domingo, 28 de diciembre de 2008

Expuesto el barco vikingo hallado en el Bidasoa

El barco hallado en un pabellón de Vera del Bidasoa. ==>

DV. 28.12.08
SANDRA KARUNDIDO

El barco vikingo o drakar hallado el pasado mes de Agosto en el río Bidasoa, será expuesto al público en un pabellon de Bera durante las fiesta navideñas. El Barco fue hallado en la construcción de la Autopista del Bidasoa, (la actual N-121) a la altura de Endalatza, lo que ha provocado el retraso de la obras otros 6 meses más.

El barco, datado en el siglo IX, se halla en un aceptable estado de conservación y permanecerá en un pabellón de Bera mientras se realizan las obras de restauración, y hasta que se decida su posterior ubicación. Parece ser que el drakar fue hallado por un obrero navarro en un tramo de la autopista adjudicado a una empresa navarra y pagado por el Gobierno Foral de Navarra, pero dentro del término guipuzcoano, lo que ha provocado la reclamación del mismo por parte del Gobierno Vasco, la Diputación de Guipúzcoa y el ayuntamiento de Irún.

El Gobierno Navarro quiere trasladarlo a Pamplona, ya que son ellos quienes han financiado ese tramo y quienes han financiado su excavación y restauración. A su vez las instituciones vascas disciernen sobre su destino final, ya que el Gobierno Vasco pretende ubicarlo en el futuro Museo Vasco de la Historia, en Bilbao, la Diputación de Guipúzcoa ha propuesto instalarlo en el Museo Naval en San Sebastián, mientras que el ayuntamiento de Irún quiere construir un Museo Vikingo junto a FICOBA.

Saquearon Pamplona

Javi Kingoa, profesor de Historia Escandinava de la UPV, cree que podría pertenecer a una de las expediciones normandas que saquearon Pamplona en la Edad Media.

"En el 858 los normandos subieron por el Ebro desde Tortosa, lo remontaron hasta el reino de Navarra, dejando atrás las inexpugnables ciudades de Zaragoza y Tudela, suben luego por su afluente, el río Aragón hasta encontrarse con el río Arga, el cual también remontan, llegan hasta Pamplona y la saquean, raptando al rey navarro García I Iñíguez. Trás pagar el rescate los vikingos remontaron el río hasta el Bidasoa, através del cual llegarían al mar Cantábrico y retornarían a Escandinavia. Un año después repitieron la expedición volviendo a secuestrar al rey."

El Drakar vikingo estará expuesto al público durante las fiestas navideñas, en un pabellón del poligono industrial Alkaiaga y la entrada será gratuita. A Partir del 8 de Enero, se cerrará el acceso al público ya que continuarán con las obras de restauración.


Para saber más:

www.diariovasco.es
www.noticiasdeguipuzcoa.es
www.diariodenavarra.es
www.elpais.es
www.elmundo.es

martes, 23 de diciembre de 2008

¡Felices fiestas!



Espero que lo paséis todos bién estas navidades y tengáis un feliz 2009

Presentado un libro sobre la familia Arizabalo

El libro sobre los Arizabalo permite conocer cómo era la sociedad pasaitarra.
Su autor, Juan Carlos Mora, lo presentará mañana en el Ayuntamiento. La obra representa el cuarto volumen de la colección Sorginarri.


21.12.08 - DV.

Su historia se ligó durante siglos a la de Pasaia. Sin embargo, el paso del tiempo ha borrado buena parte de su huella y en la actualidad, los Arizabalo representan un mero recuerdo, un nombre con reminiscencias de un pasado que muy pocos sabrían contar. Dispuesto a que esta saga sanjuandarra no caiga en el olvido, el donostiarra Juan Carlos Mora ha escrito un libro que narra infinidad de hechos ignorados por los vecinos del municipio.

Bajo el título 'La familia Arizabalo: tiempos de cambio en Pasaia', la obra será presentada oficialmente mañana, lunes, al público. El acto, que comenzará a las 19.00 tendrá como escenario el Palacio Arizabalo, la que fuera morada de varias generaciones de los protagonistas del trabajo y hoy día, casa consistorial.

Cuando Juan Carlos Mora decidió abordar la tarea de recoger toda la información existente sobre quienes en otro tiempo fueron unos de los más poderosos habitantes de la zona para plasmarla en el volumen que a punto está de dar a conocer, lo hizo con un claro objetivo. «Quería reivindicar su figura. Los Arizabalo fueron una de las familias de más importancia en Pasaia en un momento determinado y han dejado su impronta. Su historia y la de otras familias de entonces también permiten conocer cómo era Pasaia en aquella época. Ellos se convierten, por así decirlo, en la excusa para saber cómo era la sociedad pasaitarra siglos atrás», señala el escritor.

Pero, ¿qué queda hoy en días de aquellos populares sanjuandarras? «La familia desapareció biológicamente en el siglo XIX. Su apellido quedó en manos de las mujeres y sus descendientes lo fueron perdiendo. Queda su casa solar, el palacio que ahora funciona como Ayuntamiento», indica Juan Carlos Mora.

Fue precisamente el que este edificio cambiara de función para ser reconvertido en consistorio meses atrás lo que le impulsó a escribir su libro. «Era el momento idóneo para hacerlo. No había datos suficientes sobre la familia», reconoce. Y añade que «el comportamiento de ésta era muy similar al de otras sagas coetáneas de Pasaia, San Sebastián u Hondarribia, entre otras localidades».

Según explica, «lo que comienza con el enriquecimiento de una unidad familiar, lleva a sus miembros a destacar en la sociedad de origen y a relacionarse con otras familias de similar tipo. Cuando la villa se les queda pequeña, emparientan con otras familias de municipios cercanos, como Errenteria, mediante matrimonios».

Proceden de Oiartzun

Los Arizabalo eran una familia de origen modesto en el siglo XVI en Oiartzun. Sin embargo, la suerte quiso que su destino cambiara y llegaran a formar parte de la oligarquía gracias a su actividad comercial y militar.

Seguirles la pista a través de tiempo no ha sido una tarea en absoluto fácil para Mora, quien ha tenido que bucear en los archivos del Ayuntamiento de Pasaia y en los de la Diputación Foral de Gipuzkoa, así como en los existentes en Valladolid y Madrid. El resultado es «una especie de puzzle de documentos fragmentarios» a los que ha tenido que dar forma «tirando del hilo».

«He tenido suerte, porque el Ayuntamiento lleva unos años digitalizando sus fondos y eso facilita la labor de búsqueda. De lo contrario, un trabajo como éste puede llevar años. Tienes que saber a qué diferentes estancias recurrir, a qué secciones», reconoce. Para Juan Carlos Mora, la de los Arizabalo es «una familia bonita para investigar, porque se ve su auge y su decadencia, unidas a la vida del municipio. A partir del siglo XVIII los hijos dejan de avenirse a lo que dice el padre. Lo he estudiado por su correspondencia. Los matrimonios que se llevan a cabo desde ese momento dejan de tener el consentimiento paterno. De ahí el título del libro, ese 'tiempo de cambio', que ilustra el cambio en la sociedad».

Cambio en la sociedad

El volumen 'La familia Arizabalo: tiempos de cambio en Pasaia' se incluye dentro de la colección Sorginarri que pretende dar a conocer la historia y el patrimonio de Pasaia, utilizando metodología científica, pero facilitando la difusión a la población de una forma sencilla y atractiva.

En ella se incluyen otros tres títulos: 'Pasaia 1805-2005. 200 años de unidad', de David Zapirain; 'Patrimonio industrial en Pasaia: defensa y difusión', de varios autores coordinados por el propio Zapirain; y 'Pasaia 1930-1939'. La memoria de los vencidos', de Xabier Portugal.

Fuente:

www.diariovasco.com

domingo, 21 de diciembre de 2008

Efemérides del día

Hoy día 21 de Diciembre, se celebra en casi toda Guipúzcoa, la tradicional feria de Santo Tomás, dando comienzo a las fiestas navideñas con el popular pincho de chistorra.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Fuerte de Lord John Hay (Pasajes)

El fuerte de Lord John con Lezo y Peñas al fondo, en un grabado de 1837. (Foto de Album siglo XIX)

El nombre de este fuerte procede del almirante inglés Lord John Hay, quien estuvo en la zona durante la primera guerra carlista apoyando al bando liberal y que mandó construir un fuerte sobre la cima del monte Arrobi, con el fin de proteger por el lado de Jaizquibel al castillo de Santa Isabel situado a sus pies, en el canal de Pasajes.

Vista occidental del fuerte a vista de pajaro. ==>

Parece ser que este primer fuerte se llamó fuerte Colón o reducto Isabel, pero pronto debió pasar a ser conocido como el fuerte de Lord John, pués cuando se levantó el actual fuerte en la tercera carlistada, a unos 500 m. de los restos del anterior, conservó ésta denominación.

