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sábado, 7 de enero de 2017

Exposición: Cuevas de Aizpitarte / Aizbitarte / Landarbaso (Rentería)

 

Errenteria descubre unas ‘Aizpitarte’ jamás mostradas

La exposición sobre las cuevas exhibe 103 piezas arqueológicas desconocidas
Aitziber Muga - Jueves, 5 de Enero de 2017 Noticias de Gipuzkoa

Errenteria - La Casa Xenpelar de Errenteria inauguró ayer la exposición AizpitArte que alberga material arqueológico hallado en las diferentes excavaciones realizadas a lo largo del tiempo en las cuevas de Aizpitarte, situadas a la entrada del Parque Natural Aiako Harria en Errenteria y que nunca antes se han mostrado. Se trata de 103 piezas originales procedentes de los más de cien años de excavaciones. “Es la primera vez que estos restos arqueológicos ven la luz y tendrán que pasar dos años metidos en cajas para protegerlos para que puedan volver a salir”, señaló ayer en el acto de inauguración Javier Busselo, miembro de la asociación de espeleólogos Felix Ugarte, organizadores de esta actividad divulgativa.

La exposición se puede visitar hasta el 28 de enero, de lunes a sábado, de 17.00 a 20.00 horas y en ella se revelan los valores de Aizpitarte desde varios puntos de vista: los medios físico, biológico y humano y los mitos, leyendas y toponimia.

La muestra se completa con paneles didácticos, un vídeo que descubre tanto el exterior como el interior de las cuevas, visitas guiadas (hoy y los días 11, 19 y 26 de enero, todas ellas a las 18.30 horas), y charlas divulgativas con el experto en murciélagos Aitor Arrizabalaga y los arqueólogos Joseba Ríos, experto en tallas de piedra, y Diego Garate, uno de los mayores conocedores de arte parietal que existen en la actualidad. Las ponencias tendrán lugar los días 12, 18 y 25 de enero, también a las 18.30 horas.

“Queremos aprovechar la ocasión para poner en valor la labor de los arqueólogos que como Ríos y Garate son reconocidos internacionalmente, son de los mejores del mundo”, aseguró Busselo. “Esto se debe a que estamos en un lugar privilegiado en el que existen muchos restos arqueológicos y ello ha permitido formar arqueólogos de primerísimo orden”, subrayó el espeleólogo. De hecho, Aizpitarte se encuentra en un cruce de caminos, es un paso natural que conforman los Pirineos y el Golfo de Bizkaia, lo que ha permitido que recibiera influencias tanto de la costa cantábrica como del sur de Francia.

Estas cuevas son conocidas como unos de los yacimientos del Paleolítico más interesantes del País Vasco. Las primeras excavaciones datan de 1892 dirigidas por Modesto del Valle, conde de Lersundi. Desde entonces muchos estudiosos de la prehistoria han visitado las cuevas y han llevado a cabo diversas excavaciones y estudios; Pedro Manuel de Soraluce, Henri Breuil, Edouard Harlé, Telesforo de Aranzadi, Jose Miguel de Barandiaran, Jesús Altuna…

En 2012, en el marco de las prospecciones sistemáticas desarrolladas con el fin de localizar arte parietal paleolítico en el País Vasco, Diego Garate y Joseba Ríos, reconocen una serie de manchas rojas en la cueva de Aitzbitarte IV, probablemente vestigios de figuraciones perdidas. Poco después, en 2015, ellos mismos junto a los espeleólogos de Felix Ugarte Elkartea identifican en Aitzbitarte V una serie de bisontes grabados. Al de pocos días, los mismos espeleólogos detectan imágenes similares en las cuevas de Aitzbitarte III y IX.

Los grabados de las cuevas de Aitzbitarte III y IX responden a un estilo característico del Gravetiense (entre 28.000 y 22.000 años), desarrollado en el sur de la actual Francia, pero desconocido hasta el momento en la península Ibérica, siendo estos los primeros ejemplos.

Al fondo de Aitzbitarte V se localiza un pequeño conjunto de grabados característicos del periodo Magdaleniense Medio (entre 15.000 y 13.000 años) y muy comunes en toda la franja cantábrica.

Fuente:
Noticias de Gipuzkoa 
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 Cuevas de Landarbaso
Descubiertos nuevos grabados rupestres

domingo, 22 de noviembre de 2015

Descubiertos nuevos grabados rupestres paleolíticos en las cuevas de Landarbaso (Rentería)


Figuras de animales grabados con sílex han sido halladas en las cuevas de Aitzibitarte III, V y IX en Errentería, una de ellas perteneciente a un estilo jamás encontrado en la Península Ibérica Nuevas figuras de arte rupestre paleolítico, de animales como bisontes y caballos grabados con sílex, han sido descubiertas en tres cuevas del monte Aitzbitarte, en Errenteria, una de ellas de hace unos 25.000 años, perteneciente a un estilo jamás encontrado en la Península Ibérica.

Los hallazgos han sido presentados hoy en San Sebastián por el diputado foral de Cultura de Gipuzkoa, Denis Itxaso, y el alcalde de Errenteria, Julen Mendoza, junto a los arqueólogos Diego Garate y Joseba Ríos y el espeleólogo Javier Busselo, de la Asociación Félix Ugarte, cuyos miembros han llevado a cabo de manera voluntaria los trabajos de prospección.

Son dos importantes descubrimientos en tres cuevas -Aitzbitarte III, V y IX- de la cadena de formaciones cársticas que alberga el monte del mismo nombre, muy visitado por los guipuzcoanos que lo conocen como zona de Landarbaso.

Las nuevas figuras rupestres encontradas pertenecen a dos periodos del Paleolítico Superior, al Gravetiense, que se sitúa entre hace 28.000 y 20.000 años, las localizadas en Aitzbitarte III y IX; y al Magdaleniense Medio, de hace 14.500 a 12.500 años, las de la V.

Todas las figuras de animales son grabados sobre las paredes de la cueva mediante instrumentos de sílex, aunque también hay alguna hecha con los mismos dedos sobre la arcilla de la propia cavidad.

Las populares cuevas de Landarbaso ya han dado lugar a descubrimientos arqueológicos materiales en Aitzbitarte IV, en excavaciones hechas en la década de los 60 que dirigió el antropólogo José Miguel Barandiarán y, más recientemente, en 2011, en las encabezadas por Jesús Altuna.

Sin embargo, los grabados descubiertos ahora no habían podido ser reconocidos, entre otros motivos, por su difícil visión, actualmente posible gracias a las tecnologías de iluminación fría LED, de distintos colores y que no dañan los restos.

"No son figuras vistosas porque no tienen color", ha explicado el experto del Museo Arqueológico de Bilbao Diego Garate, quien sin embargo ha destacado que las nuevas expresiones artísticas en forma de grabados parietales "multiplican la importancia científica" del conjunto de las conocidas como cuevas de Landarbaso.

En Aitzbitarte V, el 17 de septiembre pasado, se hizo una prospección de sus galerías internas que dio lugar al descubrimiento de al menos 4 figuras de bisonte grabadas, por parejas y enfrentadas entre sí, en dos paredes distintas, que han sido datadas en el Magdaleniense Medio del Pirineo y la zona cantábrica, es decir, de hace 14.500 a 12.500 años.

Diez días después, el 27 de septiembre, los espeleólogos se adentraron en unas galerías o sumideros de acceso muy difícil de Aitzbitarte III y encontraron grabados en dos pisos inferiores.

En concreto, hallaron en una de estas galerías unos 6 animales grabados, mal conservados e incluso en algún caso recubiertos de coladas de calcita espesas. Entre ellos una cabeza de caballo hecha aprovechando un saliente rocoso.

En Aitzbitarte IX, se han detectado "seis paneles decorados con figuras superpuestas, ha indicado Garate, quien ha recalcado el gran valor de unos finos trazos que corresponden al morro, los cuernos y la giba de un bisonte de un estilo gráfico muy característico del Gavetiense francés, encontrado en cuevas sobre todo el pirineo galo, y que nunca se había detectado en ningún lugar de la cornisa cantábrica.

