miércoles, 6 de enero de 2010

Los reyes magos visitan San Sebastián

LA CALLE DE LA MEMORIA
1978 El CAT se hace cargo de la Cabalgata de Reyes
06.01.10 - 03:13 -JAVIER SADA

Es un milagro! No por mucho repetirlo terminamos de acostumbrarnos. Nadie sabe cómo ocurre, pero nunca fallan. Se trata de una maravilla social, religiosa y hasta económica... pero siempre están en su sitio a la hora exacta. Superan lluvias, vientos, hielos y nevadas... ya puede haber retrasos en los aviones, trenes paralizados o carreteras cortadas: los Reyes Magos se multiplican por millones y esta noche, una vez más, han visitado San Sebastián.

Cierto es que su viaje no siempre fue placentero. Astrólogos forjados en arena adentro hace un siglo la Sociedad Euskal Billera quiso llevarlos a mar adentro, sin percatarse del oleaje que se avecinaba y su desembarco en el muelle, sin pastillas para el mareo, cuentan que fue apoteósico, resultándoles difícil sujetarse en el caballo... Pero, como siempre, ¡llegaron!

Más íntima era su llegada a finales del XIX, sin cabalgatas ni caramelos. Nos lo cuenta El Urumea en 1882: «Esta noche, siguiendo antigua costumbre, varias orquestinas y grupos de cantores recorrerán tiendas y habitaciones pidiendo aguinaldo mientras recuerdan la llegada de los Reyes Magos»... utilizando sus carracas y cencerros y embardunándose las caras de negro... hasta que el año 1902 el alcalde prohibió las caras pintadas y los grupos que sableaban a los vecinos.

Con la llegada del siglo XX aparecieron las cabalgatas... Donosti Zarra en el Antiguo, Euskal Billera en el centro, Umore Ona en Gros, Vasconia y Donosti Berri en Amara... y un largo etcétera.

En el 39 Auxilio Social llevó la voz cantante de los regalos y Falange se encargó de organizar la comitiva con el apoyo de los cuarteles de Loyola, hasta que el año 1978 el C.A.T. se hizo cargo de la fiesta como podíamos leerlo, con amplios comentarios, en EL DIARIO VASCO.

Y todos encantados. Cuentan que dar produce mayor satisfacción que recibir y, quizá por ello, el año 1931 el Rey Melchor, al abandonar San Sebastián, envió una carta a los medios diciendo que... «antes de abandonar esta bendita tierra... es tal la alegría que siento por cómo me habéis recibido que quiero abriros mi corazón. A pocos he dejado carbón y a la mayoría un paraguas, como me pedíais en vuestras cartas. Tantos he tenido que regalar que se me han agotado las existencias. ¡Menos mal que mi compañero Gaspar me ha dejado unos cuantos miles! Para quienes no lo tengáis todavía, os espero hoy, 6 de enero, de 10 a 12, en mi trono de Casa el Paraíso, en Urbieta 13, y ¡ya lo sabéis!... durante todo el año, si queréis paraguas acudir a Casa el Paraíso o a la Villa de Madrid, en Fuenterrabia nº. 8».

www.diariovasco.com

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