Su estado de conservación es aceptable y todos los elementos pueden ser identificados perfectamente, pudiendo considerarse entre los mejor conservados de su época. Tiene planta rectangular de unos 50 x 25 m. con su ángulo sureste ligeramente achaflanado. Consta de un terraplenado rodeado por un muro revestido exteriormente de sillarejo tosco. Tres de los cuatro lados del fuerte están protegidos por un foso de anchura comprendida entre los 3 y 4 m. que carece de elementos de flanqueo.





Distintas vistas del foso, en una de ellas se puede apreciar como se construyó los muros aprovechando las rocas como base.

El fuerte dispone de tres baterías para artillería situadas en el extremo oriental. Las dos situadas hacia el Sur son a barbeta. De ellas la occidental estuvo artillada por una pieza de 16 cm., y la oriental lo estuvo por otra de 12 cm. corto. La tercera batería ocupa el sector NE y, a diferencia de las otras, está dotada de tres cañoneras; dos dirigidas hacia el SE y una hacia el NE, aunque parece ser que tuvo adscrita una sola pieza de 8 cm. larga. Al estar parte de las baterías a mayor cota que el resto del fuerte, la comunicación entre ambos sectores ser realiza por medio de una escalera de piedra de 12 peldaños.







Vista occidental del fuerte a pie de tierra.


El fuerte poseyó tres edificios; el cuartel, el polvorín y la cocina.

El cuartel, capaz para 60 hombres, de planta rectangular de 18 x 5 m. y cubierta a dos aguas. Sus muros aspillerados septentrional y occidental forman parte del cierre de la fortificación. Su interior estaba dividido en dos estancias. La mayor contaba con camastros corridos a lo largo de los dos lados mayores, dejando un pasillo central. En la fachada principal se abría la puerta de acceso y dos ventanas. Una tercera ventana iluminaba la segunda estancia.

El Polvorín, todavía conserva la cubierta. ==>

El almacén de pólvora ocupa el centro aproximado de la fortificación. Es el único edifico que conserva la cubierta. Frente al acceso posee una ventana de iluminación cerrada en su día por un cristal u otro cuerpo translúcido. Además está protegido por diversos muros, rocas y terraplenes, existiendo un corredor de 90 cm. de ancho entre aquéllos y los muros del almacén, disponiendo además de orificios de ventilación.

La pared norte de la cocina-cantina está en su parte baja tallada en el citado crestón e incluso su chimenea se presenta vaciada en él. El edificio tiene planta rectangular y cubierta a dos aguas. Se presenta dividida por una pared en dos estancias.

Los restos del cuartel, con Trincherpe al fondo.


Nombre oficial:

Fuerte de Lord John

Dirección:

Camino de Arrocaundieta s/nº.
C.P.: 20110 Pasajes

Coordenadas:

ED50:
UTM 30: X=587889 m. Y=4798336 m. altura=210 m.
geográficas: longitud:-1 54 57.2 latitud:43 19 55 altura=210 m.

WGS84:
geocéntricas: X=4644395 m. Y=-155465 m. Z=4354489
geográficas: longitud:-1 55 1.9 latitud:43 19 51 altura=260


*Cómo llegar:

- Desde el fuerte de Santa Isabel:

Vamos 400 m. hasta la pequeña cala de Burza o "Kalaburtza" y después subimos 900 m. hasta llegar al área recreativa de Arrokaundieta, donde hay un albergue y un merendero. El fuerte está 100 m. detrás de ambos.

- Desde San Juan:

Subimos por la calle Larrabide, pasando por el polideportivo, el Liceo y el caserío Gaztelutxo y seguimos 840 m. hasta llegar al área recreativa de Arrokaundieta, donde hay un albergue y un merendero. El fuerte está 100 m. detrás de ambos.

- Desde Lezo:

Vamos por la carretera a Jaizquibel Gi-3440 4 km. hasta pasar el caserío Txarkitu, donde tomamos un camino a la izquierda, dejando el primer torreón a la espalda, y vamos 835 m. hasta llegar al área recreativa de Arrokaundieta, donde hay un albergue y un merendero. El fuerte está 100 m. detrás de ambos.


Para saber más:

Fuerte de Lord John Hay, de Ingeba.
Los fuertes de Darieta, Colón y San Emilio en la última guerra carlista, (PDF) de J. A. Saéz García. (Recomendado)

martes, 2 de diciembre de 2008

Ruta de Oindolar

El barrio de Amasa, visto desde el tunel bajo la A-15.

Por este recorrido visitaremos la mitad septentrional de la estación megalítica de Belabieta, con 1 túmulo y 4 dólmenes comprendidos entre los montes Oindolar y Belabieta, así como la ermita de la Santa Cruz y la iglesia de San Martín de Amasa.

Partimos desde la iglesia del Sagrado Corazon de Villabona (60 m.), cruzamos bajo la N-I y subimos por la carretera de la derecha 500 m. hacia Amasa hasta llegar a la altura del camino de entrada al caserio Marrubiza (105 m.). Justo enfrente sale un caminito que va 90 m. hasta la ermita de la Santa Cruz.

Desde aquí entramos en el histórico barrio de Amasa (130 m.), cruzando junto al edificio de Eguzki-alde con un arco de sillería en la entrada y adosado a su derecha, la Casa Cural o del Obispo (Obispoenea).

<== De izquierda a derecha, ermita de la S. Cruz, Eguzki-alde, Casa del Obispo.
El Caserío Andretegui. ==>









Seguimos adelante pasando junto a varias cruces o calvarios, hacia el caserío Andretegui, con arcos apuntados y ventanas conopiales, de estilo entre medieval y renacentista y continuamos junto a la iglesia de San Martín de Tours, pasando por la plaza, donde tenemos una fuente del siglo XIX.












Fuente e iglesia de Amasa.

Avanzamos 2150 m. por la carretera que parte por detrás de la iglesia y que sube 800 m. por el monte de Bildoseta (Bildotseta) (380 m.) hasta el collado de Oindo (390 m.) donde tenemos un cruce. Cruzamos el gaseoducto y seguimos por la pista forestal de la derecha 560 m. hasta llegar a un cruce, donde cogemos la pista que sube hacia la derecha hasta la cima de Arizmendi (486 m.), cruzamos el gaseoducto en obras y continuamos hasta llegar a la borda de Leisoro a 560 m., donde tenemos el túmulo de Ichupeaca un poco antes, a la izquierda del camino. Si seguimos subiendo por el camino 1´5 km. llegariamos hasta la cima del monte Belabieta (675 m.).

Borda de Leisoro.

Volvemos hasta el cruce de Oindo y continuamos de frente 380 m. hasta el collado de Oindobea (360 m.) donde seguimos de frente por una pista que sube 800 m. hasta la cima de Oindolar (425 m.). Una vez arriba tenemos el dolmen de Oindolar II a la izquierda de la pista y los dólmenes de Oindolar I y III a la derecha. Continuamos 50 m. hasta el hito geodésico y giramos hacia la izquierda y vamos 150 m. hasta el extremo septentrional de la cima, donde tenemos el dolmen de Oindolar IV.

Vistas de la cima de Oindolar desde el collado de Oindobea. ==>

Desde este punto, tenemos una fantástica panorámica de Andoain y del monte Burunza en donde hay un castro de la Edad del Hierro. Regresamos por el camino que bordea la cima, por donde pasaremos junto a unas misteriosa ruinas que parecen tener relación con la famosa escalera de los 1000 escalones que se hayan mucho más abajo, aunque también podrían corresponder al fuerte de Zumalacarregui, destruido tras la 1ª guerra carlista y que se hallaba por esta zona.

El collado de Oindobea visto desde la cima de Oindolar. ==>

Bajamos hasta el collado de Oindobea y o bien volvemos por donde hemos venido, o bajamos por el camino de la derecha, 400 m. hasta llegar a un cruce, donde tomamos la pista de la izquierda y seguimos bajando 800 m. hasta llegar a la loma de Otalarrea (270 m.), junto a la autovía. Aquí podemos rodearla por la izquierda 235 m. cruzando un par de cercas, o por la derecha 470 m. siguiendo la pista. Seguimos bajando por la pista 400 m. hasta la campa merendero de Komizar (190 m.) y desde aquí ya por una pista asfaltada, cruzamos bajo la A-15, y bajamos por la pista, con mucha pendiente, 1´5 km. hasta Villabona.


Recorrido de 13 km. y una duración de 4 horas aproximadamente. (Si se sube hasta Belabieta, son 3 km. y 1 hora más).
Tiene un desnivel que va de 60 m. en Villabona, hasta 486 m. en la cima de Arizmendi (o 675 m. si subimos a Belabieta).



Para consultar el mapa, pinche aquí.


*Cómo llegar:

- Desde San Sebastian:

Cojemos la N-I hasta Villabona y vamos hasta la iglesia del Sagrado Corazón.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Acontecimiento del día



Hoy, miércoles 26 de Noviembre de 2008, trás 9 meses y medio de embarazo y 24 horas de parto, a las 21:40 horas, con 3 kilos 215 gramos de peso y 52 centímetros de estatura, guapetón como la madre, igualito de cara a su padre y rubio como su tio (de pequeño), ¡ha venido al mundo mi sobrino Alex!

