophus ferrumequinum), ciempiés (Lithobius tricuspis multidens) o incluso una especie endémica de escarabajo que se ha encontrado únicamente en esta zona (Ceuthosphodrus vasconicus).


Nombre oficial:

Aitzbitarte

Coordenadas:

ED50:
UTM 30: X=589740 m. Y=4790769 m. altura=209 m.
geográficas: longitud:-1 53 39.5 latitud:43 15 49 altura=209 m.

WGS84:
geocéntricas: X=4649657 m. Y=-153888 m. Z=4348963
geográficas: longitud:-1 53 44.1 latitud:43 15 45 altura=259


*Cómo llegar:

- Desde la cista de Langagorri:

Seguimos por la carretera 1 km. hasta el merendero de Listorreta.

- Desde el merendero de Listorreta:

Subimos 300 m. por la carretera hasta llegar al merendero de Barrengoloia. Delante de éste, a la derecha, baja una pista de cemento 450 m. hasta un puente donde gira a la derecha. En esta curva, donde están las ruinas de una central eléctrica, tomamos un sendero que parte a la izquierda siguiendo el curso del arroyo unos 100 m. hasta llegar a un puente de madera que lo cruza, lo pasamos y subimos por el sendero hasta las cuevas.

- Desde los dólmenes de Landarbaso III y IV:

Nos dirigimos en dirección Este hacia la torre de alta tensión, donde continuamos por la pista forestal que pasa bajo ella 500 m. hasta el final, donde trás pasar una puerta salimos a una pista de cemento donde hace una curva. Bajamos 140 m. por la pista hasta las ruinas de la central eléctrica y tomamos un sendero que parte a la izquierda siguiendo el curso del arroyo unos 100 m. hasta llegar a un puente de madera que lo cruza, lo pasamos y subimos por el sendero hasta las cuevas.

Para saber más

Area recreativa de Listorreta
Cavernas de Aitz-bitarte, en Landarbaso. 1916
Excavaciones en Aizbitarte IV. 1960
Excavaciones en Aizbitarte IV. 1961
Excavaciones en Aizbitarte IV. 1964
La aparición del hombre en Rentería.
Las cuevas de Aitzbitarte. 2006

viernes, 15 de febrero de 2008

Entrevista a I. Barandiarán en D.V.

Ignacio Barandiarán Maestu, Premio Euskadi de Investigación en ciencias sociales y humanidades: «Llevaron sílex de Urbasa a Asturias. Aquella gente se movía mucho»

FELIX IBARGUTXI F.I.

El prehistoriador galardonado se confiesa «un defensor terrible de José Miguel Barandiarán» y quiere seguir en la UPV como profesor emérito.

El Premio Euskadi de Investigación, instituido por el Departamento de Educación, Universidades e Investigación del Gobierno Vasco, irá a parar el 14 de marzo a manos de Ignacio Barandiarán Maestu (San Sebastián, 1937). Es arqueólogo, especialista en el Paleolítico. Y enseña desde hace un cuarto de siglo en Vitoria, en la Facultad de Historia de la UPV.

- Usted menciona con frecuencia a José Miguel Barandiarán. Creo que era pariente lejano suyo.

- Mi padre era también de Ataun, y fue miquelete. Yo creo que José Miguel y mi padre debieron de ser parientes lejanos. Le conocí físicamente cuando en el año 1953 volvió de Sara y mi padre, que sabía quién era él, me dijo que iba a dar una charla en el museo de San Telmo. Yo tendría quince años. Recuerdo que dio la charla subido a una silla, porque era bajito, y habló sobre utillaje de los caseríos. Luego, no se por qué, me dio por la arqueología y coincidí con él en las cuevas de Aitzbitarte y Lezetxiki. Para mí fue una revelación ese tipo de trabajo.

-¿Por qué?

- Por el modo de trabajar. Yo siempre he sido un defensor terrible de Barandiarán. Hoy está de moda menospreciar sistemas menos impactantes, que no mueven tanto dinero, que no llegan a los media. Aquel hombre, con unos medios de trabajo miserables, se distinguió en metodología para recogida de datos. Hay que ver los manuscritos de Barandiarán. Eso es algo por lo que los vascos debemos sentirnos orgullosos. Ya desde 1924 se hicieron de una forma científica las excavaciones de Ermittia, de Santimamiñe... Mientras, en Cantabria, en el sur de Francia, trabajaban de una manera más desenfadada, con muchos obreros y fuertes movimientos de tierra.

- Hay que recordar que Barandiarán aprendió de los alemanes.

- Hay una imagen despectiva de José Miguel: un hombre con sotana, muy discreto, que hablaba un castellano con mucho deje del euskera... Pero escribía muy bien en castellano, era finísimo. Me ha admirado la gente buena que ha habido en todas las épocas, y un ejemplo es José Miguel. Ahora está de moda la soberbia, la seguridad. Yo soy inseguro, una persona de muy poco foro público.

- Su nombre apenas aparece en los archivos de este periódico.

- Por un lado, porque he pasado por cuatro universidades. Y cuando uno está en la universidad, se le contrata no tanto para investigar como para dar clases. Me vi abocado a sacar oposiciones y las saqué en Historia Antigua. Mi especialidad es el Paleolítico, pero he dado clases sobre Roma, los griegos, los celtas...

- Ha formado a muchos alumnos.

- El pasado diciembre me hicieron un homenaje aquí. Yo no tenía ni idea. La mujer, que es una profesora colaboradora mía, me dijo que iríamos a comer, que no me pusiera nervioso, porque quizá aparecería algún compañero del departamento. Llegué allí y me encontré con una masa de gente, eran antiguos alumnos o gentes que habían coincidido conmigo en excavaciones. Había cerca de 70 personas. Me quedé atónito.

- En estos últimos años ha trabajado en un yacimiento en la sierra de Urbasa.

