lunes, 23 de febrero de 2009

Helios no está en su vitrina

La directora del museo romano, Mertxe Urteaga, reclamó las piezas originales en la apertura del ciclo de conferencias 'Los objetos ausentes de Oiasso'

22.02.09 - MARÍA JOSÉ ATIENZA

IRUN. DV. El Museo Oiasso exhibe, en una de sus vitrinas, unas réplicas «muy buenas» de algunos de los llamados bronces de Higuer. Se trata de cuatro figuritas de época romana que representan a los dioses Helios, Isis, Marte y Atenea. Son cuatro apliques de la segunda mitad del siglo II o de los primeros años del III que, según los estudios realizados, adornaban un arcón de madera. Ese baúl, que seguramente contenía una vajilla de lujo, nunca llegó a su destino. Acabó en el fondo del mar, muy cerca del Castillo de San Telmo, en la costa de Hondarribia.

El 30 de junio de 1984, día de San Marcial, en una de las muchas prospecciones subacuáticas que se han realizado en esa «zona fértil», como la denominan los arqueólogos, Helios, Isis, Marte y Atenea fueron encontrados y rescatados, junto con otras piezas de bronce -17 en total, entre ellas los restos de tres jarras de asa y boca, una cerradura y una bandeja.

Las piezas originales de ese hallazgo se encuentran guardadas en el Depósito de Materiales Arqueológicos y Paleontológicos de Gipuzkoa, ubicado en los bajos de un edificio del barrio donostiarra de Intxaurrondo, un centro dependiente del departamento de Cultura del Gobierno Vasco, destinado a la custodia e investigación de los materiales y cerrado al público. El Museo Oiasso y el ayuntamiento de Irun han reclamado las piezas originales para su exposición en Irun, pero la respuesta ha sido siempre negativa.

De ahí, el título del ciclo de conferencias Los objetos ausentes del Museo Romano Oiasso, que comenzó el viernes en el salón de actos del edificio de la calle Escuelas, con una interesante primera entrega dedicada a Los bronces de Higuer. Tres de los integrantes del grupo que realizó el hallazgo aquel día de San Marcial de 1984 fueron los protagonistas de la charla. Manu Izagirre, experto en arqueología subacuática, Mertxe Urteaga, directora del Museo Oiasso y Jaime Rodríguez Salís, presidente de Arkeolan, rememoraron, para el público que llenaba la sala, los detalles del descubrimiento.

La prospección fue posible gracias a una subvención del Gobierno Vasco, a través de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, de la que entonces formaban parte los conferenciantes y a Miguel Franco, propietario del Eunipe II, el barco utilizado como base. «Hacía un día muy bueno y estábamos en esa zona del Castillo de San Telmo donde se concentran los restos de los naufragios», recordaba Mertxe Urteaga. «Uno de los buzos salió diciendo que había encontrado una figurita de un dios. Y todos pensamos que era la broma del día». Pero esta vez iba en serio.

En los años 80 «no se sabía mucho de arqueología romana en Gipuzkoa. No había tradición, ni centros de restauración», añadía Mertxe Urteaga. Las piezas fueron llevadas a la Universidad Autónoma de Madrid, para su restauración. Mientras, la actual directora del museo, que trabajaba con una beca de investigación en la Universidad de Valladolid, comenzó a estudiar los materiales, bajo la dirección del profesor Alberto Balil.

Viaje a Amsterdam

«Terminé con la biblioteca de la Universidad de Valladolid sin encontrar nada y decidí irme al Museo Arqueológico Allard Pierson, de la Universidad de Amsterdam, que tiene una biblioteca estupenda. Allí, finalmente, pude identificarlas y darles cronología y sentido de conjunto». En 1987, Urteaga publicó su estudio.

Una vez restauradas, las piezas volvieron a Aranzadi «y no las hemos vuelto a ver», afirmaba Rodríguez Salís. Su exposición está prevista en una vitrina de la sala Oiasso del Museo. «Las hemos reclamado, pero sólo nos han dado unas réplicas, muy buenas, eso sí. Las piezas originales deberían estar a disposición del público», concluía la directora del museo.


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