PD: Parece ser que lo que la primera noche parecía rubio, con la luz del día ha resultado ser pelirrojo. Por cierto, que brillando en el cielo, se encuentran como testigos del feliz acontecimientos, los dioses-planetas Júpiter y Venus.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Nuevas corrientes que ahogan al viejo molino

El molino de Ibares ha estado rodando desde el siglo XV, pero la nueva era tecnológica le ha privado de la corriente del Oria.

22.11.08 - LANDER MUÑAGORRI| ARAMA.

DV. Las ruedas del molino de Ibares han aprovechado durante largos siglos las corrientes que le ofrecía el río Oria, corrientes que han servido para que numerosos baserritarras pudieran moler el trigo y el maíz que sembraban en sus praderas.

Aprovechando el tirón que tuvo durante mediados del siglo XX, Ibares (o Ibas como se conoce popularmente) ha sido punto de encuentro para numerosos habitantes de la comarca de Goierri; y es que además del molino, se encontraban también una taberna y una panadería.

Adentrándonos hoy en la sala donde se encuentran los molinos, se puede respirar la gloria o, por lo menos, intuir el duro trabajo que se realizó durante largos años, un olor de añoranza de tiempos mejores. En ella se conservan los cuatro molinos que en su día trabajaron a destajo, pero su rudimentaria maquinaria no ha podido competir con las actuales, y ahora estas viejas muelas de molino ruedan pocas veces.

Tal y como indica Mikel Irizar, actual propietario del molino, «ahora lo tenemos más como un hobby, ya que esto hoy en día no tiene futuro alguno». A pesar de todo, mantiene un almacén de pienso en Lazkao, «pero tampoco se vende tanto como antes, y como el molino muele poco, mantener una persona sale muy costoso». Aún así sarna con gusto, no pica.

Origen incierto

Generaciones y generaciones han conocido el molino de Ibares en ese meandro del río Oria, pero no se sabe a ciencia cierta cuál es su origen. Se desconoce su antigüedad, aunque el primer documento que cita el molino data de 1495.

Sí se sabe que hacia el año 1907-1908 el molino sufrió un incendio. Después de quedar destruido, Saturnino Irizar (padre de Mikel) lo puso en marcha de nuevo. Desde Somorrostro trajo una máquina para limpiar el trigo, y aprovechando la energía que traía el mismo río, colocó un generador alrededor del año 1927. «Surtía de luz a trece viviendas en el barrio de San Juan», recuerda Mikel.

«Al final, en 1964 nos pasamos a Iberduero y dejamos el generador para calentar algunas habitaciones», señala. Hoy es una pieza más del 'museo' que conforma el molino de Ibares.

El mismo Saturnino también abrió la panadería en Ibares también en los alrededores de 1927. Propietario de más panaderías en Ordizia (Bekoetxe) y Beasain (Igartza), era según su hijo «un amante de los molinos». Por algo nació en Errotaundi, de Lazkao, otro molino que se conserva hoy en día.

El pan de Ibares se siguió haciendo hasta el año 1976, cuando los panaderos de la comarca de Goierri se juntaron dentro de una misma entidad para formar de esta manera la actual Pagosa.

El futuro, más incierto

Hubo una época, durante los años 1940 y 1941, en que el molino de Ibares molió el trigo y el maíz de Goierri y Tolosaldea. «En esos años los molinos maquileros se cerraron por ley, debido a la imposibilidad de poder controlar todos los molinos», recuerda Mikel. El de Ibares era del tipo harinero, de los pocos molinos que permaneció abierto.

«Venía gente desde Asteasu, Villabona, Larraul...» y las cuatro muelas de molino trabajaron día y noche. La gente se agolpaba esperando a que llegara su turno, y de ahí vino el nacimiento de la taberna. Después de haber estado abierto alrededor de dos décadas, con la muerte de Saturnino, en 1960, se cerró la taberna.

Pero el molino siguió rodando y siguió moliendo trigo, hasta que los baserritarras dejaron de plantarlo, y es que la harina que se traía de Navarra se vendía más barata y era de mejor calidad. Así, hubo una transformación, se metieron más vacas en los caseríos y como el negocio del molino estaba ligado a los caseríos, Ibares se dedicó al pienso, tal y como sigue hoy en día.

Las vacas, sin embargo, han ido dejando las cuadras de nuestro entorno y el pienso se vende a duras penas. Mikel preveía esta bajada, tanto que después de los destrozos de las inundaciones de 1983 apenas se reconstruyó la sala de los molinos de Ibares. Las crecidas de los años 1933 y 1953 también dejaron destrozos, pero se pudo seguir adelante. Pero la última fue la mayor y la definitiva, la que hizo desistir a Mikel de seguir adelante.

El molino siempre ha necesitado las corrientes del río, como el pez necesita al agua, pero fue la corriente la que le quitó las esperanzas de mantener a flote Ibares. El río Oria seguirá bañando las orillas de este ancestral molino, pero las ruedas ya nunca molerán como lo hacían hasta hace no mucho. Y es que la era contemporánea se ha llevado consigo una forma de vivir, la de Mikel por poner un ejemplo, pero su legado y su silencioso trabajo perdurarán en el tiempo mientras el molino siga rodando.

www.diariovasco.com

viernes, 21 de noviembre de 2008

Castillo de Santa Isabel (Pasajes)















El canal de Pasajes, con el castillo de Santa Isabel en medio

El castillo de Santa Isabel, se halla situado en el canal de entrada al puerto de Pasajes, en el lado de San Juan (Donibane). Para proteger el puerto de los posibles incursiones militares y piratas, el emperador Carlos I, mandó construir esta fortaleza, hoy día en ruinas, y una torre en el lado de San Pedro, que se construyó primero y que perduró hasta hace relativamente poco.

Una vez acabada la torre de San Pedro, el castillo hubo de esperar hasta 1598 para que el Ingeniero Mayor Tiburcio Spanocchi plantease su construcción, que por falta de medios económicos, hubo de postergarse el proyecto hasta 1615, que volvió a retomarse el asunto aprovechando la visita del rey Felipe III, que iba hacia la Isla de los Faisanes, en la frontera francesa, para la entrega de su hija doña Ana de Austria y al recibimiento de la princesa Isabel de Borbón, en cuyo honor bautizaron el castillo.

Aún así el castillo hubo de esperar hasta 1621, reinando ya Felipe IV, para que se empezara a construir en las inmediaciones del viejo molino de Churrutella (Txurrutella-errota). Pero una vez más, la falta de medios económicos impidió que la fortificación fuera terminada, construyéndose únicamente la base de la plataforma de artillería.

El castillo de Santa Isabel

Las obras se reanudaron pero se volvieron a paralizar nuevamente en 1633 por desacuerdos entre los ingenireros encargados de su construcción.

El castillo de Santa Isabel, era casi inexpugnable por mar, pues sus 12 cañones defendían y enfilaban muy bien la entrada del puerto, aunque no podían dar la menor protección a los buques que buscaran refugio en él, porque éstos podían ser perseguidos hasta la misma bocana del puerto, donde las peñas de Arando les protegían del ataque de la artillería.

En cambio por tierra era incapaz de defenderse del más ligero ataque. En 1638 el ejército francés al mando del príncipe Condé bajaron de Jaizquibel y conquistaron con suma facilidad el inconcluso castillo y en 1719 volvió a ser tomado por las tropas francesas, que realizaron en él algunas modificaciones de importancia.

Durante la Primera Guerra Carlista, el almirante inglés Lord John Hay, quien estuvo en la zona apoyando al bando liberal, mandó construir un fuerte sobre el monte Arrobi o Arrokaundieta a cuyos pies se encuentra el castillo de Santa Isabel, con el fin de protegerlo de los ataques desde Jaizquibel. Parece ser que este fuerte pudo ser el llamado "fuerte de Colón" o "reducto de Isabel", aunque debió tomar pronto el nombre de Lord John Hay, pués cuando se levantó en las inmediaciones el actual fuerte en la última Carlistada, conservó la denominación anterior.

El castillo al pie del monte Arrobi, en cuya cima se halla el fuerte de Lord John.

El frente marino estaba formado por un grueso muro quebrado de seis tramos dotados de desigual longitud y orientación que sostenía el terraplén de la plataforma principal. En el sector de parapeto que miraba directamente hacia la embocadura del canal del puerto se abrían cuatro cañoneras y, bajo ellas, otras tres más se abrían en otras tantas casamatas subterráneas. Una garita de vigilancia quedaba inserta en la confluencia de dos lienzos de muralla.

El frente de tierra estaba formado por una elevada muralla, sobre la que podía permanecer la tropa a cubierto de un débil parapeto. La misma estaba constituida por nueve cortos lienzos de distinta orientación que entre sus requiebros permitían el acomodo de un pequeño edificio (alojamiento del capellán y, más tarde, cuartel de artillería). Al abrigo del mismo muro, pero partiendo de menor altura, se encontraba un edificio de mayores dimensiones, planta rectangular y cuatro pisos de altura que sirvió de cuartel.