- En Urbasa hay varios filones de sílex. En la prehistoria fueron canteras. Teníamos la idea de que ese sílex se exportaría. Yo recuerdo que José Miguel Barandiarán decía que su abuelo acudía a Alsasua, al mercado semanal, para reponer los sílex que necesitaban en casa para encender el chisquero, el tabaco. En Urbasa estuvimos ocho veranos trabajando y encontramos dos talleres prehistóricos muy importantes, uno que anda por el 25.000 antes de Cristo -del gravetiense, una cultura del Paleolítico Superior- y otro de finales del Paleolítico Superior, del 9.000 a.C.

- Qué curioso.

- Hemos tenido la suerte de contar con un geólogo, y ahora estamos en un proyecto de estudio de los sitios a los que llegó el sílex de Urbasa. Llegó a Asturias, a Altamira, al sur de Francia y a las Landas. Eso es muy bonito, porque nos da una imagen real de aquella gente. Las gentes del Paleolítico no vivían continuamente en una cueva, cazando cuatro bisontes. Ahora estamos trabajando mi mujer Ana Cava y yo en un abrigo de la zona de Mugarduia, en Urbasa. Ha aparecido una concha de un molusco marino que no da carne para comer, luego era de adorno.

Ahora estamos metidos en otro proyecto: estudiar los distintos sistemas de talla, con una persona muy valiosa, Mikel Agirre, que además de investigar también es capaz de tallar sílex y hace exhibiciones. Le dices: «Hazme una cosa». «¿De qué estilo?» «De 100.000 antes de Cristo». Y te lo hace. Es capaz de detectar gestos técnicos de las piezas que encontramos. Queremos comparar los dos modelos que han aparecido en Urbasa, que son bastante distantes en el tiempo. Entre los sílex que han aparecido había algunos de fuera. Es lógico, porque aquellas personas que subían ahí a tallar traían piezas de otros sitios en el morral. Y hay otro fenómeno curioso: los tallistas utilizan muy poco los instrumentos que acaban de realizar, porque eran para exportarlos. Es como el pastor, que no come carne de cordero, porque es más cara que la de conejo, la que recomienda el ministro. O el pescador, que si come pesca es la que ha salido machacada, las piezas que no va a poder vender después.

- ¿Los sílex de esas dos canteras de Urbasa son de aspecto muy diferente?

- Son similares. Yo a veces no los distingo. Pero el sistema de talla, en un sitio y en otro, difiere completamente.

- Le he oído decir que ha sido un trabajador solitario.

- Quizá por mi forma de ser. Y he trabajado con poco dinero. Ojo, cuando lo he pedido me lo han dado. Yo estoy muy contento. La pena es que no hay trabajo para los jóvenes.

- ¿No hay fondos? Porque los yacimientos ahí siguen...

- Pero hay unos yacimientos más importantes, con más impacto mediático. Y, por otro lado, la universidad nos da medios técnicos importantes, pero no nos da personal. Porque si no hay huecos docentes tampoco hay huecos para investigadores. Eso del I+D+I es una falacia. Nosotros producimos desarrollo intelectual, que no es una tontería de desarrollo. El prestigio y la nombradía no se cotizan hoy en día. Yo me remito a una persona queridísima, que fue Koldo Mitxelena. El que nos integren en lo que se llaman Humanidades no me molestaría mucho si no fuera porque es como un ghetto. El pensamiento, la literatura, la filología pura son hechos que dan fuerza a un pueblo. Pero los grandes pensadores de Europa no pasarían ahora muchos filtros de los que hay para evaluar.

- ¿Qué yacimientos le han supuesto más dificultades?

- No sabría responder. Además, ahora hay equipos especializados y paralelos que van resolviendo distintos problemas. En cambio, yo he trabajado en áreas muy variadas, y a veces me dan pena los que están tan especializados. La gente mayor teníamos más capacidad de abordar problemas diversos.

- Un ejemplo de reto difícil.

- Las vasijas de Axtroki. Quedó demostrado que eran de un oro de Alemania. Quizá fueron escondidas junto a aquella peña porque tenía una forma especial y luego tenían intención de volverlas a recuperar.

- ¿Cómo entró en contacto con esos cuencos?

- Hubo una persona benemérita en Gipuzkoa, que murió el año pasado, Don Cruz Abarrategi, que me persiguió mucho tiempo, porque en el barrio de Eskoriatza en el que vivía está la peña de Aitzorrotz, y solía decirme que debería excavar en ese paraje. Y así, un día le contenté y nos hicimos muy amigos. Al cabo de un tiempo, yo estaba trabajando en la necrópolis de Santa Elena, en Irún, y me llamó nuevamente. Me comentó lo que habían encontrado en su barrio. Abrió una caja como de zapatos, y lo que me enseñó prometía. Surgió un problema: según la legislación, lo que aparecía sin dueño conocido es propiedad de la Administración. Si el hallazgo se hubiera producido hoy, los cuencos serían para la Comunidad Autónoma de Euskadi, pero entonces se conjugaron varios factores: que mandaba la Administración central, que en Gipuzkoa no había un museo público de garantía... y así los cuencos fueron a parar a Madrid.

- ¿Y otros yacimientos que le han dado grandes satisfacciones?

- Son tantos... Berroberria, en Urdax, ha estado muy bien. Lo ideal es seguir todo el proceso; no es que desconfíe de otros, es como el médico que quiere seguir todo el protocolo. Es una actitud en apariencia anticuada. Hay muchos sitios interesantes. En Navarra he trabajado mucho, porque allí se pagaron muchas excavaciones.

- Comentemos algunos yacimientos más.

- En Aribe, en la Aezkoa, mi esposa ha encontrado una mujer enterrada. Está entera. Puede ser la navarra más antigua, pues data del 6.000 a.C. Ahora tenemos en el equipo a una especialista que analiza los restos de maderas. Se filtran las tierras en agua y quedan flotando partículas de madera quemada. Y ahí te das cuenta de que aquellas gentes del Mesolítico quemaron primero los arbustos de los alrededores, luego usaron las maderas buenas y finalmente se valieron de maderas que arden mal y dan poco calor.

- ¿Le ha tocado vivir muchas veces el instante mágico de cuando al mover un poco la tierra aparece la pieza valiosa?