En realidad, ha subrayado Garate, es la única figura de este estilo, del periodo comprendido entre los 28.000 y 20.000 años de antigüedad, que ha sido descubierta en toda la península ibérica.

Según el arqueólogo, la importancia de estos nuevos hallazgos reside en que contribuyen de manera "sobresaliente" a "rellenar" el vacío que hasta hace pocos años existía sobre esta época del Paleolígico en la zona cantábrica.

Se ha valorado la importante labor de prospección que, subvencionada por la Diputación, llevan a cabo grupos de voluntarios de varias asociaciones de Gipuzkoa, bajo la dirección de arqueólogos profesionales, y ha recordado que las principales cuevas del conjunto de Aitzbitarte están cerradas y protegidas.

Fuente: Diario Vasco

domingo, 24 de noviembre de 2013

Macacos y renos a la sombra de Udalatx (Mondragón)


 Macacos y renos a la sombra de Udalatx

Una sucesión de periodos glaciares e interglaciares modelaron una fauna y una flora tan dispar como asombrosa. La palinóloga María José Iriarte ha estudiado la evolución del clima y la diversidad vegetal que produjo en cada época

24.11.13 - 00:17 - KEPA OLIDEN | ARRASATE.
 
Macacos que brincaban de roble en roble alimentándose de sus hojas y renos que pastaban en la rala estepa helada se cobijaron bajo la sombra del monte Udalatx en épocas prehistóricas. Una sucesión de periodos glaciares e interglaciares modelaron una flora y una fauna tan dispar como asombrosa. Su huella quedó conservada en los yacimientos de Lezetxiki y Labeko Koba.

Pero desentrañar su significado no está al alcance de cualquiera. La palinóloga (experta en el estudio del polen) e investigadora de Ikerbasque María José Iriarte es una de las autoridades en la materia. Casada con el arqueólogo Álvaro Arrizabalaga, director de la excavación de Lezetxiki, la profesora Iriarte intervino el martes en la conferencia inaugural de las II jornadas 'Desempolvando el Pasado' que organiza Arrasate Zientzi Elkartea.

La profesora Iriarte realizó un recorrido por la evolución del clima que ha determinado la flora y fauna que durante los últimos cientos de miles de años ha crecido en nuestro entorno más próximo.

Su relato, sin embargo, se remontaba nada menos que 40 millones de años atrás, cuando el monte Udalatx y toda la geografía vasca emergen del lecho marino por efecto de la colisión de la placa tectónica de Iberia con el continente. De aquel choque surgen la cordillera de los Pirineos y «nosotros no somos más que un daño colateral» de aquel cataclismo.
 
De ratones y macacos 
 
El conocimiento científico de la evolución del clima, de la flora y de la fauna se apoya, al menos en parte, en el estudio de los vestigios descubiertos en los yacimientos prehistóricos. Y los de Lezetxiki y Labeko Koba se han demostrado muy reveladores.

Lezetxiki era una osera donde durante milenios hibernaron los enormes y temibles ursus deningeris y su descendiente, el ursus spelaeus u oso cavernario. Animales de más de 500 kilos e imponentes 3 metros de altura con los que sólo rivalizaba el león cavernario, un felino de 2,5 metros y más de 300 kilos. Obviamente, los humanos se establecían en Lezetxiki sólo cuando no había nadie en casa.

Precisamente el hallazgo de un cráneo de ursus deningeris ayuda a situar cronológicamente unos molares de rinoceronte lanudo descubiertos por Arrizabalaga en Lezetxiki. Un indicio claro de que por aquella época -hace unos 160.000 años, durante el pleistoceno medio- en Arrasate «había condiciones de estepa». Al final de este periodo glaciar (Estadio isotópico 6) el hallazgo de unos dientes de un ratón (Sicista betulina) propio de ambiente estepario o de taiga, es otra evidencia de estas condiciones frías.

Sin embargo, aquella glaciación comenzaba a remitir.Al inicio del pleistoceno superior -hace 126.000 años- hubo un periodo interglaciar «más cálido que el que vivimos ahora». Según la profesora Iriarte, se registra incluso en el nivel marino, con el mar 6 metros por encima de su altura actual. Hizo más calor que ahora y se deshelaron más los polos».

Este contexto de climatología benigna donde se fecha uno de los hallazgos más sorprendentes realizados hasta la fecha en Lezetxiki: parte de la mandíbula inferior de un ejemplar hembra de macaco. Se trata del resto de uno de los últimos simios que habitaron en Europa antes de su extinción. El fósil pertenece a un 'macaco de Berbería', más conocido como mono de Gibraltar, reintroducidos durante la ocupación musulmana. Según la profesora Iriarte, vivían en los robles y se alimentaban de sus hojas.

Pero además de robles, en este periodo interglaciar «nos encontramos que en el País Vasco prolifera una especie de árbol que ya no está: el carpe (carpinus betulus)».

La existencia del macaco, decía María José Iriarte, prueba que «en aquella época había otra especie de primate en Mondragón aparte del humano neandertal».

Esta especie humana evolucionó hace unos 160.000 años a partir del homo Heidelbergensis, más conocido como el hombre de Atapuerca.

Al neandertal que quedó como única especie humana nativa de Europa le tocó disfrutar «con el calorcito y con los monos en Lezetxiki, para 20.000 años después pasar un frío atroz y vivir cubiertos de pieles». La profesora Iriarte explicaba que se avecinaba otros periodo glaciar en la interminable sucesión de altibajos que caracterizan a la evolución de climatológica. Pero no todo se desarrolla de manera uniforme. «Dentro del periodo glaciar no todo es frío, ni dentro del periodo interglaciar es todo cálido. Hay variaciones y cada región responde de distinta manera» aclaraba esta investigadora.

Será a la vuelta de este frío periodo estadial (Estadio isotópico 4), cuando lo peor ya ha pasado, cuando el hombre europeo neandertal se topará con un visitante: el africano homo sapiens, nuestra especie. Ocurrió hace unos 40.000 años. Unos diez mil años más tarde el neandertal se extinguía.

Durante este periodo de mejoría climática, las «variaciones de clima varían increíblemente en muy poco tiempo. En mil años cambia radicalmente y nuevamente Arrasate es ejemplo de ello» aseguraba Iriarte.

Labeko Koba 
 
Si Lezetxiki era una osera, Labeko Koba era un cubil de hienas. Antes de su desaparición en 1989 para construir la variante, se excavó todo el yacimiento arqueológico donde hay un nivel de restos animales presas de las hienas. Estos predadores comían huesos y por eso sus heces tienen un gran componente de carbonato cálcico. Por eso no se deterioran. A través de sus coprolitos (heces fosilizadas), que también contienen restos vegetales, se analizó el polen y arrojó un paisaje -hace unos 40.000 años- en el que «había un clima no tan cálido como el actual, pero sí lo suficientemente benigno para que tuviéramos especies de hoja caduca (castaño, roble...)». Estos son los pólenes de castaño más antiguos que se han datado en el País Vasco.

Pero «mil o mil quinientos años después» el paisaje que rodea a Labeko Koba es de nuevo glaciar. Entre los restos hallados en la cueva «aparecieron mamut, glotón, marmota, reno. Y en cuanto al paisaje vegetal tenemos dos pinos. No hay más. O sea que en muy pocos años el clima cambia mucho. De un paisaje abierto con algunos árboles caducifolios pasamos a un paisaje más abierto todavía, con muy pocos árboles, y estos renos pastando por un Mondragón estepario».

Hasta tal punto faltaban árboles que en Labeko se ha documentado la presencia de hogares en los que el combustible empleado eran huesos animales. «Experimentando con huesos machacados y empleando el tuétano como mecha hemos realizado fuegos muy buenos. No huele y no produce humos, y calientan durante toda la noche», aseveraba la profesora Iriarte.

El máximo glaciar registrado hace 20.000 años es el «último gran periodo frío que se va a dar». El casquete polar se extiende entonces hasta cubrir las islas británicas y Udalatx es una cumbre de nieves perpetuas. El mar retrocede 11 kilómetros con respecto a la linea costera actual. Y en las estepas vascas pastan el reno, el mamut y el rinoceronte lanudo.