El castillo de Santa Isabel dejó de prestar servicio en 1867, aunque fuera utilizado posteriormente en las Carlistadas. La plataforma artillera, principal elemento del castillo, fue destruida por los trabajos emprendidos en la primera mitad del siglo XX para mejorar el canal de entrada al puerto.

Actualmente los restos bien conservados del antiguo castillo o fortaleza de Santa Isabel, se levantan recortados contra la montaña y hundiendo sus cimientos en ella. Ha perdido su aspecto de fortaleza y hoy se reduce a unos sólidos muros, de sillar de arenisca, de unos dos metros de anchura, y a algún torreón aislado. Estos muros son completamente ciegos, y en algunas partes alcanzan gran altura. En el interior de esta fortaleza se ha edificado una vivienda particular.


Nombre oficial:

Castillo de Santa Isabel

Dirección:

Pº de Bonanza, nº. 15
C.P.: 20110 Pasajes

Coordenadas:

ED50:
UTM 30: X=587387 m. Y=4798287 m. altura=12 m.
geográficas: longitud:-1 55 19.6 latitud:43 19 53.6 altura=12 m.

WGS84:
geocéntricas: X=4644264 m. Y=-155964 m. Z=4354322
geográficas: longitud:-1 55 24.2 latitud:43 19 49.6 altura=62


*Cómo llegar:

- Desde la iglesia del Sto Cristo de Bonanza:

Vamos por el paseo (junto al mar) hacia Puntas 400 m. hasta llegar al castillo.

- Desde la ermita de Santa Ana:

Vamos por un camino por el monte (por detrás de las casas) hacia Puntas 600 m. hasta llegar al castillo.


Para saber más:

Castillo Santa Isabel, Ayto. de Pasajes.
El castillo de Santa Isabel, Bertan 18.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Se confirma que hubo un almacén romano en Irún

Las excavaciones que se realizan en la calle Santiago aseguran la existencia de un edificio portuario. Ahora Arkeolan dice que debajo de él «hay otra cosa».

IÑIGO MORONDO| IRUN.
DV. Desde el mes de septiembre se están realizando trabajos arqueológicos en un solar irundarra, justo enfrente de donde se tocan las calles Santiago y Bidasoa, próximo a la parroquia del Juncal. Un joven equipo de siete personas bajo el mando de Arkeolan. La donostiarra Zohartze Galán es la responsable sobre el terreno. «Estamos contentos, la excavación está yendo muy bien», asegura. Han desenterrado muchísima cerámica romana, además de otras piezas metálicas y de vidrio. Han encontrado lo que, parece que fue uno de los almacenes del puerto que Oiasso tuvo en lo que hoy es la calle Santiago y aún les quedan unos cuantos meses para seguir trabajando.

Mertxe Urteaga, directora del Museo Oiasso y responsable última del proyecto de excavación iba más allá. «Sabemos que debajo del almacen hay restos de otra cosa. Tendremos que esperar a ir retirando todas las capas una por una, para saber qué es exactamente». Habrá que esperar con ansiedad para saber qué es, de qué época...

Un trabajo real

Así es este trabajo. Pasando por encima de las ganas de llegar a esa novedad, el equipo arqueológico tendrá que avanzar metódico, capa a capa. Hasta febrero, tienen tiempo aún y asegura Galán que «será suficiente».

El otro tiempo, no el que les queda hasta cumplir los seis meses de plazo de los que disponían, sino el el meteorológico, está siendo, «siempre lo es», el mayor problema. «Si sólo es lluvia», comenta Galán, «trabajamos igualmente. Montamos unos invernaderos con plásticos y trabajamos dentro de ellos. Si se levanta mucho viento, poco hay que podamos hacer, pero hasta ahora, hemos tenido bastante suerte en esta excavación».

Hay otro impedimento relacionado con la lluvia. Según uno de las miembros del equipo, cuando hay marea alta, si llueve mucho, «la superficie sobre la que trabajamos se llena de agua y no hay nada que hacer más que esperar a que la marea baje...» Son problemas reales en un yacimiento real. Real, pero temporal. En el solar había cuatro inmuebles y unas huertas y a los mismos fines residenciales (ahora ya con garajes subterráneos incorporados) se destinará. Por eso desde Arkeolan agradecen a la promotora, Irunurpi, el detalle de haber avisado cuando creyeron encontrar restos que, efectivamente, se confirmaron como romanos.

Las construcciones anteriores hicieron que se perdieran gran parte de los restos. Cuenta Galán que ella y su equipo trabaja «como a metro y medio bajo la rasante de la calle. Donde estaba la zona de huerta es donde más cosas estamos encontrando. Donde se levantaban las casas se producen vacíos de restos, aunque bajo una de ellas sí estamos encontrando algunas cosas». Aunque ya es evidente la importancia arqueológica de la aparición del almacen, habrá que esperar para que los arqueólogos valoren y contextualicen el descubrimiento. De momento, viene a confirmar las suposiciones con las que trabajan en el Museo, cuya representación de Oiasso en una maqueta atribuía esos espacios precisamente a almacenes, «sólo que nosotros los veíamos en un sentido y están en el otro», aclara Urteaga. En cuanto a esos otros restos, anteriores al almacen, que se esconden bajo él, también requerirán de espera, tanto para saber qué son como para asumir qué añaden al concepto que tenemos del Irun antiguo.

www.diariovasco.com

domingo, 2 de noviembre de 2008

Iglesia de Soravilla (Andoain)


<== Fachada principal de la iglesia de San Martín de Soravilla



















La iglesia de Soravilla, dedicada a San Martín, tiene categoría de entrada, con planta de cruz latina y bóvedas de crucería, cuyos nervios descargan sobre pilastras de base gótica. Se accede a través de una portalada con arquivoltas de arco apuntado, protegida por un pórtico elevado con soportes de piedra y estructura de cubierta de madera.

Fachada meridional de la iglesia. ==>

Posiblemente sea la iglesia más antigua de Andoain aún en pie, púes hay documentos sobre ella de 1419. Se halla situada en el barrio de Soravilla, perteneciente antiguamente a la Alcadía Mayor de Aiztondo, de la que se separó en 1843 y permaneció independiente hasta 1882, en que acordó su agregación a Andoain.


<== Detalle del arco de la entrada y de la estructura de madera de portico. ==>



Nombre oficial:

Parroquia de San Martín de Sorabilla

Dirección:

Barrio de Soravilla, nº. 268
C.P.: 20140 Andoain

Coordenadas:

ED50:
UTM 30: X=578541 m. Y=4785038 m. altura=57 m.
geográficas: longitud:-2 1 59.1 latitud:43 12 47.7 altura=57 m.

WGS84:
geocéntricas: X=4652990 m. Y=-165281 m. Z=4344783
geográficas: longitud:-2 2 3.7 latitud:43 12 43.7 altura=107


*Cómo llegar:

- Desde San Sebastián:

Cogemos la N-I en direción Vitoria hasta pasar Andoain y tomamos la entrada Sur a esta población. Nada más salir de la autovía giramos a la derecha en la rotonda y entramos en el barrio de Soravilla.

- Desde la Torre de Iztuiza:

Nos dirigimos hacia el río Oria, cruzamos el puente, el tunel bajo la N-I y giramos hacia la derecha hasta el barrio de Soravilla, en donde tenemos la iglesia.

Iglesia de Soravilla, Guía de ocio.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Ermita de la Santa Cruz (Villabona)

Ermita de la Santa Cruz.

Esta pequeñita ermita aparece citada por primera vez como Santa Cruz de Amasa en 1569. Se halla situada sobre un balcón natural sobre Villabona a la entrada del barrio rural de Amasa. Por desgracia no he podido encotrar más información sobre ella, salvo que "fue la primera parroquia de la zona y guarda en su interior un calvario de gran devoción", aunque la próxima iglesia de San Martín aparece citada en 1350.

El crucifijo situado a la entrada. ==>

Tiene planta cuadrada, de unos 5 o 6 m. de lado, de fachada blanca y tejado a tres agua que se extiende por delante formando un soportal convirtiendo la entrada a la misma en un mirador cubierto desde donde podemos divisar toda Villabona. Justo en medio de este balcón y enfrente de la puerta, tenemos un enorme crucifijo.


Nombre oficial:

Ermita de la Santa Cruz

Dirección:

Barrio de Amasa s/nº.
C.P.: 20150 Villabona

Coordenadas:

ED50:
UTM 30: X=577330 m. Y=4781729 m. altura=124 m.
geográficas: longitud:-2 2 54.4 latitud:43 11 0.9 altura=124 m.

WGS84:
geocéntricas: X=4655249 m. Y=-166612 m. Z=4342426
geográficas: longitud:-2 2 59.1 latitud:43 10 56.9 altura=174


*Cómo llegar:

- Desde Villabona:

Vamos hasta la iglesia de Villabona, pasamos el tunel bajo la autovía y subimos hasta el barrio de Amasa.

- Desde San Sebastián:

Cogemos la N-I en dirección a Vitoria hasta Villabona. Vamos hasta la iglesia de Villabona, pasamos el tunel bajo la autovía y subimos hasta el barrio de Amasa.

sábado, 25 de octubre de 2008

San Martín de Burunza (Andoain)

Vista general del yacimiento, con los caseríos Elizalde txiki y Serorategi detrás.