- Sí, algunas veces. Pero en muchas ocasiones el yacimiento te avisa, se ve venir la pieza. Y en otras ocasiones se te acerca un chico o una chica y te dice: oye, mira, está saliendo aquí una cosa...

«¿El sentido de las pinturas? Yo no estaba allí»

- Su especialidad es...

- La estratigrafía del Paleolítico Superior Avanzado, del 15.000 al 10.000 antes de Cristo. Y últimamente me ha dado por el arte mueble.

- Y me imagino que así como los sílex muestran que aquellas personas se movían de un lado para otro, el arte mueble indicará algo parecido.

- Hay temas muy concretos que se repiten en zonas muy separadas en el espacio. Por ejemplo, hay detalles que aparecen en Cantabria-Asturias y en el Pirineo Central francés, y sin embargo no han aparecido todavía en Vizcaya-Gipuzkoa. Uno podría decir: las han hecho aquí y las han llevado quinientos kilómetros al oeste.

- Hay grandes joyas en arte mueble.

- A mí me impresiona ese arte, en parte, por las aptitudes mentales que se ven en las obras. Quizá la pieza más hermosa del País Vasco sea el hueso de Torre, una cueva de Oiartzun. Es un cúbito de alcatraz, de 18-19 centímetros. Ahí hay unas figuras grandes y otras más pequeñas. Tendemos a pensar que la persona que hizo eso primero grabó las figuras grandes y luego llenó los huecos con las pequeñas. Pues no, fue al revés, y eso quiere decir que el autor de la obra tenía un esquema mental acerca del conjunto de la obra artística.

- Usted fue el director de la tesis de Xabier Peñalver, el arqueólogo que ha dirigido las excavaciones de Praileaitz.

- Era una tesis doctoral muy interesante, sobre los cromlech. He estado en contacto con Peñalver con motivo del problema de Praileaitz, me pidió que redactara un manifiesto y lo hice. Ese documento, anterior a que aparecieran las pinturas de puntos, luego fue apoyado por personalidades de otros países. Me considero un fuerte defensor de la preservación de la cueva y el entorno. Eso sí, no conozco las últimas noticias.

- ¿Qué significado tienen las pinturas rupestres? ¿Por qué las hicieron?

- Hay diferentes teorías. Esa misma pregunta se la hicieron a José Miguel en una conferencia. Y respondió: «Yo no estaba allí».


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Dolmen de Landarbaso VII (San Sebastián)

Desgraciadamente, este dolmen está desaparecido. Se ubicaba a unos 20 m. del dolmen de Landarbaso VI, más o menos donde hoy está un poste señalizando el camino hacia el dolmen de Landarbaso V. Tenía una cámara rectangular compuesta por 5 losas y los materiales eran areniscas del terreno. El túmulo apenas sobresalía del terreno, por lo que una máquina que hacía trabajos forestales lo destruyó en 1988. Fue descubierto por L. del Barrio y Tx. Ugalde en 1983. No se llegó a excavar.


Nombre oficial:

Landarbaso VII

Coordenadas:

ED50:
UTM 30: X=588683 m. Y=4790886 m. altura=144 m.
geográficas: longitud:-1 54 26.3 latitud:43 15 53.2 altura=144 m.

WGS84:
geocéntricas: X=4649486 m. Y=-154938 m. Z=4349013
geográficas: longitud:-1 54 30.9 latitud:43 15 49.2 altura=194


*Cómo llegar:

- Desde el dolmen de Landarbaso VI:

Estaba a unos 20 m. al Norte.

jueves, 14 de febrero de 2008

Dolmen de Landarbaso VI (San Sebastián)

Dolmen de Landarbaso VI.

Cráter del dolmen. ==>

Este dolmen tiene un túmulo revuelto de 12 m. de diámetro y una altura que oscila entre 30 cm. y 1´80 m. Tiene un gran cráter central de 5´5 m. por 4 m. de diámetro y sobre el túmulo hay tres losas tendidas, probablemente de la cámara desaparecida. Los materiales son areniscas del terreno. Descubierto en 1983 por L. del Barrio y Tx. Ugalde. En 1988 una máquina que hacia trabajos forestales cortó el galgal por la zona septentrional. El dolmen de Landarbaso VII estaba al lado pero dicha máquina los destrozó.

Losas de la cámara tendidas junto al túmulo. ==>


Nombre oficial:

Landarbaso VI

Coordenadas:

ED50:
UTM 30: X=588720 m. Y=4790891 m. altura=145 m.
geográficas: longitud:-1 54 24.7 latitud:43 15 53.4 altura=145 m.

WGS84:
geocéntricas: X=4649484 m. Y=-154900 m. Z=4349017
geográficas: longitud:-1 54 29.3 latitud:43 15 49.4 altura=195


*Cómo llegar:

- Desde la cista de Langagorri:

Continuamos por la carretera en dirección a Listorreta 475 m. hasta llegar donde empieza la cuesta que nos lleva al merendero. A la derecha del camino tenemos un panel informativo y una pista forestal que baja 200 m. hasta la regata de Landarbaso, donde tras pasar un puente y girar a la derecha, subimos 200 m. hasta llegar a una puerta verde, la pasamos y seguimos 250 m. por la pista hasta llegar al dolmen.

- Desde el dolmen de Landarbaso V:

Desde este punto podemos divisarlo, bajamos por el sendero 125 m. hasta él.

- Desde el merendero de Listorreta:

Retrocedemos 500 m. por la carretera hasta el final de la cuesta, donde veremos a la izquierda un panel informativo y una pista forestal que baja 200 m. hasta la regata de Landarbaso, donde tras pasar un puente y girar a la derecha, subimos 200 m. hasta llegar a una puerta verde, la pasamos y seguimos 250 m. por la pista hasta llegar al dolmen.

martes, 12 de febrero de 2008

Dolmen de Landarbaso V (San Sebastián)

El dolmen de Landarbaso V.

Se tata de un dolmen abierto. El túmulo rebajado y deformado mide 8 m. de diámetro y una altura de 30 cm. a 1 m. La cámara descentrada hacia el SurOeste está formada por dos losas laterales y una de cierre, que limitan un recinto rectangular. Los materiales son areniscas. Descubierto en 1984 por L. Millán. En 1988 una máquina que hacia trabajos forestales pasó por encima dañándolo.