El periodo interglaciar que vivimos ahora recibe el nombre de Holoceno, y la mejora de las condiciones climatológica favorece la expansión de la vegetación arbórea. Robles, encinas, avellanos y las hayas, aunque en mucha menor medida, proliferan con curvas del 70-80 por ciento de polen arbóreo.
Pero el clima en el Holoceno tampoco es estable, y se registran «deterioros» en los años 8.200, 4.500 y 3.000 a.C., en la época de la Edad del Hierro en que se establece un poblado de agricultores y ganaderos sobre la cima de Muru.

Tampoco el pasado milenio ha estado exento de altibajos. La profesora Iriarte citaba el denominado periodo cálido medieval que entre los siglos X-XV registró un periodo tan benigno que se piensa que la temperatura media podía ser 1 o 2 grados mayor que en la actualidad. «Si los vikingos vivían donde vivían era porque las condiciones climáticas se lo permitían.

En cuanto cambiaron, los vikingos desaparecen. Su población estable vivía y cultivaba la tierra en Groenlandia». En Francia, en la zona de Burdeos, «los viticultores pidieron al rey que protegiera el vino francés frente a la importación de Inglaterra».

Pequeña Edad de Hielo 
 
A los ingleses se les terminaría la producción de vino con la llegada de la Pequeña Edad del Hielo que se registró entre los siglos XV y XIX. Es una fase en la que produce un gran deterioro climático. En Inglaterra pasan de elaborar vino a tener lo que denominan el mercado del hielo, que no es otro cosa que un mercado que se celebra sobre el río Támesis congelado en invierno. «Todos eso cuadros holandeses de patinadores sobre el río corresponden a este periodo» señalaba la profesora Iriarte.

Más allá de estos altibajos, el periodo interglaciar en el que nos encontramos «se halla en su fase final». La profesora Iriarte aseguraba que, al menos en teoría, «nos encaminamos hacia una nueva glaciación». Eso si la acción humana no descompensa antes la evolución natural del clima. Porque, como alertaba esta investigadora «somos unos seres vivos más y que puede que no nos guste la respuesta que le planeta dé a nuestra interferencia sobre él».

Fuente: Diario Vasco

martes, 17 de septiembre de 2013

Datan en Altxerri las pinturas rupestres más antiguas de Europa (Aya)

La edad estimada de los dibujos es de 39.000 años, según una investigación de científicos de las universidades de Cantabria, Burgos y Toulouse

 

 La cueva guipuzcoana de Altxerri alberga en sus paredes las pinturas rupestres más antiguas datadas hasta ahora en Europa, con una edad estimada, 39.000 años, 3000 más que las de Altamira, según una investigación realizada por científicos de las universidades de Cantabria, Burgos y Toulouse (Francia). El Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria explica, en una nota, que las conclusiones de esta investigación realizada en una galería conocida como Altxerri B, han sido publicados por la revista Journal of Human Evolution, una de las más importantes en el campo de la Antropología y la Arqueología Prehistórica internacional.

La investigación se remonta al año 2011, cuando los miembros de la Universidad de Cantabria César González y Aitor Ruiz decidieron realizar un nuevo estudio del conjunto rupestre de Altxerri, en el que, además de la gruta original, incluyeron la galería superior conocida como Altxerri B, donde se encuentran las pinturas datadas ahora.

Aitor Ruiz, que llevaba a cabo su tesis doctoral sobre este tema, recuerda que "desde el principio resultó evidente que se trataba de un conjunto independiente" de las pinturas de la galería inferior, por lo que uno de sus primeros objetivos fue establecer una cronología para Altxerri B. Con este objetivo, se integraron en el equipo investigador al especialista en Arte del Paleolítico Superior Inicial Diego Garate, de la Universidad de Toulouse, y al experto en Geoarqueología de la Universidad de Burgos Eneko Iriarte.

Ante la imposibilidad de fechar directamente las pinturas, ya que están realizadas con pigmentos inorgánicos, los arqueólogos recurrieron a otras técnicas mediante unas dataciones de huesos depositados al pie de las pinturas que luego vincularon con análisis de otras muestras del contexto. El estudio, financiado por la Sociedad de Ciencias Aranzadi de San Sebastián, ha arrojado una estimación próxima a los 39.000 años de antigüedad.

Para contrastar si esas fechas podían ser asimiladas a la época de realización de las pinturas, se recurrió a otro tipo de evidencias como la similitud formal con pinturas de distintas cuevas de cronologías similares. Al mismo tiempo, se efectuó un estudio geológico que determinó la independencia de los yacimientos de la gruta de Altxerri y de la galería denominada Altxerri B, cuyo acceso había quedado sellado hacías miles de años, "lo que avala la antigüedad de las pinturas" ahora datadas.

El conjunto rupestre de Altxerri, ubicado en Aia (Gipuzkoa), fue descubierto en 1962 e inmediatamente estudiado por el investigador Jose Miguel de Barandiarán, aunque posteriormente fue vuelto a analizar por los arqueólogos Jesús Altuna y J.M. Apellániz, quienes publicaron una nueva monografía en 1976. Destaca en la cavidad un importante conjunto de pinturas del período Magdaleniense reciente (entre 14.500 y 11.700 Antes del Presente), que incluye 68 bisontes, 7 renos, 6 cabras, 5 caballos y 4 peces, además de un ciervo, un oso, una serpiente y otras muchas unidades de distintas especies animales.
Todo ello le hizo merecedor de su inclusión, junto a otros conjuntos rupestres paleolíticos cantábricos, en la Lista de Patrimonio Mundial de la Unesco en 2008. Desde 1966 existían, además, referencias a una galería superior con pinturas rojas, la cual sin embargo nunca había sido estudiada en profundidad hasta ahora.

Fuente: El País.com

jueves, 10 de mayo de 2012

La arqueóloga Aitziber Lekuona da a conocer los hallazgos de la finca Zubieta este jueves en Hondarribia (Gipuzkoa)

SAN SEBASTIÁN, 9 May. (EUROPA PRESS)

La arqueóloga Aitziber Lekuona dará a conocer los hallazgos arqueológicos de la finca Zubieta este jueves en Zuloaga Etxea de Hondarribia (Gipuzkoa).

La cita tendrá lugar a las 19.00 horas. Lekuona dará a conocer los resultados de las investigaciones arqueológicas realizadas por la Fundación Arkeolan en la finca Zubieta de Hondarribia, propiedad de la Diputación de Gipuzkoa.

Situada en término municipal de Hondarribia y en las inmediaciones del barrio de Jaizubia, en estos terrenos se realizan plantaciones experimentales y se llevan a cabo programas agropecuarios. Conserva el nombre del antiguo caserío al que pertenecieron los terrenos que se situaba en la parte elevada de la loma, en el lugar hoy ocupado por los establos y almacenes de maquinaría.

La finca ocupa una loma redondeada adelantada sobre los antiguos terrenos de marisma hoy desecados. Por su posición, ha sido objeto de prospecciones arqueológicas desde el año 2007. Las prospecciones se inscriben en las investigaciones que la Fundación Arkeolan, con el apoyo de la Diputación viene realizando en torno al asentamiento romano de Oiasso, cuyo núcleo urbano se ha reconocido en pleno centro de la ciudad de Irún.

En el año 2007 se recuperaron fragmentos de cerámicas en los terrenos cultivados, entre los que se identificaron ejemplos romanos. Alentados por el descubrimiento, se siguió explorando la zona, incluso con apoyo de una miniexcavadora.

Finalmente, en el año 2011, en un sector de la finca se descubrieron restos de cerámica hecha a mano, muchas piezas de sílex y mineral de hierro. Se dató la ocupación en la Edad del Bronce-Hierro. Poco más tarde se obtuvieron datos correspondientes al Calcolítico (Edad del Cobre), de unos 4.000 años de antigüedad.

A la vista de los descubrimientos este año, un equipo de varios arqueólogos ha trabajado durante dos meses, febrero y marzo, en ese sector de la finca, obteniendo datos de "gran interés" que remontan al Paleolítico la ocupación del enclave.

Lekuona desgranará en su conferencia (euskera y castellano) los detalles del descubrimiento, acompañándose de imágenes y audiovisuales que permitirán al público seguir un recorrido a lo largo de unos 20.000 años de historia.