El yacimiento de San Martín de Burunza esta compuesto por los restos de la primitiva iglesia parroquial de Andoain, conocida antiguamente como San Martín de Lizaur. Se hallaba situada en las faldas del monte Burunza, en cuya cima se encuentra un castro de la Edad del Hierro del mismo nombre.

Vista del yacimiento desde la torre. ==>

Esta iglesia se halla documentada desde al menos 1419 y durante los siglos XVI y XVII sufrió diversas remodelaciones y dos ampliaciones debido al aumento de la población. Además, su situación se fue haciendo cada vez más marginal respecto al núcleo de Andoain que se desarrollaba a lo largo del Camino Real, en el centro del valle, dando lugar a un debate vecinal entre los que querían conservarla y los que propugnaban su traslado. Esta última opinión se fue poco a poco imponiendo, hasta que en 1759, gracias a una cuantiosa donación del indiano Agustín de Leyza, se inició la construcción en un punto más cercano a la población de la nueva parroquia de San Martín de Andoain.

Torreta para poder contemplar la planta de la iglesia. ==>

La construcción del nuevo edificio no solo provocó el abandono de la vieja iglesia, sino que además fue derribada posteriormente, según una versión por ser refugio de bandidos, según otra para evitar que se volviera a celebrar culto en ella.

Su retablo fue trasladado a la nueva parroquia y las piedras de sus muros se utilizaron en la reconstrucción de la ferrería de Olabarria, en el valle de Leizarán. Este lugar fue perdiéndose poco a poco en la memoria colectiva de los andoaindarras, cuyo único vestigio fue el topónimo de “Kanpu Santu Zarra”, que se mantuvo para el solar y el nombre de los caseríos vecinos, como Elizalde, Serorategui o Elizagarate.


Intervención arqueológica (1995 – 2003)

Restos del contrafuerte hallado durante las obras de la carretera.

La modificación del trazado de la carretera al barrio de Buruza en 1995, provocó movimientos de tierras que afectaron al solar conocido como “Kanpu Santu Zaharra”. Estas obras sacaron a la luz restos de una edificación, que arqueólogos de la Sociedad de Ciencias Aranzadi identificaron como fragmentos de los muros de la desaparecida iglesia de San Martín. Sobre el resto del solar estuvo edificado durante la última mitad del siglo pasado una granja de conejos.

A partir de 1996 y hasta el año 2003, promovido por el Ayuntamiento de Andoain y con la colaboración de la Diputación Foral de Guipúzcoa, se procedió a la excavación arqueológica e investigación del yacimiento bajo la dirección del arqueólogo Alex Ibañez Etxeberria y con la participación de multitud de voluntarios, estudiantes y vecinos de Andoain.

Réplicas de tres de los esqueletos hallados en el yacimiento. ==>

La intervención arqueológica permitió la localización e identificación en el yacimiento de restos de hasta tres sucesivos templos erigidos en honor a San Martín, en el mismo lugar. Asimismo, se identificaron y excavaron los espacios de enterramientos interiores y adyacentes, en los cuales fue recuperado gran cantidad de ajuar funerario compuesto por alfileres, medallas, cruces, rosarios, monedas, etc. Todo ello de época medieval y moderna.


Tres templos sucesivos

En el yacimiento de San Martin de Burunza se han identificado restos constructivos que indican las trazas de tres sucesivos templos, y que se corresponderían con las necesarias ampliaciones de la antigua parroquia de Andoain entre los siglos XIV y XVIII, habida cuenta el aumento de población.

Los tres muros de las sucesivas ampliaciones de la iglesia. ==>

Templo Bajomedieval: Del primer templo conservado, que no es el fundacional, se conoce un ábside ochavado con contrafuertes de gran solidez. No se conservan restos de la nave. Su cronología se sitúa en el siglo XIV, y sustituiría o complementaría a un templo anterior de menor porte. Sería el primer gran edificio en piedra de la comunidad de Andoain.

Templo Gótico: Las nuevas necesidades y deseos de una sociedad en expansión en el siglo XV, dio paso a la construcción de un templo de nueva planta, que abrazando al anterior, amplía su planta y porte. El nuevo templo, todo el de sillería caliza, será de una única nave y ábside ochavado, habiéndose conservado todo su perímetro y gran parte de las cimentaciones. Los accesos al interior se efectuarían por dos puertas: una abierta en los pies y la otra en el lado derecho, a la altura del centro de la nave.

Templo Renacentista: La fase expansiva de la sociedad guipuzcoana en época moderna tiene su reflejo en Andoain, en la ampliación y modificación de traza de la iglesia de San Martín. Al margen de múltiples reformas documentadas, el cambio fundamental es la ampliación por la cabecera de la iglesia, a la cual se le añaden dos capillas laterales, que transforman el edificio en una iglesia en cruz latina.

El grosor de los nuevos muros y contrafuertes nos indica un edificio de elevada altura, y seguramente abovedado, posiblemente de aspecto semejante a la iglesia de San Martín de Soravilla. Estos cambios realizados entre los siglos XVI y XVII, se realizaban construyendo la nueva iglesia alrededor de la anterior sin derribar esta hasta acabar la nueva, de forma que se continuara celebrando el culto en ella hasta el final de la obra.

Iglesia de San Martín de Soravilla.


Nombre oficial:

Yacimiento de San Martín de Buruntza

Dirección:

Barrio de Burunza, nº 115
C.P.: 20140 Andoain

Coordenadas:

ED50:
UTM 30: X=579917 m. Y=4786581 m. altura=86 m.
geográficas: longitud:-2 0 57.3 latitud:43 13 37.2 altura=86 m.

WGS84:
geocéntricas: X=4652015 m. Y=-163851 m. Z=4345916
geográficas: longitud:-2 1 1.9 latitud:43 13 33.2 altura=136


*Cómo llegar:

- Desde la casa-torre Berrospe:

Cruzamos la avenida de Madre Candida y subimos andando por la carretera rural hacia la cantera de Burunza 450 m. hasta llegar al yacimiento.

- Desde San Sebastián:

Cogemos la N-I en dirección a Vitoria hasta llegar a Andoain. Seguimos por la avenida Madre Candida en direccion a Urnieta hasta llegar a la casa-torre Berrospe y aparcamos por donde podamos.

Para saber más:

San Martín de Buruntza, (PDF) Aranzadi.
San Martín de Buruntza, (PDF) Gipuzkoakultura.net

lunes, 20 de octubre de 2008

Inauguración del yacimiento de Burunza (Andoain)

El yacimiento de los restos de las primitivas iglesias de Buruntza se inaugura el día 24. El próximo jueves habrá una charla informativa del director de las excavaciones, el arqueológo Alex Ibáñez. Se buzoneará un tríptico que recoge la intervención arqueológica realizada por Aranzadi.

19.10.08 - MARIVI OLANO| ANDOAIN.


DV. El yacimiento de los antiguos restos de las primitivas iglesias localizadas en el barrio de Buruntza y recuperadas por Aranzadi se inaugurará oficialmente el próximo viernes 24, a las 11.30 horas, en un acto organizado por el Ayuntamiento de Andoain que contará con la asistencia del arqueólogo Aléx Ibañez de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, encargado de dirigir estas excavaciones.

El yacimiento de San Martín de Buruntza se corresponde con los restos de la primitiva iglesia parroquial de Andoain. Se halla situada en las faldas del monte Buruntza, junto a los caseríos Elizagarate y Lizarra, a los pies del castro de la Edad del Hierro. La iglesia se encuentra documentada desde 1419 y se mantuvo en uso hasta mediados del siglo XVIII. En 1759, con la construcción de la nueva iglesia de San Martín en Goikoplaza, se derribó la primitiva iglesia.

En 1995, a raíz de las obras de la carretera de acceso a Buruntza, se descubren sus restos. A partir de 1996 y hasta 2003, miembros de Aranzadi realizaron la excavación arqueológica y la investigación de este yacimiento que ahora se ha musealizado.

La intervención arqueológica permitió localizar e identificar restos de tres templos sucesivos. Igualmente, se identificaron y excavaron los espacios de enterramientos en los que se recuperaron materiales como medallas de cruces, rosarios, monedas y alfileres, entre otra serie de objetos.

A partir del año 2004 comienzan los trabajos para musealizar este yacimientos de cara a permitir la visita y disfrute de los visitantes. Estas tareas se han centrado en la reconstrucción de diferentes partes desaparecidas de la antigua iglesia, en la consolidación de las estructuras y el acondicionamiento del entorno. Quienes se acerquen a esta excavaciones podrán contemplar los restos del templo bajomedieval, el perímetro y parte de las cimentaciones del templo gótico y partes del templo renacentista.

Buzoneo y visita guiada

Esta próxima semana los vecinos de Andoain recibirán en su casa un tríptico que recoge toda la información sobre la musealización del yacimiento de San Martín de Buruntza.