Túmulo del dolmen de Landarbaso V. ==>


Nombre oficial:

Landarbaso V

Coordenadas:

ED50:
UTM 30: X=588707 m. Y=4790782 m. altura=164 m.
geográficas: longitud:-1 54 25.3 latitud:43 15 49.8 altura=164 m.

WGS84:
geocéntricas: X=4649572 m. Y=-154917 m. Z=4348951
geográficas: longitud:-1 54 29.9 latitud:43 15 45.9 altura=214


*Cómo llegar:

- Desde el dolmen de Landarbaso VI:

En las inmediaciones tenemos un poste señalizando el camino a tomar, (justo donde estuvo el desaparecido dolmen de Landarbaso VII). Tenemos que subir por el sendero, monte a través, 125 m. hasta un pequeño rellano en donde se encuentra el dolmen.

- Desde el dolmen de Landarbaso IV:

Dando la espalda a la torre de alta tensión, vamos 40 m. hasta el cruce y tomamos la pista forestal que baja por la izquierda 130 m. hasta llegar a un cruce. Tomamos el camino que baja por la izquierda 70 m. y tras pasar un arroyo que lo cruza, subimos por el camino 30 m. hasta un paso de valla. La pasamos y bajamos 90 m. hasta un rellano en donde está el dolmen.

lunes, 11 de febrero de 2008

Dolmen de Landarbaso III (San Sebastián)

Cámara del dolmen de Landarbaso III

Es un dolmen corto cerrado, con un túmulo de 9 m. de diámetro y entre 50 cm. y 1´65 m. de altura. La cámara de cinco losas forma un recinto rectangular de 60 cm. de profundidad. Sobre el túmulo hay varios bloques, posibles fragmentos de cubierta. Los materiales son areniscas del terreno. Descubierto en 1982 por T. Ortega.

El gran túmulo del dolmen de Landarbaso III. ==>


Nombre oficial:

Landarbaso III

Coordenadas:

ED50:
UTM 30: X=589015 m. Y=4790591 m. altura=271 m.
geográficas: longitud:-1 54 11.7 latitud:43 15 43.5 altura=271 m.

WGS84:
geocéntricas: X=4649794 m. Y=-154619 m. Z=4348882
geográficas: longitud:-1 54 16.4 latitud:43 15 39.5 altura=321


*Cómo llegar:

- Desde el dolmen de Landarbaso IV:

Dando la espalda a la torre de alta tensión, vamos hasta el cruce y tomamos el camino que sube 250 m. hasta otra torre de alta tensión, aquí tomamos el camino que sube por nuestra derecha 175 m. hasta llegar al dolmen, a la izquierda del camino.

- Desde las cuevas de Landarbaso:

Desde el puente que hay antes de las cuevas, cogemos la pista de cemento que sube 140 m. hasta una curva a la izquierda. Pasamos una puerta y siguiendo la linea de alta tensión, vamos 250 m. por una pista forestal hasta una torre de alta tensión, y seguimos otros 280 m. hasta la siguiente torre. Aquí tomamos el camino que sube por la izquierda 175 m. hasta llegar al dolmen, a la izquierda del camino.

viernes, 8 de febrero de 2008

Dolmen de Landarbaso II (San Sebastián)


Dolmen de Landarbaso II, bajo los helechos.

Este dolmen tiene un túmulo de 8´50 m. de diámetro y entre 10 cm. y 1´80 m. de alto, según la configuración del terreno. Su cámara se encuentra descentrada al Sur, está formada por tres losas, dos laterales que apenas sobresalen del terreno y una de cierre al NE. En el momento de su descubrimiento, en 1977 por L. del Barrio, la losa que hacia de tapa, se hallaba a 5 m. rota en dos. Desapareció en 1983 por la construción de una pista forestal que seccionó el túmulo. Los materiales son areniscas del terreno.


Nombre oficial:

Landarbaso II

Coordenadas:

ED50:
UTM 30: X=588551 m. Y=4790093 m. altura=279 m.
geográficas: longitud:-1 54 32.6 latitud:43 15 27.6 altura=279 m.

WGS84:
geocéntricas: X=4650121 m. Y=-155102 m. Z=4348530
geográficas: longitud:-1 54 37.2 latitud:43 15 23.6 altura=329


*Cómo llegar:

- Desde el dolmen de Landarbaso IV:

Seguimos por la pista forestal junto a la torre de alta tensión 385 m. en dirección SurEste subiendo por la pista hasta llegar a una incorporación por la izquierda, seguimos subiendo recto 265 m. hasta un cruce en donde hay un poste que nos señala el camino hacia el dolmen, el que sube a nuestra izquierda hacia el Norte, lo cogemos y a 100 m., a la derecha, tenemos el dolmen.

- Desde el dolmen de Landarbaso I:

Seguimos por la pista hacia el Sur 80 m. el dolmen se encuentra a la izquierda de la pista.

jueves, 7 de febrero de 2008

Dolmen de Landarbaso I (San Sebastián)

Cámara del dolmen de Landarbaso I

Este dolmen se encuentra en la ladera septentrional del monte Igoin o Landarbaso, en las inmediaciones del caserío que le da nombre. Tenía un túmulo de unos 10 m. de diámetro y 85 cm. de altura. La cámara, hoy al aire libre es de planta rectangular, formada por cuatro losas laterales y una de fondo sobre 2 soportes, bajo la cual se descubrió la existencia de una pequeña fosa circular. Los materiales son areniscas del terreno.

Descubierto en 1928 por J. M. Barandiarán, que lo llamó Zabaltoki. La excavación de este monumento fue llevada a cabo en 1950 por T. Atauri, J. Elósegi y M. Laborde, quienes lo denominaron con el nombre actual. Los materiales recuperados por la excavación fueron escasos: una pequeña hacha pulida y diversas piezas de sílex tallado, entre las que destaca un microlito geométrico, junto con un recipiente cerámico fragmentado de forma ovoidea, que muy posiblemente corresponde a una intrusión muy posterior a la utilización del monumento como lugar de enterramiento.