Fuente:
Europa Press

domingo, 10 de agosto de 2008

Descubren un bifaz del Paleolítico en Irikaiz (Cestona)

Aranzadi descubre un extraordinario 'bifaz' del Paleolítico Inferior en Irikaitz. Se trata de un hacha de mano de unos quince centímetros de largo. Es el hallazgo más significativo que la Sociedad de Ciencias ha hecho en verano.

10.08.08 - CARLOS LÓPEZ| SAN SEBASTIÁN.

Un extraordinario bifaz del Paleolítico Inferior, pendiente aún de data, es el hallazgo más significativo descubierto este año en la campaña estival de excavaciones que arqueólogos de la Sociedad de Ciencias Aranzadi desarrollan desde hace diez años en el yacimiento de Irikaitz, en Zestoa.

Según explicó el director de las prospecciones, Álvaro Arrizabalaga, se trata de una pieza de unos quince centímetros de largo que se encuentra «muy deteriorada» por el paso del tiempo, ya que está confeccionado en vulcanita, una roca formada por cenizas volcánicas sedimentadas que cuando fue tallada, hace decenas de miles de años, era muy dura, pero que ha ido absorbiendo agua a lo largo del tiempo.

La herramienta, un hacha de mano de forma lanceolada, resulta extraordinaria porque no es habitual en este periodo, donde los útiles que se empleaban solían ser más toscos y menos elaborados.

Los especialistas piensan que podría pertenecer a la última parte del Paleolítico Inferior, cuando se produjo un tránsito en las técnicas de elaboración de los útiles de piedra, «buscando tallar con retoques planos» para conseguir mejores filos.

Los expertos consideran que el yacimiento de Irikaitz, que goza desde 2001 de la máxima protección cultural que concede el Gobierno Vasco, fue utilizado por los hombres primitivos como un taller de industria lítica, por lo que es muy rico en distintos tipos de herramientas de piedra en diferentes etapas de elaboración. Arrizabalaga aclaró que esta abundancia de útiles ha permitido a los arqueólogos reconstruir las técnicas de trabajo de los hombres primitivos, invertir el proceso de tallado de la piedra e, incluso, «entender» cómo funcionaba la mente del tallista en el momento del trabajo.

«Las piedras nos permiten jerarquizar muy bien cómo se articulan esos pensamientos y esas mentes. La forma en que ideó el autor cómo hacer esos útiles y en qué momento cultural y evolutivo estaba el tallista», explicó Arrizabalaga.

Los distintos tipos de piedras localizados en el yacimiento, uno de los pocos en los que las piezas aparecen en el contexto natural en el que fueron creadas, posibilitan también a los expertos conocer el radio en el que se movían los prehistóricos para conseguirlas. En Irikaitz se han localizado además unos pocos útiles elaborados con piedras procedentes de afloramientos del norte de los Pirineos, lo que lleva a los estudiosos a conjeturar la posibilidad de que hace 23.000 años ya existieran «rutas de intercambio de materias primas de calidad» y «movimientos de personas».

De esta forma, se está perfilando la teoría de que en el Gravetiense, al final del Paleolítico Superior, existía un «pasillo» entre la península Ibérica y la zona continental europea que pondría en contacto a las poblaciones humanas de ambos lados de la cordillera pirenaica.

Viniendo desde Francia, la ruta pasaría por debajo de Jaizkibel siguiendo por la costa hasta alcanzar el río Deba, para remontar su curso y penetrar en el interior, superando los montes vascos, hasta llegar al valle del Ebro y la Meseta Norte.

Un paraíso para la caza

Irikaitz es un yacimiento «realmente extraordinario» debido a sus restos del Paleolítico Inferior, durante el que pequeñas bandas de homo heidelbergensis -especie humana más antigua que el hombre neandertal- acamparon sobre esta verde colina que desciende en una pendiente hacia el curso medio del río Urola.

Protegido de la intemperie por los montes cercanos, el enclave reúne una serie de condiciones naturales que lo hace muy adecuado para vivir. «Es un cazadero muy bueno porque hay un estrechamiento en un meandro del río y, si se acosa hacia allí a los animales que acuden a beber, no tienen escapatoria», explicó Arrizabalaga. EFE

www.diariovasco.com

sábado, 8 de marzo de 2008

Asentamiento de Amechagaña (San Sebastián)

Cracter artificial del parque de Amechagaña.

El asentamiento de Amechagaña o Amechagaina (Ametzagaña o Ametzagaina) es un yacimiento del Paleolítico Superior al aire libre, donde los fenómenos erosivos y, especialmente, la acción humana de los últimos años han provocado el deterioro del yacimiento y la aparición de los restos arqueológicos en superficie. La escasez de yacimientos paleolíticos al aire libre, poco conocidos en nuestro territorio y de muy difícil localización, añade importancia a este hallazgo del que hasta ahora es el asentamiento humano más antiguo de San Sebastián (Donostia).

Hace entre 27.000 y 22.000 años antes de Cristo, un grupo de hombres prehistóricos poblaron las laderas del monte de Amechagaña, situado entre los actuales barrios de Inchaurrondo (Intxaurrondo), Loyola (Loiola) y Martutene. Lo hicieron durante el Paleolítico Superior, en el periodo del gravetiense.

Generalmente los grupos humanos de cazadores y recolectores que vivieron en aquella época tenían otras habitaciones que nos son más conocidas, especialmente las cuevas, como la de Aizbitarte III, donde se han hallado restos de animales de los que se alimentaban, como renos o bisontes, animales ya extinguidos de estas latitudes. No así en Amechagaña, donde los restos de fauna y los objetos confeccionados con hueso o piel han desaparecido con el paso del tiempo.

La mayor parte de los 1.700 objetos hallados, algunos de ellos expuestos en la Casa de la Historia de San Sebastián en el monte Urgull, son piezas de pequeño tamaño, inferiores a los ocho centímetros, han sido enmarcadas en la época gravetiense, conocida así en referencia al depósito francés de La Gravette en el que se hallaron piezas de sílex cuyas características se repiten en Amechagaña, aunque no se descarta que se hayan superpuesto diferentes ocupaciones, algunas anteriores y otras quizás posteriores. Entre los restos recuperados, exclusivamente líticos, destaca una importante presencia de buriles, buriles de Noailles y raspadores. La abundancia de restos de talla, útiles, lascas y otros apunta a que se trate de un lugar de habitación y no a una ocupación especializada.

Curiosamente los vertidos de escombros realizados en el entorno a lo largo de los años han ayudado a la conservación de estos restos, aunque también han contribuido a su dispersión. Por ejemplo durante las guerras carlistas, además de construirse un fuerte en las inmediaciones, se excavó una trinchera cortando parte del depósito que se sepultó con la parte excavada, lo que ha permitido conservar un paquete más grueso de materiales.

El hallazgo se produjo recientemente, en 2005, gracias a la colaboración ciudadana, dado que un aficionado a la arqueología, vecino de Larracho (Larratxo), fue quien puso en conocimiento de la Sociedad de Ciencias Aranzadi la existencia de restos prehistóricos en Amechagaña. Tras examinar el lugar y comprobar la existencia de restos arqueológicos, se dio aviso al Centro de Patrimonio del Gobierno Vasco y a los Servicios Técnicos de Cultura de la Diputación Foral de Guipúzcoa. Finalmente, ante el inicio de las obras de realización del parque de Amechagaña, se llegó a un acuerdo con el Ayuntamiento de San Sebastián para acometer los trabajos de intervención arqueológica mediante sondeos y prospección de superficie.

Nombre oficial:

Ametzagaña o Ametzagaina

Coordenadas:

ED50:
UTM 30: X=585204 m. Y=4795765 m. altura=110 m.
geográficas: longitud:-1 56 57.9 latitud:43 18 32.8 altura=110 m.

WGS84:
geocéntricas: X=4645971 m. Y=-158238 m. Z=4352575
geográficas: longitud:-1 57 2.5 latitud:43 18 28.8 altura=160


*Cómo llegar:

- Desde San Sebastián:

Cogemos la N-I o AP-8 en dirección Irún, tomando la salida al C.C. de Garbera, en Inchaurrondo.