Además, se organizará una charla informativa el jueves 23, por la tarde, a cargo del arqueólogo Alex Ibañez, y una visita guiada al yacimiento para el sábado 25. El horario tanto de la charla como de la visita está por el momento sin concretar.


www.diariovasco.com

sábado, 18 de octubre de 2008

Iglesia de San Martín de Amasa

Entrada a la parroquia de San Martín de Tours.

Esta iglesia se halla situada en el barrio rural de Amasa, en Villabona. Fue construída entre los siglos XVI y XVIII, (posiblemente sobre una anterior que aparece citada en 1350) y ha sido la única que Villabona tenía hasta 1909, por ser este barrio el núcleo original del pueblo. Pero al hallarse a medio kilómetro cuesta arriba del núcleo actual de Villabona, traía muchos inconvenientes a gran parte de los habitantes, por lo que se construyó un nuevo templo en el mismo casco de la villa.

Este imponente y sobrio edificio apenas tiene elementos decorativos en sus fachadas, haciendolo parecer una gran mole de piedra.

Fachada septentrional, con un pequeño frontón cubierto. ==>

Originalmente tenía planta de salón, pero en 1541 se decidió ampliar la iglesia, encargando la obra a Miguel de Amasa. Este quedó obligado a levantar el templo hasta el campanario, haciendo dos capillas en un plazo doce años.

Se le añadió un crucero, por lo que pasó a tener planta de cruz latina. Las bóvedas son de crucería, con distintas variantes. En la parte del ábside, al exterior, hay dos hermosas ventanas de fina tracería gótica, cuya luz se divide por un mainel, dando origen a dos arcos trilobulados. Pero los ventanales están tapiados, ya que los cubre el retablo mayor realizado por el tolosarra J.I. Lauiko.

Vista del ábside. ==>

En Amasa, se celebra fiestas el 11 de noviembre, día de San Martín. Realizandose el jueves previo el "Oilasko-Joku" (Juego del Pollo), en el que los mozos, con los ojos vendados, deben cortar con una espada la cabeza a un pollo.


Nombre oficial:

Parroquia de San Martín de Tours

Dirección:

Barrio de Amasa, s/nº.
C.P.: 20150 Villabona

Coordenadas:

ED50:
UTM 30: X=577443 m. Y=4781805 m. altura=129 m.
geográficas: -2 2 49.4 latitud:43 11 3.4 altura=129 m.


WGS84:
geocéntricas: X=4655205 m. Y=-166496 m. Z=4342485
geográficas: -2 2 54 latitud:43 10 59.4 altura=179


*Cómo llegar:

- Desde Villabona:

Tomamos el camino que parte junto a la iglesia de Villabona, pasando bajo la N-I y subimos hacia la derecha hasta llegar a un cruce donde giramos a la izquierda y vamos de enfrente hasta la iglesia.

- Desde San Sebastián:

Tomamos la N-I hasta Villabona, atravesamos el pueblo hasta llegar a la iglesia, giramos a la izquierda pasamos bajo la N-I y subimos hacia la derecha hasta llegar a un cruce donde giramos a la izquierda y vamos de enfrente hasta la iglesia.


Para saber más:

Villabona, Geografía de Guipúzcoa, de S. Múgica.

Villabona, (PDF) Guía histórico monumental de Guipúzcoa.

jueves, 16 de octubre de 2008

Mapa de la ruta de Gorosmendi






















Mapa de la ruta de Gorosmendi

P- Collado de Gorosmendi, 2- Borda de Gorosmendi,
3- Túmulo de Beibatari, 4- Ermita de San Lorenzo,
5- Borda de Muga, 6- Túmulo de Moa,
7- Dolmen de Basaburu, 8- Dolmen de Belabieta,
9- Dolmen de Loa II, 10- Túmulo de Loa I,
11- Borda de Belabieta.



Leyenda:


Casa pequeña = Bordas o chabolas.
Círculo rojo = Monumentos megalíticos.
Iglesia = Iglesias y ermitas.
Linea naranja = Pista forestal.
Linea verde = Sendero.


Para ver la descripción de la ruta, pinche aquí.

lunes, 13 de octubre de 2008

Ruta de Gorosmendi

El collado de Gorosmendi con el cruce de caminos y la borda, el monte Ipuliño detrás.

Por este recorrido visitaremos la mitad meridional de la estación megalítica de Belabieta, con 3 túmulos y 3 dólmenes comprendidos entre los montes Ipuliño y Belabieta, así como la ermita de San Lorenzo de Larre.

Comenzamos el recorrido desde el collado de Gorosmendi (670 m.), donde hubo un dolmen, hoy día desaparecido. Por la derecha de la borda parte un camino por el que vamos 600 m. hasta el final del collado de Beibatari (685 m.), trás pasar una pequeña loma a la derecha del camino, tenemos el túmulo del mismo nombre a la izquierda del camino, junto a la alambrada.

El collado de Beibatari visto desde Gorosmendi.

Regresamos hasta el collado de Gorosmedi y tomamos la pista forestal de la derecha que sube 800 m. hasta un repetidor ubicado en la cima de San Lorenzo (800 m.). Retrocedemos por el cordal 100 m. llegamos hasta la ermita de San Lorenzo de Larre. En las inmediaciones se halló una roca discoidea.

Volvemos hasta la antena y seguimos por un sendero que baja por el cordal 1100 m. hasta llegar a una borda y un cruce de pistas en un collado llamado Muga o Moa (680 m.).

Tomamos la pista de la izquierda que sube hacia Urdelar(850 m.) (la que baja nos llevaría hasta Elduain por la ermita de la Santa Cruz). Recorremos unos 50 m. y a medio camino entre el collado y el arbolado, a la derecha del camino, tenemos cubierto de hierba el Túmulo de Moa.

El collado de Muga, con el monolito que lo señala.

Seguimos subiendo por el camino, atravesando 170 m. de árboles, salimos a un tramo despejado y continuamos por la pista forestal bordeando la cima de Urdelar por la izquierda 850 m. hasta adentrarnos en un pinar y llegar hasta una curva cerrada que gira hacia la derecha y sube hasta la cima.

A la izquierda de la curva, parte un sendero entre los pinos que cogemos, bajamos siguiendo el cordal 300 m. hasta llegar a un pequeño claro, donde entre algunas flores tenemos el dolmen de Basaburu.

Continuamos bajando por el cordal unos metros hasta salir del arbolado, desde donde divisamos el sendero que baja 185 m. por la derecha por una torrentera hasta el collado de Belabieta Chiqui (Txiki)(745 m.). Seguimos este sendero 80 m. entre los árboles hasta llegar al dolmen de Belabieta, situado a la derecha del mismo.

El dólmen de Belabieta en medio de un pinar.

Seguimos de frente hasta un cruce de pistas, y tomamos la de enfrente, que baja en zig-zag por la falda occidental del monte Aznar o Gazteluaiz(785 m.), primero 800 m. hacia el Norte y luego 225 m. hacia el Sur, hasta en la parte más baja de la pista. Aquí nos salimos de la pista por la derecha y vamos unos 100 m. hacia el pinar, con cuidado de donde pisamos pués hay zonas encharcadas bajo la alta hierba, así que iremos por lo que sería el cordal del collado(710 m.). Dentro del pinar, a 100 m. hay un claro en la parte alta de la loma de Loa (715 m.), donde se encuentran el dolmen de Loa II y el túmulo de Loa I.

Desde aquí emprendemos el camino de regreso, podemos hacerlo por donde hemos venido o bién para variar hacerlo por otro un poco más largo pero más cómodo. Volvemos a la zona por donde hemos entrado al pinar, y bajamos hacia la derecha siguiendo un pequeño arroyo 240 m. hasta llegar a un camino. Saltamos el arroyo y subimos por el camino, pasando junto a la borda de Belabieta 750 m. hasta el collado del mismo nombre, donde estaba el dolmen.

Dolmen y Túmulo en un claro sobre la cima de Loa.

Aquí giramos hacia la izquierda y volvemos al cruce de pistas frente a la cima de Aznar, pero esta vez cogemos la pista forestal que baja hacia la derecha y que trás un par de curvas rodea el monte Urdelar por valle de Leizarán 2´5 km. hasta el collado de Muga.

Una vez aquí tomamos la pista de la izquierda, junto al sendero por el que hemos bajado de San Lorenzo antes, y que bordea este monte por el lado de Berástegui 2200 m. hasta salir al cruce de caminos en el collado de Gorosmendi.


Recorrido de 12´5 km. y una duración de 4 horas aproximadamente.
Tiene un desnivel que va de 660 m. en Xapel, una estribación del Urdelar en el lado del Leizaran, hasta 830 m. en la curva de Urdelar que baja hacia Basaburu.



Para consultar el mapa, pinche aquí.


*Cómo llegar:

- Desde Berástegui:

Vamos hasta la autovía, A-15 pasamos por el tunel bajo ella, y tomamos la pista que sube por la derecha hasta el collado de Gorosmendi.