El dolmen de Landarbaso I con Ermañalde y Santiagomendi al fondo. ==>

Nombre oficial:

Landarbaso I

Coordenadas:

ED50:
UTM 30: X=588596 m. Y=4790161 m. altura=280 m.
geográficas: longitud:-1 54 30.6 latitud:43 15 29.7 altura=280 m.

WGS84:
geocéntricas: X=4650077 m. Y=-155054 m. Z=4348579.
geográficas: longitud:-1 54 35.2 latitud:43 15 25.8 altura=330


*Cómo llegar:

- Desde el dolmen de Igoin I:

Bajamos por la pista forestal que parte del paso canadiense 60 m. hasta llegar a una incorporación por la derecha, la tomamos y seguimos bajando 300 m. por este camino hasta llegar a otra incorporación por la izquierda, avanzamos 5 m. por ella y a la derecha del camino tenemos el dolmen.

- Desde el dolmen de Landarbaso II:

Seguimos la pista forestal 80 metros hacia el norte y a la izquierda del camino tenemos el dolmen.

martes, 5 de febrero de 2008

Conjunto megalítico de Aguiña IV (Lesaca, Navarra)

Túmulo y cromlech de Aguiña IV

Se trata de un conjunto megalítico compuesto por un túmulo y un cromlech. Se encuentran en un rellano a 280 m. al Sur del momumento al Padre Donosti.

El túmulo tiene 16 m. de diámetro y una altura en el centro de 1´80 m. En el sector noroccidental se aprecian dos depresiones de 3´50 por 2 m. y de 3 por 2´50 m. Está formado por pequeños bloques de granito y tierra del terreno. Fue descubierto por J. Elósegui y A. Leibar en 1954.

El cromlech, está deformado y revuelto, careciendo de testigos en el arco oriental. Tiene 6´50 m. de diámetro y 6 testigos de los que destacan 4 de entre 25 y 10 cm. de altura, el resto a nivel del terreno, los materiales son granito del terreno. Fue descubierto en 1958 por T. Atauri, J. M. Barandiarán y M. Laborde.

Al lado del cromlech hay unas piedras que podrían ser otra estructura similar.


Nombre oficial:

Agiña IV

Coordenadas:

ED50:
UTM 30: X= 600.635 Y= 4.790.460 altura= 543 m.
geográficas: longitud= 1 55 32 latitud= 43 15 35 altura= 543 m.

WGS84:
geocéntricas:
geográficas:

*Cómo llegar:

- Desde los cromlechs de Aguiña III:

Seguimos 280 m. hacia el Sur, por el camino en dirección al embalse de Domico.

lunes, 4 de febrero de 2008

Beasain festeja a su patrón San Martín de Loinaz

La vida de San Martín de Loinaz ha sido plasmada en varios libros y en un cómic. El martes, Beasain festejará a su patrón, disputado por tres municipios.

J.U.
BEASAIN. DV.

El próximo martes el municipio beasaindarra festejará a su patrón Martín de Loinaz y Amunabarro. Un beasaindarra cuya vida y orígenes han sido objeto de pleito y discusión durante largos años y especialmente en aquellas décadas en las que destacaba más el querer atribuirse ese derecho de tener un hijo del pueblo elevado a los altares, mucho más que divulgar su mensaje de defensa de los más desfavorecidos.

Martín de Loinaz, nacido en 1566 en el caserío Amunabarro (hoy día ubicado tras la basílica) y muerto alanceado en Japón un 5 de febrero de 1597, estudió y dio clases en la Universidad de Alcalá de Henares, tomando el hábito franciscano. En el afán de aventura, de conocer el nuevo mundo, le llevó a Japón donde destacó en su defensa de los derechos de los más desfavorecidos.

De todos es conocido el pleito mantenido tras su muerte entre Beasain y Bergara, terciando también el municipio vizcaino de Ibarrangelua.

Esta realidad ha dado lugar a que sobre el santo beasaindarra, sobre su vida y obras y en torno a la disputa sobre su patria, se han vertido ríos de tinta plasmados en manuscritos, declaraciones, manifiestos y una serie de libros y hasta un bien realizado cómic presentado en 1997 en los actos de Loinatz-97. Los libros y manuscritos de más antigüedad datan en torno a 1700; el último es el publicado por el historiador franciscano Martín Mendizabal titulado Un guipuzcoano ignorado San Martín de la Ascensión Loinaz y Amunabarro. En el S.XX vieron la luz otras tres publicaciones en torno al tema. También terciaron las firmas de Pablo Gorosabel o Serapio Mujika entre las de los muchos escritos.

50 veces en JJ GG

Además el santo beasaindarra ha estado presente en más de medio centenar de órdenes del día de las distintas reuniones celebradas por las Juntas Generales de Gipuzkoa desde 1656 hasta la celebrada en Beasain por vez primera el año 1997. Las Juntas Generales de Gipuzkoa celebradas en 1842 en Oñati acordaron levantar la actual basílica en forma de cruz griega siendo su coste de 88.000 reales de vellón de los que 66.000 abonó la Diputación Provincial y 22.000 el municipio.

Beasain además le dedicó su plaza principal y la estatua, obra del escultor Amador Lucarini, ubicada en el Paseo de Gernika, levantada por suscripción popular en 1962.
En torno a la plaza relatan los archivos municipales que instaurada la Republica, el Ayuntamiento beasaindarra procedió a cambiar la denominación de algunas calles sustituyéndolas por las de líderes socialistas. A la Plaza San Martín de Loinaz se le pretendía poner Plaza de la República, y es cuando el pueblo se echó encima y el Ayuntamiento se vio obligado a desistir de la idea, trasladando el cambio a la hoy de Bideluze y antaño, en la etapa anterior, Plaza de España.