- Desde Irún:

Cogemos la la N-I o la AP-8 y vamos 20 km. hasta San Sebastián, tomando la salida al C.C. de Garbera, en Inchaurrondo.

Fuentes:

Descubierto un nuevo yacimiento del Paleolítico Superior en Ametzagaina, Sociedad de Ciencias Aranzadi

Los primeros donostiarras, Noticias de Gipuzkoa

domingo, 17 de febrero de 2008

Cuevas de Landarbaso (Rentería)

Las cuevas de Landarbaso, también conocidas como "de Aizbitarte (o Aitzbitarte)", y últimamente denominadas también como "Aizpitarte (o Aitzpitarte)", son un conjunto compuesto por 5 cuevas, de las cuales las más grandes y famosas son las nº III y IV.

Entrada a la cueva de Landarbaso o Aizbitarte III.

Estas cuevas se hallan al mediodía del monte Aizbitarte, situado al Sur del término municipal de Rentería, en el paraje conocido como "Cuevas" o Landarbaso, cerca de Listorreta. Las cuevas se han numerado a partir del riachuelo que discurre a sus pies. Este riachuelo, que desemboca en el Urumea, ha abierto en esta zona un valle en V, bastante angosto, entre los montes Aizbitarte y Landarbaso o Igoin, y es también el autor de las cuevas, de hecho a través de ellas desembocaba en la cuenca del río Oyarzun.

Prehistoria

Hace unos 30.000 años, en el Paleolítico Superior, durante la última glaciación, el nivel del mar bajó más de 100 m. y la línea de la costa se encontraba alejada una decena de kilómetros de la costa actual. La vegetación de Guipúzcoa era muy parecida a una estepa y la fauna era similar a la actual del norte de Europa, como el reno, marmota, perdiz nival, liebre y zorro ártico. También hubo otras de gran tamaño, ya desaparecidas, como el mamut, bisonte, rinoceronte lanudo y oso de las cavernas. Pero eran más abundantes las especies templadas como el jabalí, ciervo, sarrio, cabra pirenaica, lobo, zorro, liebre, e incluso la hiena.

Entrada a la cueva de Landarbaso o Aizbitarte IV. ==>

Hace unos 25.000 años, un grupo de cromañones descubrió estas cuevas, asentandose en Aizbitarte III, por el tipo de silex que usaban, de origen aquitano, pertenecían a la cultura Perigordiense, y aunque también cazaban ciervos y renos parece que estaban especializados en la caza de bisontes.

Miles de años después, hace unos 18.000 años, en Aizbitarte IV, vivió otro grupo, perteneciente a la cultura Solutrense, y cazaban ciervos y sarrios, acompañados de bisontes, caballos y cabras pirenaicas.

2.000 años después, se instalan en la misma cueva y hasta hace unos 10.000 años un grupo de la cultura Magdaleniense, que siguen cazando los mismos animales que sus antecesores, pero sus útiles varían, principalmente los realizados en hueso: Abundan los arpones, agujas y azagayas, que en muchos casos están decorados mediante variadas incisiones.

Hace 10.000 finaliza la glaciación, sube el nivel del mar hasta el actual y la subida de la temperatura permite el abandono definitivo de las cuevas.

Historia

Las cuevas son conocidas y han sido visitadas desde antiguo, y al igual que muchas cuevas, también tiene diversas leyendas sobre sus habitantes y su longitud:

Cueva de Landarbaso o Aizbitarte IV. ==>

Según una leyenda los “jentilak” (gentiles) se dedicaban a cazar de noche y a guarecerse en ellas de día y por esta razón nadie los veía. Otra cuenta que un corzo, que penetró en una de ellas salió en la cocina de un caserío de Oyarzun a 3 kilómetros de las cuevas. Según otra leyenda una cabra que se metió en una de las cuevas apareció en un caserío situado encima de éstas y según otra, una cabra (¿sería la misma?) entró en ellas y salió en Navarra. También he oido decir de pequeño que alguna de estas cuevas llegaban hasta Navarra o incluso Francia.

Las citas más antiguas se remontan al siglo XVIII, cuando se las cita en 1785 en un documento enviado por el Ayuntamiento de Rentería a la Real Academia de la Historia de Madrid, titulado “Descripción de la Villa de Rentería”. En este documento se describe su situación y medidas y se asegura que en la cueva mayor entran ¡10.000 hombres!. En 1799 D. Juan Ignacio de Gamón remite al Geografo Real D. Tomás Lopez una descripción de Rentería donde también hace una breve mención de las cuevas:

"Otra Montaña llamada Arvitarte que es menos elevada (que San Marcos) a distancia de una legua y existe al medio dia, contiene quatro cuevas, mirando su boca tambien al mediodia, y Suduoste. La maior de ellas es la tercera que por debajo de tierra se puede andar como 450 Codos."

En 1916 Serapio Múgica nos habla de ella y sus primeros saqueos:

"Las cavernas de Landarbaso, por hallarse a corta distancia de San Sebastián, suelen ser visitadas con frecuencia por muchos curiosos y hombres de ciencia; y desde luego, no hay otras en Guipúzcoa que sean tan conocidas y exploradas por el público. Debido á esta circunstancia han desaparecido las vistosísimas estalactitas y estalagmitas que adornaban el interior de estas grutas, y los fragmentos de aquellas han pasado, entre otros usos, á formar parte de las fuentecitas que existen en los mostradores de los despachos de vinos de San Sebastián y Rentería."

Por desgracias los saqueos se han seguido produciendo hasta fechas tan recientes como junio del 2007 (Ver noticia). De hecho la entrada a la cuevas nº II y III están cerradas desde hace años.

En 1892 se realizaron las primeras excavaciones prehistóricas por M. del Valle Inzaga, Conde de Lersundi. Estas excavaciones le llevaron a descubrir en la cueva IV restos prehistóricos paleolíticos. De esta manera se descubría el primer yacimiento paleolítico del País Vasco.

En los últimos años del siglo XIX y en los primeros del XX, fueron emprendidas nuevas excavaciones en las cuevas III y IV por parte de P. M. de Soraluce, a quien acompañó en algunas campañas G. de Reparaz (quien publicó en 1902 en la revista “Euskal-Herria” el resultado de sus investigaciones), y más tarde Rotondo Nicolau.

En 1908 E. Harlé, célebre paleontólogo de Burdeos, visitó las cuevas, examinó los materiales excavados hasta entonces; una serie de arpones y materiales óseos, certificando la presencia del reno entre éstos, y atribuye el conjunto a época Magdaleniense. La importancia que Harlé dio al hallazgo del reno se ve en las diferentes publicaciones que realizó el mismo año en varias revistas científicas.

El mismo año 1908 visitó las cuevas T. de Aranzadi y al año siguiente los célebres prehistoriadores H. Obermaier y J. Bouyssonie. Dos años más tarde las visitó H. Breuil, junto con Obermaier. A raíz de estas últimas visitas se planeó una excavación sistemática de las cuevas, que contaría con el mecenazgo del Príncipe de Mónaco, pero este plan no cuajó.

A pesar de ello, H. Breuil, pontífice máximo de la investigación prehistórica del momento, volvió a Aitzbitarte en 1917. Tras su visita escribió una carta a J. M. de Barandiaran diciéndole que se fijó especialmente “en la cueva grande inferior” (cueva III), donde encontró indicios de Paleolítico inferior y Auriñaciense. Años más tarde, Breuil aconsejó personalmente a Barandiaran (alumno a la sazón de aquél en el Collége de France), que emprendiera la excavación de estas cuevas, pero éste las postergó ante otros yacimientos de mayor importancia.

Cuevas de Landarbaso II y III. (Foto de Geografía de Guipúzcoa) ==>

En 1950, Gómez de Llarena, Rodríguez Ondarra y Ruiz de Gaona realizaron en Aitzbitarte III una excavación, que dio, según ellos, piezas poco significativas.

De 1960 a 1964 Barandiarán realiza la excavación de Aizbitarte IV comprobando que el ser humano habitó esta cueva durante muchos milenios, ya que se hallaron en ella evidencias pertenecientes al Aziliense, Magdaleniense, Solutrense y Auriñaciense, es decir, desde hace 30.000 hasta hace 10.000 años.

