lunes, 22 de febrero de 2010

Inauguración de los cuarteles de Loyola (S.S.)

Inaugurados los cuarteles de Loiola.
1926. Recibieron los nombres de princesa Mercedes e Infanta María Teresa.

21.02.10 - 01:50 -
JAVIER SADA

Más de un siglo tardaron los mandos militares en reconocer que las defensas de San Sebastián habían perdido su capacidad de resitencia y que, como se demostró en 1719 y 1813, cada vez que el enemigo las quería superar lo conseguía sin mayores dificultades.
Mucho menos tardó el Ayuntamiento para evitar que Urgull fuera subastado públicamente y terminara siendo propiedad particular, pactando con el Estado, el año 1921, la compra del monte y sus circunstancias.

Las circunstancias obligaban a facilitar al Ejército dependencias similares a las que estaba dispuesto a abandonar, siendo así que los soldados de guarnición en el Castillo se repartieron entre los hospitales militares de la calle Campanario y San Martín y en el que fuera convento de San Francisco, en Atocha.

Pasados los años de provisionalidad, llegó el día de inaugurar, y bendecir, los nuevos cuarteles, los Cuarteles de Loyola.

Tal día como el de mañana, 22 de febrero del año 1926 a las tres de la tarde la carretera que conduce desde el centro hasta Loyola estaba llena de curiosos para ver el paso de los reyes y demás personalidades. Casi todo el Ayuntamiento, diputados y generales ocupaban la tribuna de invitados, siendo el primero en llegar el obispo de la diócesis, Fray Zacarías Martínez.

En el automóvil de la real casa llegaron Alfonso XIII y la Reina María Cristina y en el del gobernador viajó el presidente del Directorio Militar, general Primo de Rivera. Ocupadas las tribunas, el Comandante Sanz, jefe accidental de las Comandancias de la región, recordó la fecha del 10 de junio de 1920 cuando fueron adquiridos los terrenos y cómo 16 días más tarde se ordenó redactar el proyecto y en diciembre las obras ya estaban adjudicadas, comenzando los trabajos, que incluían la construcción del puente, en febrero de 1922, y recibiendo los cuarteles el nombre de dos mujeres ya fallecidas: la princesa doña Mercedes y la infanta doña María Teresa.

El alcalde, José Elósegui, habló del Regimiento de Zapadores y de sus campañas en Marruecos y el general Primo de Rivera «interpretando los aplausos como una adhesión al rey y a la monarquía».

Bendecidos los cuarteles de Infantería e Ingenieros se descubrieron las lápidas que recordarían la efeméride y se pasó a visitar las dependencias siempre atendidos por el coronel de ingenieros Martín Acha que había llevado la dirección de las obras de los cuarteles, conjuntamente con el comandante ingeniero militar Luis Barrio y el capitán José Sánchez Ruiz.

Los planos del puente se realizaron al mismo tiempo y fueron debidos al teniente coronel José Díaz, al citado coronel Martín Acha y a los capitanes Manuel de las Rivas y José Sánchez Ruiz.

La zona pertenecía a la casa de Urdinzo o Urdinzu, citada por Lope Martínez de Isasti en 1625, y en ella se había construido, más tarde, el Palacio de Hériz. Derribado dicho edificio fue sustituido por la villa popularmente conocida como Casa del Coronel, por ser la residencia del coronel de los cuarteles.

El puente, conocido como Puente de los Cuarteles, con fecha 22 de junio de 1998 recibió oficialmente el nombre de Puente de Urdinzu - Urdinzuko Zubia, muchos años más tarde.

diariovasco.com

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