- Desde San Sebastián:

Tomamos la N-I hasta pasar Andoain y después tomamos la A-15 hasta Berástegui. Al tomar la salida, al final de la bajada giramos a la izquierda pasando el tunel bajo la autovía y después tomamos la pista que sube por la derecha hasta el collado de Gorosmendi.

domingo, 5 de octubre de 2008

Acaban las excavaciones veraniegas en Guipúzcoa

Más piezas para un puzzle interminable. Las ocho campañas veraniegas desarrolladas en Gipuzkoa, esta vez con destacados descubrimientos, dan paso a otras excavaciones arqueológicas programadas a largo plazo.

05.10.08 - MIKEL G. GURPEGUI| SAN SEBASTIÁN.

DV. En Gipuzkoa, los arqueólogos no paran. Aunque la transición del trabajo voluntario al profesional no esté resultando sencilla, los distintos equipos que trabajan en el ámbito de la arqueología desarrollan una intensa labor. Acaban de cerrar las campañas de verano y ya se dedican a excavaciones encargadas para más amplios períodos, quizás en lugares tan delicados como la cueva de Praileaitz.

Acostumbrados a los largos plazos y a cronologías que cuentan los años por miles, los arqueólogos no tienen la percepción de que la antugüedad esté más de actualidad que de costumbre. Aunque un repaso a la hemeroteca de los últimos meses arroje muchas primera páginas para el mundo del pasado. Por ejemplo, las idas y venidas con la protección de la cueva de Praileaitz I, la declaración de Ekain y Altxerri como Patrimonio Mundial, la inauguración de la réplica Ekainberri y el hallazgo en las minas de Arditurri del tejido más antiguo de Euskadi.

Trece veranos

Sin inmutarse, los grupos de arqueólogos continúan con su trabajo pausado y sin salirse en muchos casos de la estacionalidad. Aunque en otoño, invierno y primavera se mantengan los trabajos contratados por las instituciones y las intervenciones arqueológicas de urgencia motivadas por obras, en verano se aprovecha para realizar nuevas campañas en yacimientos en los que se trabaja desde hace años.

Por ejemplo, la pionera Sociedad de Ciencias Aranzadi acaba de cerrar las campañas de excavaciones número 13 en la cueva de Lezetxiki (Arrasate) y el poblado fortificado de Basagain (Anoeta). Por décima vez han estado en el yacimiento paleolítico de Irikaitz (Zestoa), por séptimo verano en Boluntxo (Oiartzun) y por tercero en el poblado fortificado de Munoaundi, entre Azpeitia y Azkoitia.

El buen tiempo y la disponibilidad de voluntarios hacen que se siga manteniendo la práctica de las campañas veraniegas, si bien Manu Ceberio, director del Departamento de Arqueología Prehistórica de Aranzadi, apunta que «en los últimos años se ha avanzado hacia una profesionalización, con equipos profesionales contratados por las instituciones en Santa María la Real de Zarautz o Praileaitz I. Y en verano, cuando trabajamos con voluntarios, cada vez cuesta más conseguir estudiantes y tenemos que recurrir a gente de fuera del País Vasco».

También José Antonio Mujika, profesor de Prehistoria en la UPV que este verano ha dirigido campañas en la sierra de Aralar, Artegieta (Idiazabal) y la cueva de Aizkoltxo (Mendaro), detecta que «cada año hay menos voluntarios. Igual ha cambiado el espíritu y los jóvenes de ahora son más prácticos y les cuesta más trabajar en una actividad no remunerada».

La edad oscura

La empresa Arkeolan de Irun no organiza campañas veraniegas de excavaciones sino que incluye distintas intervenciones a lo largo del año dentro de su proyecto marco titulado La edad oscura de Vasconia, que aborda la transición del mundo romano al medieval.

El descubrimiento en las minas de Arditurri de dos fragmentos de tela de época romana, los más antiguos hallados en Euskadi, ha sido el acontecimiento de este verano para Arkeolan. Su directora, Mertxe Urteaga, mantiene que «en Gipuzkoa la arqueología histórica apenas se había tocado. E, incluso en la prehistórica, estaban centrados en el Paleolítico y hasta hace poco faltaban investigaciones de otros períodos».

Los arqueólogos siguen completando piezas del inabarcable puzzle de nuestro pasado. E incluso del período más estudiado, y más antiguo, el Paleolítico, continúan apareciendo novedades. Este agosto, los técnicos de la Sociedad de Ciencias Aranzadi han descubierto un hacha de mano bifaz tallada en vulcanita en el yacimiento de Irikaitz en Zestoa, que destaca porque sus materiales se encuentran en lo que los arqueólogos denominan «posición primaria», es decir, tal y como los dejaron los hombres en su momento.

Otro hallazgo del Paleolítico, también en una campaña de Aranzadi dirigida este verano por Alvaro Arrizabalaga, ha sido el esqueleto de un oso cavernario de unos 150.000 años de antigüedad en la cueva de Lezetxiki, en Arrasate.

Poblados fortificados

En el marco de un proyecto general de investigación sobre el final de la Edad de Bronce y la Edad de Hierro en Gipuzkoa desarrollado por Xabier Peñalver y Sonia San José, de Aranzadi, en la época vacacional se han desarrollado excavaciones arqueológicas en los poblados fortificados de Basagain (Anoeta) y Munoaundi (Azkoitia-Azpeitia), así como en Boluntxo (Oiartzun), en entorno de los crómlech.

Según explica Manu Ceberio, «en Boluntxo intentamos descubrir el habitat al aire libre donde vivían las personas que construían los crómlechs». De momento, están dando resultados más espectaculares las excavaciones en los poblados fortificados de la Edad de Hierro. En Basagain ha aparecido, como informábamos esta misma semana, una singular lápida con rayas en sentido horizontal y vertical. En Munoaundi, en la trasera de la basílica de Loiola, se ha localizado la entrada al recinto amurallado.

Vacas en Aralar

El estudio del pasado puede modificar la imagen que tenemos de las cosas. Por ejemplo, las prospecciones arqueológicas que en los últimos diez años está desarrollando el Departamento de Prehistoria de la UPV en colaboración con Alfredo Moraza en la sierra de Aralar está descubriendo, según nos cuenta José Antonio Mujika, «una imagen distinta de Aralar. El ganado más abundante en los siglos VII y VIII no era el ovino, sino el vacuno. Y hemos encontrado un abundante arbolado donde ahora sólo hay pasto». Este verano, han excavado allí una pequeña cabaña datada en la época romana.

Mujika y su equipo de la Universidad del País Vasco también han excavado en la mendaroarra cueva de Aizkoltxo y en Artegieta (Idiazabal), en un asentamiento de hace 8.000 años donde vivirían temporalmente los últimos cazadores recolectores. «Es el primer asentamiento de estas características en Gipuzkoa», afirma Mujika.
Las excavaciones de verano son posibles gracias al empeño de los equipos de arqueólogos, a las subvenciones, de la Diputación fundamentalmente o de los Ayuntamientos en algunos casos, y al apoyo logístico de los municipios y particulares, que en algunos casos ceden alojamientos e incluso cocinan para los investigadores.

El resto del año, los equipos aprovechan para realizar prospecciones y trabajos puntuales, además de los encargos profesionales que reciben, bien las intervenciones arqueológicas de urgencia motivadas por obras, bien las actuaciones programadas por encargo de las instituciones.

En este campo entraría la nueva campaña en Praileaitz I, una intervención encomendada por la Diputación que está dando que hablar más en relación con la cantera de Sasiola que en el ámbito estrictamente arqueológico. O el estudio del rico yacimiento zarauztarra de Santa María la Real, donde Nerea Sarasola y Alex Ibáñez, del Departamento de Arqueología Histórica de Aranzadi, siguen estudiando sus distintos niveles de ocupación, que abarcan desde la Edad de Hierro hasta la Edad Media.

www.diariovasco.com

San Adrián y las fortificaciones, nuevos objetivos

05.10.08 - M. G. G.

Tras las campañas de verano, los equipos de arqueólogos guipuzoanos vuelven a sus quehaceres habituales, incluidos los encargos que se prolongan en el tiempo, como los del donostiarra fuerte de Ametzagaina, Santa María la Real en Zarautz, Praileaitz, el regreso a Ekain, el Palacio de los Zarautz en Getaria o las minas de Arditurri. Llega el momento también de abordar nuevos proyectos.

En cuestión de semanas comenzará un trabajo arqueológico destacado en un lugar emblemático de Gipuzkoa, el túnel de San Adrián, en el macizo de Aizkorri. Se sabe que en este hito de la ruta interior del Camino de Santiago y principal vía de comunicación entre Gipuzkoa y Castilla en la Edad Media quedan restos del puesto de Miqueletes y de la antigua ermita.

También se supone que en el interior de la cueva hubo una pequeña fortaleza y que contendrá materiales prehistóricos.

Sin embargo, el túnel natural de San Adrián nunca se ha analizado sistemáticamente, hasta ahora. La Diputación Foral de Gipuzkoa ha encargado a la Sociedad de Ciencias Aranzadi la realización de sondeos y la realización de una valoración arqueológica de los contenidos del emblemático lugar.