En 1961, A. Laburu y compañeros suyos, penetraron en la angosta cueva II y al final de la misma, en un cono de derrubios, que parecía proceder de alguna de las cuevas superiores, la III o la IV, descubrieron diversas piezas de sílex y otras de hueso, entre las que destacaba una magnífica espátula.

Esta cueva, más estrecha y tortuosa, resultaba más misteriosa que las otras, por lo que era preferida a las grandes para ser visitadas por los jóvenes que acudían la zona de excursión, y además tenían el aliciente de hallar algún resto prehistórico al final del recorrido. La numerosa cantidad de objetos llevados por estos jóvenes a los arqueólogos a lo largo de los años llevó a éstos a investigar el origen de estos restos en cuanto acabaron con otros yacimientos más importantes, descubriendo que procedían de la cueva III, en donde se localizó un gran yacimiento que fue objeto de varias campañas desde 1968 hasta el presente.

Además del interés histórico que tienen las cuevas, existen numerosos ejemplares de fauna cavernícola. Especies como murciélagos (Myotis myotis, Rhinolophus euriale, Rhinopophus ferrumequinum), ciempiés (Lithobius tricuspis multidens) o incluso una especie endémica de escarabajo que se ha encontrado únicamente en esta zona (Ceuthosphodrus vasconicus).


Nombre oficial:

Aitzbitarte

Coordenadas:

ED50:
UTM 30: X=589740 m. Y=4790769 m. altura=209 m.
geográficas: longitud:-1 53 39.5 latitud:43 15 49 altura=209 m.

WGS84:
geocéntricas: X=4649657 m. Y=-153888 m. Z=4348963
geográficas: longitud:-1 53 44.1 latitud:43 15 45 altura=259


*Cómo llegar:

- Desde la cista de Langagorri:

Seguimos por la carretera 1 km. hasta el merendero de Listorreta.

- Desde el merendero de Listorreta:

Subimos 300 m. por la carretera hasta llegar al merendero de Barrengoloia. Delante de éste, a la derecha, baja una pista de cemento 450 m. hasta un puente donde gira a la derecha. En esta curva, donde están las ruinas de una central eléctrica, tomamos un sendero que parte a la izquierda siguiendo el curso del arroyo unos 100 m. hasta llegar a un puente de madera que lo cruza, lo pasamos y subimos por el sendero hasta las cuevas.

- Desde los dólmenes de Landarbaso III y IV:

Nos dirigimos en dirección Este hacia la torre de alta tensión, donde continuamos por la pista forestal que pasa bajo ella 500 m. hasta el final, donde trás pasar una puerta salimos a una pista de cemento donde hace una curva. Bajamos 140 m. por la pista hasta las ruinas de la central eléctrica y tomamos un sendero que parte a la izquierda siguiendo el curso del arroyo unos 100 m. hasta llegar a un puente de madera que lo cruza, lo pasamos y subimos por el sendero hasta las cuevas.

Para saber más

Area recreativa de Listorreta
Cavernas de Aitz-bitarte, en Landarbaso. 1916
Excavaciones en Aizbitarte IV. 1960
Excavaciones en Aizbitarte IV. 1961
Excavaciones en Aizbitarte IV. 1964
La aparición del hombre en Rentería.
Las cuevas de Aitzbitarte. 2006

lunes, 28 de enero de 2008

La vida dentro de una cueva

El litoral cantábrico está plagado de cuevas y yacimientos que reflejan la vida de los hombres del Paleolítico. Lugares que encierran elementos sorprendentes. En Gipuzkoa hay cuevas que merecen una visita.

El litoral cantábrico es uno de los espacio más importantes a nivel del paleolítico mundial", afirma el prehistoriador Miguel Ángel Fano. Sobre todo, explica, en lo que hace referencia al período conocido al Paleolítico superior. Es decir, la etapa previa a que el hombre adopte la agricultura y la ganadería, y empiece a asentarse en territorios determinados.

El arte parietal, el arte mural de las cuevas, y el rupestre, son especialmente ricos en la región franco-cantábrica. Además, el litoral está plagado de yacimientos que hablan tanto de etapas muy antiguas -como la de los primeros pobladores-, como las más cercanas de la prehistoria. Además, "Algunos como el de la Cueva del Castillo, en Cantabria, está permitiendo situar al Cantábrico como protagonista en los debates más importantes que se están generando en Europa en los últimos años", asegura Fano.

Además de desentrañar los secretos de nuestra especie, los yacimientos de esta región sirven también, según explica el profesor de Deusto, para averiguar si los neandertales fueron los introductores de algunos de los comportamientos humanos modernos. "Hasta hace veinte años, hay cosas que se atribuían en exclusividad a nuestra especie".

La Garma y la Cueva del Mirón, situadas en Cantabria, son algunos de los mejores ejemplos de la vida humana durante el Paleolítico. Sin embargo, el País Vasco también es rica en yacimientos prehistóricos, en especial del Paleolítico medio y superior. La Cueva de Venta Laperra, en Karrantza, que fue el primer hallazgo rupestre de Euskadi, contiene la representación de tres bisontes.

En este enclave también se encontró un hueso de caballo tallado que nos remonta al pasado remoto del Paleolítico. La Cueva de Santimamiñe constituyó, por otro lado, el santuario del arte rupestre vasco por excelencia hasta el descubrimiento en los años 60 de importantes yacimientos guipuzcoanos. El conjunto de figuras de Santimamiñe llega casi hasta el medio centenar. Y también la especie más representada es el bisonte.

Ya en Gipuzkoa, uno de los lugares que merece la pena visitar es la cueva de Altxerri, en Aia, donde hay también un gran numero de representaciones pictóricas.

La de Ekain, en Deba, es otra de las cavidades guipuzcoanas donde también se pueden encontrar pinturas en buen estado de conservación. Saber cómo los humanos de la prehistoria organizaban el espacio habitable del interior de una cueva, es otro de los aspectos que el libro Las sociedades del Paleolítico en la región cantábrica analiza en sus páginas. En concreto se recrea la distribución de espacios en la Cueva de Abautz situada en Arraiz (Navarra). Un sencillo gráfico recrea la vida de los humanos modernos en el interior de una cueva hace 13.500 años.

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Desentrañar quiénes eran y cómo vivían los pobladores del litoral cantábrico durante un periodo concreto de la prehistoria. Ésta es la labor que persiguen los creadores de la monografía 'Las sociedades del Paleolítico en la región cantábrica'. El camino hasta los humanos modernos

NG - Donostia
Lucía Mesado

Miguel Ángel Fano ha sido el coordinador de la obra de la Universidad de Deusto que pretende convertirse en referente de la prehistoria en el Cantábrico. Un libro que ahora tiene con mimo entre sus manos y que refleja los desvelos de varios científicos por desentrañar los orígenes del hombre.

¿Quiénes fueron los primeros habitantes de las regiones del Cantábrico?

Tenemos muy pocos datos sobre los protagonistas de los primeros pobladores, conocemos muy poco de sus características. La primera población se sitúa hace 400.000 años. Ésta es la fecha del fósil más antiguo que conocemos, encontrado en Asturias.

¿Podría haber habido presencia humana con anterioridad?

Desde luego. Esta fecha es provisional y no significa que sea la del asentamiento más antiguo. Los hallazgos realizados en regiones próximas como Burgos, en la meseta, como son los de Atapuerca, incorporan restos de hace más de un millón de años de antigüedad. Por lo tanto, hay que trabajar con esta fecha con precaución porque posiblemente hubiera asentamientos mucho anteriores.

¿Cómo eran los habitantes de hace 400.000 años?

Se supone que los restos encontrados pertenecerían a una especie que en Atapuerca se denomina heidelbergensis . Este es el homínido que que posiblemente pobló por primera vez la región cantábrica, pero hay muy poca información. Encontramos restos humanos en el yacimiento de Lezetxiki, en Arrasate. Éste es el hombre más antiguo encontrado en el País Vasco. A este período lo denominamos como Paleolítico antiguo.

El Paleolítico abarca miles de años.