Misa y volteo

La misa en honor al santo se celebrará el martes a las 11 de la mañana en la Parroquia de la Asunción, presidida por el beasaindarra Arturo García y concelebrada por los sacerdotes del Goierri. La novena se dará por finalizada la víspera con el canto de la Salve. Al festejo beasaindarra, como sucede cada 4 de febrero, se unirá Ordizia a donde llegó la noticia de su martirio, dedicando el mejor de sus volteos de las campanas de su parroquia a su convecino el que luego sería San Martín de Loinaz.

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domingo, 3 de febrero de 2008

Don Blas de Lezo (1689 - 1741)

El Almirante Don Blas de Lezo y Olavarrieta, apodado Patapalo o Medio hombre, fue un marino de reconocido talento y genialidad y uno de los mejores estrategas de la historia de la Armada Española, cuya brillante carrera aseguró el dominio marítimo del Imperio Español durante 60 años más. También es uno de los mayores desconocidos.

Retrato del almirante D. Blas de Lezo.(Foto de www.elgrancapitan.org)

Nació el 3 de febrero de 1689 en el actual Pasajes de San Pedro, donde todavía se conserva su casa, aunque en su época pertenecía a San Sebastián. Miembro de una familia de ilustres marinos, se educó en un colegio de Francia y salió de él en 1701, para enrolarse en la armada francesa, pués la española era apenas inexistente, la situación era calamitosa y lamentable, fiel reflejo del descalabro económico y la decadencia de los Austrias.

En 1704, muere sin descendencia Carlos II y estalla la Guerra de Sucesión en España. Lezo se embarca en la escuadra francesa, como guardiamarina a las órdenes del gran almirante de Francia, el conde de Toulouse, Alejandro de Borbón, hijo de Luis XIV. Frente a Vélez-Málaga se produjo el 24 de agosto de ese año la batalla naval más importante del conflicto. En dicho combate se enfrentaron 96 naves de guerra franco-españolas (51 navíos de línea) y 68 navíos de línea anglo-holandeses, con 1.500 y 2.700 bajas, respectivamente.

Blas de Lezo participó en aquella batalla batiéndose de manera ejemplar hasta que una bala de cañón le destrozó la pierna izquierda, teniéndosela que amputar, sin anestesia, por debajo de la rodilla. Cuentan las crónicas que el muchacho no profirió un lamento durante la operación. Debido al valor demostrado en aquel trance y en el propio combate, es ascendido a Alférez de Bajel de Alto Bordo por Luis XIV y se le ofrece ser asistente de cámara de la corte de Felipe V. Rechazó estar en la corte, pues ambicionaba conocer la artes marineras y convertirse en un gran comandante.

En 1705 vuelve a bordo y aprovisiona la asediadas Peñíscola y Palermo. Después de esto hostiga el comercio de Génova teniéndose que enfrentar al británico Resolution, que se rinde ante el marino vasco. Continúa patrullando el Mediterráneo apresando numerosos barcos ingleses realizando valientes maniobras con un arrojo impropio, tanto es así que se le premia permitiendo llevar sus presas a Pasajes, su pueblo natal.

En 1706 es requerido por sus superiores y se le ordena abastecer a los sitiados de Barcelona al mando de una pequeña flotilla. Sirviéndose de su aguda inteligencia realiza su cometido brillantemente, escapando una y otra vez del cerco que establecen los ingleses para evitar el aprovisionamiento.

En 1707 se le destina a Tolón donde combatió en el ataque que a dicha plaza y puerto dio el duque de Saboya, distinguiendose en la fortaleza de Santa Catalina, donde toma contacto con la defensa desde tierra firme en combate contra los saboyanos. En esta acción, tras el impacto de un cañonazo en la fortificación, una esquirla se le aloja en su ojo izquierdo, perdiendo para siempre la vista del mismo. Tras una breve convalecencia es destinado al puerto de Rochefort donde es ascendido a Teniente de Guardacostas.

En 1710 realizará otra gran gesta rindiendo una decena de barcos enemigos, el menor de 20 piezas, y sometiendo en un impresionante combate al Stanhope, que le triplica en fuerza. Lezo es herido y ascendido a Capitán de Fragata.

Combate de una fragata española con el navío británico Stanhope. (Foto de www.elgrancapitan.org)

En 1712 pasa a servir a la incipiente Armada española en la flota de Andrés del Pez, quien maravillado ante la valía de Lezo, emitió varios escritos de recomendación.

En 1713 es ascendido a Capitán de Navío.

En 1714 en el asedio a Barcelona, se acerca con demasiado ímpetu a sus defensas y recibe un balazo de mosquete en el antebrazo derecho, quedando la extremidad sin apenas movilidad hasta el fin de sus días. De esta manera con sólo 25 años tenemos al joven Blas de Lezo tuerto, manco y cojo.

En 1715 al mando de Nuestra Señora de Begoña y ya repuesto de sus heridas se dirige en una extensa flota a reconquistar Mallorca, que se rinde sin un solo fogonazo.

En 1716 parte hacia La Habana escoltando una flota de galeones en el Lanfranco. A su vuelta a Cadiz el barco es retirado del servicio por su mal estado y Lezo se queda allí.

En 1720 le dan un nuevo barco integrado dentro de una escuadra franco-española con el cometido de limpiar de corsarios y piratas los llamados Mares del Sur.

En 1723 la escuadra franco-española se separa y es puesto al mando de la española siendo ascendido a General de la Armada.

La escuadra del Sur, compuesta por 3 navíos en mal estado, es puesta a punto y vence primero a 5 navios holandeses y luego a 6 ingleses, pudiendo asi ampliarla con 3 barcos capturados.

Lezo se enfrenta al nuevo Virrey, quien intenta poner a amigos y familiares en puestos de la armada. El virrey desguaza la escuadra y deja de pagar a Lezo, con lo cual éste pide el retiro.

En 1730 regresa a Cádiz como jefe de la Escuadra del Mediterráneo y pagándosele lo debido, tras la intercesión de Patiño, el ministro de la Marina, sabedor de la necesidad de gente así en la Armada.