En Arkeolan también tienen previsto abordar un proyecto ambicioso, en torno a las fortificaciones de Gipuzkoa entre los siglos IV y XI. El propósito del plan, que se acometerá en colaboración con la Universidad de Padua, es doble.

Por un lado, estudiar exhaustivamente la docena de fortificaciones documentadas, pues, como dice su directora Mertxe Urteaga, «podrían tener un origen anterior a lo que se piensa». Por otro, rastrear, revisar referencias, hacer prospecciones, analizar fotografías aéreas,... con el fin de localizar otras estructuras fortificadas que sin duda hubo en nuestro territorio y de las que se ha perdido la pista.

www.diariovasco.com

jueves, 2 de octubre de 2008

Estación megalítica de Belabieta

Mapa de la estación megalítica de Belabieta. ==>

1 - Dolmen de Oindolar IV,
2 - Dolmen de Oindolar II,
3 - Dolmen de Oindolar I,
4 - Dolmen de Oindolar III,
5 - Túmulo de Ichupeaca,
6 - Túmulo de Loa I,
7 - Dolmen de Loa II,
8 - Dolmen de Belabieta,
9 - Dolmen de Basaburu,
10 - Túmulo de Moa,
11 - Túmulo de Beibatari,
12 - Dolmen de Gorosmendi.



Esta estación megalítica consta de 12 monumentos, (4 túmulos y 8 dólmenes, uno de ellos desaparecido), y se localiza en el cordal que va desde el monte Ipuliño hasta el monte Oindolar pasando por los montes S. Lorenzo, Urdelar y Belabieta. Casi ningún punto del cordal alcanza los 900 m. de altitud.

Se halla comprendida en los términos municipales de Berástegui, Elduain y Villabona. La mitad de los monumentos de esta estación se sitúan en los collados y la otra mitad en las cumbres. Todos los monumentos se encuentran en las zonas de arenisca de la sierra.


Pertenecen a esta estación los siguientes monumentos megalíticos:
(Nombres oficiales)

Dólmenes de:

Basaburu, Belabieta Txiki, Gorosmendi (d), Loa, Oindolar I - IV.

Túmulos de:

Beibatari, Itxupeaka, Loa I, Moa.


Para visitarla:

Ver ruta de Belabieta.

En dos partes:

Ver ruta de Gorosmendi.
Ver ruta de Oindolar.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Dolmen de Oindolar IV (Villabona)

El dolmen de Oindolar IV.

Este dolmen tiene un túmulo de unos 6 o 7 m. de diámetro. Fue descubierto en 2002 por Iñaki Gaztelu e Iñigo Txintxurreta, trás la publicación del suplemento de la Carta Arqueológica de este año, por lo que no aparece en ésta.

El dolmen de Oindolar IV con Burunza al fondo. ==>

Pertenece a la estación megalítica de Belabieta, dentro del término municipal de Villabona, en la parte septentrional de la cima del monte Oindolar, a 150 m. al NordEste del vértice geodésico. Los dólmenes de Oindolar I, II y III se hallan a 200 m. al SudOeste, en la zona occidental de la cima.


Nombre oficial:

Oindolar IV

Coordenadas:

ED50:
UTM 30: X=580153 m. Y=4782672 m. altura=414 m.
geográficas: longitud:-2 0 48.9 latitud:43 11 30.4 altura=414 m.

WGS84:
geocéntricas: X=4654938 m. Y=-163765 m. Z=4343289
geográficas: longitud:-2 0 53.5 latitud:43 11 26.4 altura=464


*Cómo llegar:

- Desde el dolmen de Oindolar I:

Seguimos por la pista hasta el hito geodésico y despúes vamos hacia la izquierda hacia el extremo Norte de la cima donde tenemos el megalito.

martes, 30 de septiembre de 2008

Últimos descubrimentos en Basagain

Basagain desvela la primera lápida con rayas de la Edad de Hierro en Gipuzkoa. La piedra hallada en las excavaciones en el castro de Anoeta presenta incisiones horizontales y verticales. Las investigaciones han permitido constatar también vestigios de que allí se practicó la metalurgia del bronce.

FELIX IBARGUTXI| ANOETA.


DV. La duodécima campaña de excavaciones en el poblado de Basagain, situado en Anoeta y de la Edad de Hierro, ha dado dos frutos notorios: una lápida con rayas en sentido horizontal y vertical, formando cuadros -la primera que aparece en Gipuzkoa- y vestigios de que allí se practicó la metalurgia del bronce.

Este poblado, de dos hectáreas -20.000 metros cuadrados- que fue habitado según parece entre los años 350 y el cambio de era, es uno de los de la Edad de Hierro en Gipuzkoa. Está cerca de los de Murumendi (Beasain), Intxur (Albiztur-Tolosa) y Buruntza (Andoain). Todos están situados en zonas altas, que permiten controlar las vías de comunicación en el valle del Oria.

¿Qué función tenía esa piedra que se ha descubierto en esta campaña de quince días que finaliza hoy? El director de la excavación, Xabier Peñalver, no se atreve a lanzar ninguna hipótesis. Lo llamativo del caso es que ha aparecido en una zona de vivienda, no en una necrópolis, como ha sucecido en otros casos del continente europeo. Se trata de una piedra lisa, de arenisca rojiza.

En la historia de las civilizaciones, tras la metalugia del bronce llegó la del hierro. Una de las grandes transformaciones fue que aquellas gentes pudieron hacer una metalurgia más intensiva. El bronce precisa de dos minerales: mineral de cobre y mineral de estaño, y este último es escaso. En cambio, en estas tierras abundan los diferentes tipos de mineral de hierro. y de hecho Peñalver cree que una de las razones de que aquellas gentes de cuatro siglos antes de Cristo recalaran en esa colina de Anoeta es que hay varias vetas de mineral férreo.

El poblado de Basagain fue descubierto por Koldo Oria, un vecino de Anoeta muy interesado por la arqueología. «Ya ha ocurrido en otros yacimientos, detectados por gente con visión, como Koldo. Y desde el comienzo se hicieron bien las cosas: el Ayuntamiento y la Diputación compraron el terreno, que era entonces un pinar. Se hizo una tala controlada. Y ahora, todos los años, el Ayuntamiento envía una máquina para limpiar de broza todo el área», prosiguió Peñalver. Anoeta está orgullosa del poblado, tanto que decidió cambiar el antiguo escudo por uno nuevo en el que aparece el río, algo parecido a un castillo y la imagen del cuco.

Este arqueólogo, conocido también por dirigir las excavaciones de la cueva de Praileaitz, estuvo ayer acompañado por Sonia San José, la arqueóloga que está excavando otros poblados de la Edad de Hierro en territorio guipuzcoano.

«Hay que seguir»

Tanto Peñalver como San José coincidieron en que «hay que seguir con las excavacion de la Edad de Hierro. Cada año, pese a que se hacen campañas bastante breves, aparecen materiales que nos informan sobre la vida humana en aquella época. Algunos quizá piensen que ya sabemos lo suficiente sobre esa época; no es así».
Otra característica de Basagain que ha llamado la atención a San José y Peñalver es la presencia de cerámica hecha a torno. «En el poblado de Intxur, en cambio, sólo apareció cerámica hecha a mano, más basta», añadió Peñalver, quien comenzó en esa colina cercana a Albiztur su periplo por los poblados de la Edad de Hierro. «Allí, hace más de veinte años, se rompió un mito, porque hasta entonces se pensaba que en la Euskal Herria en la vertiente cantábrica continental las gentes vivían de la ganadería. Pero en Intxur aparecieron trigo, cebada, avena, guisantes y habas». También en Basagain ha quedado claro que aquellas gentes practicaban la agricultura.

Brazalete llamativo

Entre los objetos aparecidos en anteriores campañas destaca un brazalete de vidrio azul. «Se sabe que hubo un comercio estable entre los poblados de las colinas y las granjas o caseríos de los valles, y ese brazalete nos indica que hubo un comercio más amplio todavía, porque posiblemente está fabricado en una zona al sur de Marsella. Es llamativo: en toda la península sólo había aparecido ese tipo de vidrio en un yacimiento de Girona, el del poblado de Ullastret».

Sigue sin aparecer ninguna necrópolis de esa época. Entonces los cuerpos eran quemados y las cenizas se depositaban bajo tierra, a veces dentro de un envase de cerámica, o bien en una cista (hueco entre varias piedras planas pequeñas). «Ya nos gustaría encontrar alguna. Sabemos que estarían cerca de los poblados», dijo Sonia San José.

Mañana será la última jornada de trabajo en Basagain. Han tenido suerte con la climatología. «Porque si en dos semanas te llueve cuatro días, apenas puedes avanzar». Luego taparán con unos plásticos negros toda la zona en la que han excavado, sobre todo con la finalidad de que no crezca la vegetación. Y quedará una incógnita: si las casas del poblado eran de planta rectangular o circular. «En un principio se hacían de planta circular; luego empezaron las de planta rectangular. Pensábamos que aquí en Basagain eran rectangulares, pero los restos de esta campaña nos hacen pensar que podrían ser circulares. Eso lo sabremos el próximo año».

www.diariovasco.com