Sí, es una etapa que concluye hace 6.500 años. Si incluimos también el Mesolítico, este período finaliza con la adopción de las técnicas de producción artificiales de alimentos.

Cientos de miles de años en los que el hombre evolucionó en estas tierras.

Sí, un tiempo en el que varios homínidos fueron protagonistas. Todos somos homínidos, pero hay diferentes especies.

Como los neandertales.

Sí. El primero en llegar sería el heidelbergensis y luego los humanos modernos convivieron durante milenios con los neandertales. De hecho, los últimos datos que tenemos de la existencia de esta especia en el conjunto de Europa son de hace 28.000 años. Desaparecieron mucho más tarde de lo que se pensaba hace cinco o seis años.

¿Y quiénes llegaron antes, los humanos modernos o los neandertales?

Los neandertales llegaron antes, luego los humanos modernos. Esta es una zona muy importante y que ha ayudado en el conocimiento de esta especie humana.

¿Por ejemplo?

Antes se presuponía que no tenían capacidad simbólica pero aquí hemos encontrado cosas que denotan ciertas capacidades. Es el caso de un fósil encontrado en el yacimiento de la Cueva del Castillo en Puente Viesgo (Cantabria) en el que está dibujado el cuarto delantero de un cuadrúpedo. Puede tener una edad de entre 50.000 y 38.500 años, y se trata de la primera evidencia conocida de arte naturalista en Europa occidental. Pudo ser obra de un neandertal.

Antes también se creía que no tenían capacidad para hablar.

Sí, pero los recientes hallazgos demuestran que tenían un aparato fonador similar al nuestro. Aún estamos por ver cómo eran realmente estos seres, pero poco a poco se va abandonando la idea de que eran unos individuos mucho peor adaptados que nosotros y poco desarrollados desde el punto de vista cultural. Fueron unos cazadores muy eficientes durante milenios.

Su desaparición sigue siendo un misterio para los científicos.

Sí, hay muchas hipótesis. Al parecer, se van refugiando en el sur de Europa y su declive dura varios cientos de años, hasta que se extinguen por completo.

¿Cómo eran las sociedades paleolíticas del hombre moderno?

Los humanos del norte de la península constituyeron sociedades muy distintas a las posteriores. Son grupos de cazadores y recolectores, compuestos por un máximo de 70 u 80 individuos. Además, realizaban un movimiento sistemático por un territorio muy amplio.

¿Cuál era?

Tenemos evidencias muy claras de relaciones a larga distancia en lo que conocemos como la región franco-cantábrica. Tenemos utensilios muy similares, muy parecidos entre el occidente cantábrico (Asturias) y también en los pirineos franceses. Ésa es una evidencia de comunicación entre ellos porque hemos encontrado artefactos arqueológicos prácticamente idénticos y hasta desde el punto de vista estilístico, con el mismo tipo de representaciones. De hecho, la aparición de nuevos instrumentos es bastante contemporánea en espacios muy alejados.

¿Y cuándo empiezan a aparecer las diferencias culturales?

Las diferencias existen desde siempre, no es lo mismo el Paleolítico en el Cantábrico que en el Mediterráneo. El arte, por ejemplo, es distinto.

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domingo, 28 de octubre de 2007

El Paleolítico

El Paleolítico es la etapa de la prehistoria caracterizada por el uso de útiles de piedra tallada; aunque, también se usaban otras materias primas como huesos, astas, madera, cuero, fibras vegetales, etc. pero al ser materias orgánicas estan peor conservadas y son poco conocidas. Es el período más largo de la historia del ser humano, de hecho abarca un 99% de la misma, surgió en África hace unos 2´5 millones de años y de allí se extendió al resto del mundo, durando hasta hace unos 10 000 años, en que aparece el Mesolítico.

El Paleolítico se divide en tres etapas:

Paleolítico Inferior (2.500.000 - 125.000 a. C.)

Surge en África con el género Homo, desarrollandose el Homo hábilis y el Homo erectus, que se expandió por Europa y Asia. Sabían usar el fuego, pero no producirlo, y se protegían en cuevas. Vivían de recolectar semillas, raíces, frutos y ocasionalmente comían carne. Los instrumentos que elaboran son toscos, destacando las hachas de mano o bifaces.

Paleolítico Medio (125.000 - 35.000 años a. C.)

En Europa se desarrolla el Hombre de Neanderthal. Esta especie humana vivió la última glaciación y se adaptó a ella construyendo hogares excavados en el suelo o en cavernas y manteniendo hogueras encendidas dentro de ellos. Se cubrían con pieles y cazaban grandes mamíferos. Continuan elaborando los mismos materiales líticos que en la etapa anterior, mejora la técnica y se desarrolla la tipología lítica (se crean los instrumentos con finalidades específicas). Enterraban a sus muertos.

Paleolítico Superior (35.000 - 10.000 años).

Se desarrollan las culturas creada por el Homo sapiens sapiens. En Europa principalmente es la cultura del Cromañón (Cromagnon). Su industria lítica es muy elaborada: se realizan instrumentos líticos con mucha precisión y especialización. Emplean otros materiales como el hueso. (Arpones de hueso, puntas de flecha, raederas y raspadores, etc.) Mejoran la técnica de caza, cazando en grupo en el ojeo, acoso y captura.


El Paleolítico en Guipúzcoa:

Paleolítico inferior.

El Paleolítico aparece en Guipuzcoa hace unos 500.000 años de la mano del Homo erectus, que habitó en Irikaitz (Cestona). Sus huellas son excasas, restos de material lítico aislados y sin contexto sedimentológico y estratigráfico.
También han aparecido rastros del Homo heidelbergensis y su sucesor, el Neardenthal, en la cueva de Lezechiqui (Lezetxiki) en Mondragón, que abarcan diversas etapas de ocupación comprendidas desde el 307 al 184.000.

Paleolítico Medio.

Se habita en cuevas y también al aire libre. La caza es muy diversificada, no selectiva, aprovechandose de lo que ofrece el entorno: bisontes, sarrios, conejos o rinocerontes, según el caso. El hombre de Neardenthal protagoniza esta época.

Se conservan pocos restos humanos de esta época, habiendo yacimientos en las cuevas de Lezechiqui (Mondragón) y Amalda (Cestona), pero hay importantes muestras de arte rupestre en las cuevas de Ekain y Alcherri (Altxerri).


Paleolítico Superior.

En este periodo el protagonista es el Homo sapiens sapiens u hombre de Cromañón (Cromagnon). Las poblaciones estaban organizadas en pequeños grupos que planificaban el aprovechamiento de los recursos (materia prima como el sílex, caza, pesca, frutos, etc.). A su vez, creaban establecimientos en cuevas o al aire libre con características variables según su funcionalidad y frecuentación: lugares de habitación, de caza o pesca, santuarios y centros de reunión.

Realizaban diversas obras artísticas sobre diferentes soportes, tanto sobre las paredes de cuevas y abrigos como en pequeños objetos mobiliares de piedra, hueso, asta o marfil.

Durante el Magdaleniense (hacia el 15.000 y el 10.000 a. C.), se desarrolló el último periodo glacial en el continente europeo. El paisaje, bajo la influencia de los rigores del frío, era de características esteparias o de tipo tundra, con escaso arbolado, principalmente pino, y especies caducifolia. Muchos de los asentamientos se encuentran a baja cota, pues el nivel del mar se hallaba un centenar de metros por debajo del actual.

Yacimientos:

Cuevas de Landarbaso o Aizbitarte, Rentería.
Asentamiento de Amechagaña, San Sebastián.

Para saber más:

Wikipedia
Sociales, 1º de ESO
Red escolar
Bertan 22

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Las cuevas de Ekain y Altxerri, a la espera de la Unesco.

Los especialistas han visitado las cuevas de la cornisa cantábrica con arte rupestre, incluidas las de Ekain y Altxerri, para estudiar si las declaran Patrimonio de la Humanidad

RICARDO ALDARONDO

SAN SEBASTIÁN. DV. Durante la semana pasada un grupo de expertos, comandado por el especialista de la Universidad de Burdeos Jean Clottes, visitó las cuevas con arte prehistórico de la cornisa cantábrica, que en su conjunto optan a ser declaradas patrimonio de la humanidad. La visita comenzó por la cueva de Ekain que junto a la también guipuzcoana de Altxerri, forman parte de ese conjunto que completa la representación vasca con el añadido de Santimamiñe.