En 1731, se distinguen y reconocen los servicios del almirante al Rey, señalándose como distintivo para la nave capitana de Blas de Lezo, la Real Familia, el escudo de armas de Felipe V. Recibe órdenes de recuperar dos millones de pesos que el Banco San Jorge de Génova retenía a la corona española. Demanda lo adeudado y da un plazo de 24 horas para su entrega amenazando cañonear la ciudad, que finalmente entrega los dos millones, pero además es obligada por Lezo a rendir honores a bandera española antes de partir de nuevo a la península.

En 1732 participa en la reconquista de Orán.

En 1733, socorre la ciudad que estaba siendo sitiada.

En 1734 es ascendido a teniente general de la Armada.

En 1737 dirige una flotilla de galeones hacia Cartagena de Indias, ya que se le ha encomendado su defensa como Comandante General de la ciudad.

Cartagena de Indias, llamada “la llave del Imperio”, era un punto de una importancia geoestratégica capital, por allí pasaban las mercancías provenientes de la península y las posesiones españolas de América del sur. Su pérdida colapsaría el Imperio.

En 1739 Inglaterra declara la guerra a España. Será conocida como la Guerra de la oreja de Jenkins.

Monumento a Blas de Lezo delante del castillo de San Felipe, en Cartagena de Indias. (Foto de Marco A. Gandarillas)

En 1741,los ingleses mandan a su "armada invencible" a la conquista de Cartagena, la segunda flota más grande de todos los siglos, después de la armada que atacó las costas de Normandía en la Segunda Guerra Mundial.

Los datos varían según las fuentes pero la escuadra británica debió componerse de 180 embarcaciones, 23600 combatientes y unas 3000 piezas artilladas, por contra las defensas de Cartagena no pasaban de 3.000 hombres entre tropa regular, milicianos, 600 indios flecheros traídos del interior, más la marinería y tropa de desembarco de los seis únicos navíos de guerra de los que disponía la ciudad.

Fue tan colosal la derrota de los ingleses que aseguró el dominio español de los mares durante más de medio siglo hasta que lo perdió en Trafalgar, cosa que la historia inglesa no reconoce. Humillados por la derrota, los ingleses ocultaron monedas y medallas grabadas con anterioridad para celebrar la victoria que nunca llegó. Tan convencidos estaban de la derrota de Cartagena que pusieron monedas en circulación que decían en su anverso: «Los héroes británicos tomaron Cartagena el 1 de abril de 1741» y «La arrogancia española, humillada por el almirante Vernon».

El héroe falleció el 7 de septiembre en dicha ciudad al contraer la peste, enfermedad generada en la ciudad por los cuerpos insepultos ocasionados por los sucesivos combates.

Pocos fueron los que acudieron a su entierro por temor a las represalias del Virrey de la ciudad, Eslava. Este último había tenido continuados enfrentamientos con Blas de Lezo a causa de las decisiones tomadas en la defensa de la ciudad durante el sitio inglés. La situación fue tan cruel que incluso muerto fue destituido aunque posteriormente se rehabilitó su figura y se le concedió a título póstumo el marquesado de Ovieco.

Su memoria es honrada por la Armada Española, donde su nombre se recuerda con el mayor honor que puede rendirse a un marino español, siendo costumbre que exista un navío de la Armada bautizado con su nombre.

El 12 de noviembre de 1955 se efectuó un doble homenaje. En Pasajes de San Pedro se descubrió un cuadro de G. Hombrados Oñativia, en la Tenencia de Alcaldía y una lápida en la casa solar de los Lezo, del escultor Emilio Laiz Campos. Con la misma fecha se inauguraba en Cartagena de Indias la entrega simbólica de la estatua que España regalaba al pueblo colombiano.

En la parroquia de Pasajes de San Pedro se ha conservado una lápida sepulcral, una reserva de sepultura, a nombre de Blas de Lezo. La placa de Lezo se conserva en el museo de San Telmo y en la iglesia de San Pedro se expone una réplica.


Aquí se puede escuchar la biografía de Blas de Lezo narrada por Juan Antonio Cebrián en su programa La Rosa de los Vientos:




Pasa saber más:

www.elgrancapitan.org(Artículo recomendado)

www.cabovolo.com
efemerides.zoomblog.com
www.elguaridadegoyix.com
La Invencible inglesa en Cartagena de Indias
www.todoababor.es
es.wikipedia.org

sábado, 2 de febrero de 2008

San Blas, entre tortas y cordones (Eibar)

En muchos hogares de Eibar se siguen haciendo las tradicionales opillas y en el resto de Gipuzkoa cada vez son más las pastelerías que elaboran este dulce de cara a la fiesta del domingo.

FELIX IBARGUTXI
SAN SEBASTIÁN. DV.

El día de San Blas, Eibar dejaba de oler a taladrina y olía a anís. En todas las casas se hacían tortas, y hoy el panorama sólo ha cambiado en parte: ya apenas hay talleres y fábricas con fresadoras y taladrina, pero las etxekoandres siguen haciendo tortas. El santo protector contra los males de garganta tiene muchos fieles en Gipuzkoa, pero sobre todo en Eibar, el sitio que mejor ha sabido conservar la tradición de las tortas de San Blas, que luego se bendicen en la iglesia. La festividad es este domingo.

Si uno abre el diccionario de euskera de la zona de Bergara -Bergara aldeko hiztegia- y consulta el vocablo San Blas-opilla (Torta de San Blas), se encontrará con el dato de que «esta tradición se ha extendido desde Eibar a los demás pueblos».

Hoy en día muchas pastelerías guipuzcoanas ofrecen tortas de San Blas. Es un fenómeno relativamente reciente. Hace un par de décadas, lo hacían las de Eibar y su contorno, y pocas más. Y, paralelamante, las tortas siguen siendo un asunto doméstico cuya elaboración se hereda de madres a hijas. Se siguen haciendo en multitud de hogares.

Manteca o mantequilla

Margarita Olañeta ha publicado en más de una ocasión la receta, en la revista Eibar, a cuyo equipo directivo pertenece. Viuda de un eibartarra muy implicado en tareas culturales, José Mari Kruzeta, Margarita defiende el uso de la manteca: «Para mí, la manteca es fundamental. Si haces la torta con mantequilla, a los pocos días se queda algo dura. La que se hace con manteca dura mucho más. Mi marido era tremendamente aficionado y las tortas le duraban hasta sanjuanes».

Margarita no es nacida en Eibar, sino en Ermua, «y allí, cuando yo era pequeña, no existía la costumbre de hacer tortas en las casas. Se compraban en la panadería o en la pastelería y luego se llevaban a bendecir».

Cuando se casó con José Mari Kruzeta, la madre de éste se encargó enseguida de que la nueva mujer de la familia aprendiera la receta y se ejercitara todos los años.
Para un kilo de harina, usa seis huevos -cuatro de ellos enteros y de los otros dos sólo la yema-, 500 gramos de azúcar, dos sobres de levadura Royal, 150 gramos de manteca, una taza pequeña de leche y un poco de esencia de anís. No amasa toda la harina a la vez, sino que la va incorporando en varias fases. Y para la cubierta blanca, usa las dos claras que han quedado al margen del proceso anterior, junto con 200 gramos de azúcar glass y otro poco de esencia de anís.

Otra eibarresa, Rosa Gisasola -ésta afincada en San Sebastián- tiene también mucho que contar. En su negocio de la pastelería Barrenetxe ha dado a conocer a los donostiarras las bondades de esta torta dulce. «Nosotros usamos la fórmula de mi suegro, Antxon Barrenetxe -nos comenta-. Aunque era navarro, de Zugarramurdi, se amoldó muy bien a Eibar. Tenía un establecimiento que se llamaba Antxon. Está claro que antaño la torta se hacía con manteca de cerdo, pero nosotros ya no la hacemos así; usamos mantequilla». Las renombradas tortas de la casa Barrenetxe no llevan levadura, por lo que son más planas.

En su infancia y juventud en Eibar, Rosa conoció épocas en las que se hacían tortas en todas las casas «y todas las mujeres decían que la suya era la mejor. Yo recuerdo cómo íbamos a la iglesia para bendecir la torta y otros alimentos, por ejemplo pan, naranjas y chocolate. Todo iba envuelto en paños blancos, y los chavales levantábamos el fardo, procurando que lo tocase alguna de las gotas de agua bendita. Ese día nos daban fiesta en la escuela. El blanco de la torta siempre me ha hecho recordar las nevadas de Eibar en los años de mi infancia. En fin, cosas mías».

Pero hace cien años la bendición de las tortas no se hacía en la iglesia parroquial, sino en la ermita de Santa Inés, que los eibarreses dicen de santáiñes. Margarita Olañeta recuerda el comentario gracioso de su suegra: «Solía decir que, siendo niña ya crecida, las chicas se ponían en la zona de abajo y los chicos en el coro. El suelo del coro era de tabla, con muchas ranuras, y los chicos se pasaban todo el rato echando escupitajos a la zona de las chicas».

La torta está experimentando un fuerte auge comercial. Si hace una década se producía y vendía en los días previos a San Blas, ahora se comercializa a lo largo de varios meses. Y se elabora en las pastelerías de todos los pueblos, en parte por la simpleza de la fórmula. Una pastelería de Beasain, Gariona, comentaba a este periódico que este dulce se empezó a elaborar en la villa ferroviaria a mediados de la década de los 80. Mientras, la casa Barrenetxe de San Sebastián, proclama en el escaparate que las suyas son «las aúténticas tortas eibarresas». «A las amas de casa, lo que más complicado le resulta es la cubierta blanca, pese a que no tiene mayor misterio», prosigue Gisasola.

Hablando en términos muy generales, las tortas se pueden dividir entre las que tienden al bizcocho y las que son más compactas. En Eibar conviven las dos tendencias, y es de suponer que en épocas anteriores predominarían las compactas.
Así como la torta ha llamado siempre la atención de la gente, hay otro elemento gastronómico relacionado con San Blas que ha pasado más desapercibido: el rosco de pan. El llamado rosco de San Blas es un pan en forma de círculo con un amplio agujero en el centro. No muy lejos de Eibar, en An- tzuola, se estila este rosco, que se bendice en la ermita que lleva el nombre del santo.

Muchas ermitas

La ermita de Salluente, en Aretxabaleta, es otro lugar con una celebración de San Blas muy arraigada, al igual que la ermita de San Blas en Tolosa. Y Zerain, con su ermita de San Blas, tampoco se queda a la zaga. Este domingo habrá bendición de los alimentos en todas las parroquias de la provincia y en algunas ermitas.

Hay ermitas en honor a este santo en Antzuola, Aretxabaleta, Bergara, Elgeta, Getaria, Tolosa y Zerain. Y tambiéen las hubo en Arrasate y Mutriku.

San Blas es también día de cordones. Eibar y los pueblos de alrededor han desarrollado la tradición de llevar también a bendecir un cordón que luego se pone en la garganta durante ocho días. «Y después hay que quemarlo. Les he dicho a los nietos que vengan el domingo, que los quiero ver con la torta y el cordón», nos cuenta Margarita Olañeta.

Los sanblases de Abadiño son muy renombrados. Miles de visitantes acuden ese día a esa localidad vizcaína, atraídos por la feria especial. Y allí se ponen a la venta los famosos cordones, que hay que llevarlos puestos al cuello durante nueve días. Lo que antes se decía «un novenario».

Andanzas del santo

Según la tradición, el santo, Blas de Sebaste, fue médico y obispo de la ciudad de Sebaste (Armenia) en el siglo IV. Hizo vida eremítica en una cueva del Monte Argeus, que convirtió en su sede episcopal.

Era conocido por sus curaciones milagrosas, tanto a personas como a animales. Salvó la vida de un niño que se ahogaba al trabársele en la garganta una espina de pescado. Éste es el origen de la costumbre de bendecir las gargantas el día de su fiesta.
Según una leyenda, se le acercaban también animales enfermos para que les curase, pero no le molestaban en su tiempo de oración.

Son fechas importantes en el calendario religioso. El sábado es el día en el que se bendicen las candelas, el domingo se bendicen los alimentos y el martes es Santa Agueda. Días también de frío, como dice el refrán: «Kandelarioz elurra dario, San Blasek lagunduko dio».

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