La visita dejó una sensación muy positiva en quienes acompañaron a los expertos, entre ellos la directora de Patrimonio Cultural del Gobierno Vasco, Arantza Arizmendi, el subdirector de Protección de Patrimonio del Ministerio de Cultura, Luis Lafuente, y los antropólogos Jesús Altuna y Koro Mariezkurrena.

Jean Clottes, prehistoriador y conservador general del patrimonio francés, es el experto designado por el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios Histórico-Artísticos (Icomos) para la redacción del informe que será utilizado por miembros de la Unesco en su decisión. Su informe será evaluado en la reunión de Icomos del próximo mes de febrero y durante la Asamblea Mundial de la Unesco, que se celebrará en el mes de julio del año que viene en Québec (Canadá), se dará a conocer la resolución.

El comité que acompañó a los expertos considera que quedaron muy positivamente sorprendidos con la visita. «Clottes ya conocía la cueva por una visita que hizo hace nueve años, como experto en arte rupestre», explica Jesús Altuna, responsable del comité científico de la Fundación Ekain y máximo impulsor del proyecto para crear un doble de la cueva de Zestoa. «En Ekain ha visto que la conservación es perfecta, y que además se conserva muy bien el entorno, que también es importante».

Programas de difusión

Clottes también conoció la réplica de Ekain Berri, que se está ultimando para su inauguración el año que viene, «y esto le agradó sobremanera, porque vio que habida cuenta del problema que tiene el arte rupestre, que no puede socializarse sin poner en riesgo su contenido, en Ekain se ha solucionado con un gran programa de difusión a través de la réplica. Valoró mucho que, además de la réplica, hay una amplia sala que va a ser un centro de arte paleolítico vasco, entroncado dentro del arte paleolítico occidental y especialmente de la cornisa cantábrica. También va a haber un centro de información amplio para el que quiera profundizar más, con programas interactivos, una sala de ordenadores, biblioteca, etcétera. Y esto le gustó mucho».

Las cuevas que han sido elegidas bajo el título Arte Rupestre de la Cornisa Cantábrica son las de Pindal, Candamo, Llonin y Tito Bustillo en Asturias; Chufín, Hornos de la Peña, La Pasiega, Las Monedas, El Pendo, La Garma, Covalanas y El Castillo, en Cantabria, y Ekain y Santimamiñe, en el País Vasco. Además, «también conocía la cueva de Altxerri y dijo que iba a incluirla en el informe de la Unesco», manifiesta Jesús Altuna. Aunque en principio se habla de 14 cuevas, el número total podría ampliarse a 16». En total se presentan alrededor de 40 candidaturas a la declaración de Patrimonio de la Humanidad. «Yo creo que hay muchas posibilidades de que este conjunto de cuevas de la cornisa cantábrica sea escogido, aunque hay que tener en cuenta que de esos 40 candidataos sólo se escogen siete». También cabe la posibilidad de que sólo se elijan algunas de las cuevas, pero es mucho menos probable.

La comisión valora distintos aspectos al analizar cada candidatura: «En primer lugar se valora la calidad del patrimonio, que tenga un interés en sí mismo. Luego está el estado de conservación y también las medidas de difusión de ese patrimonio. En el caso de monumentos arquitectónicos también influye la posibilidad de visitarlos, pero en cuevas con arte rupestre esto es difícil. Por eso las medidas de difusión de ese bien, como es el caso de Ekain Berri, es muy positivo para la designación», explica Altuna.

En el caso de los yacimientos con arte prehistórico, «el número de las figuras pintadas en la cueva y su calidad artística es muy importante, por supuesto». Jean Clottes, como especialista en arte rupestre, se interesa mucho por los datos que la propia pared ofrece al pintor prehistórico, es decir, el hecho de que determinados volúmenes de las rocas, las ranuras, grietas u hoyos hayan sido aprovechados por el pintor prehistórico para realizar su obra. Él tiene la teoría, compartida por otros muchos especialistas, de que el artista prehistórico podía ser algo parecido a lo que hoy conocemos como chamán, alguien que habla con la roca y a veces la roca le responde, y otras no. A Clottes le llamó la atención en Ekain que esto se nota mucho, en muchos lugares se ve que, antes de ser pintada, la roca pedía que ahí fuera un bisonte o un caballo, o una cabra».

La comisión también visitó Santimamiñe, en Vizcaya, que no se conserva tan bien como Ekain ni mucho menos. «Ha sufrido muchos avatares. Fue abierta al público y acudían todos los colegios e ikastolas a hacer su excursión con los niños, que sacaban poco provecho de la experiencia. Pero en Santimamiñe también se tomaron medidas de precaución, se cerró la cueva y se está realizando una excavación en el yacimiento, que Jean Clottes también vio y que contribuye a la valoración de esta cueva. Y también se está planteando la difusión de este bien cultural aunque sea a través de los procesos actuales de realidad virtual, utilizando la pequeña ermita de San Mamés que está allí mismo», explica Altuna.

Altxerri está perfectamente conservada porque nunca ha sido abierta al público. «El problema es que las figuras están a menudo en rincones muy escondidos y que la roca caliza es mucho más blanda, y la mayor parte de las figuras están grabadas en un mantillo de arcilla. Basta pasar el codo para borrar la pintura. Y por eso siempre ha estado cerrada, y su difusión es difícil, únicamente a través de las publicaciones que se han hecho».

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La cueva de los bisontes grabados en la arcilla.

Hasta que en 1956 comenzaron a construir una carretera cerca del caserío Altxerri, que finalmente le dio su nombre, no constaba que en los alrededores existiera una cueva. Seis años más tarde, tres miembros de Aranzadi descubrieron que aquella cavidad era la primera cueva guipuzcoana en la que se encontró arte parietal. Altxerri comenzó pronto a desvelar sus secretos a José Miguel de Barandiarán y a quienes compartieron y continuaron su trabajo. Situada en el término municipal de Aia, pero muy cerca del casco urbano de Orio, Altxerri es una cueva frágil a causa de su soporte arcilloso, que es precisamente el que el artista del Madgaleniense aprovechó para grabar imágenes de más de una docena de especies. Aunque el tema prioritario son los bisontes, pueden verse también animales poco comunes como lobos, zorros, sarrios, renos, antílopes o peces. La ubicación de los grabados y raspados y las menos abundantes pinturas -casi todas negras-, en galerías de difícil acceso, ha ayudado a su conservación, pese a que las características de la cueva no sean las más idóneas para ello.

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El santuario de los caballos.

Dos miembros del Grupo Cultural Antxieta de Azpeitia, Andoni Albizuri y Rafael Rezabal, localizaron en junio de 1969 una pequeña cueva en el término municipal de Deba, cerca del casco urbano de Zestoa. A medida que se adentraban en ella, descubrieron maravillados el que se ha considerado principal santuario del arte rupestre Magdaleniense (15.000-12.000 a.c.) en Gipuzkoa y uno de los mejores conjuntos de arte parietal de Europa, que comenzaron a estudiar a los pocos días del hallazgo José Miguel de Barandiarán y Jesús Altuna. En Ekain se han encontrado 70 figuras, 64 pintadas y seis grabadas. Aunque hay representaciones de media docena de especies, predominan los caballos, algunos de los cuales se encuentran agrupados en el que se ha considerado uno de los conjuntos de caballos más bellos del arte franco-cantábrico. Destaca en Ekain, que sólo ha sido accesible para los investigadores y ha estado custodiada por Aranzadi, el gran panel de la galería Zaldei, el mejor conjunto del santuario, que consta de doce caballos, cuatro bisontes, una cierva, una cabra y un pez. Esa será una de las piezas que podrá verse en la réplica de la cueva, cuya inauguración está prevista para el próximo año.

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lunes, 20 de agosto de 2007

Cueva de Torres (Oyarzun)

Cueva de Torres, en medio de la maleza.

Pequeña cueva situada en las inmediaciones del caserío Torres, en el barrio de Iturrioz de Oyarzun (Oiartzun), la entrada es estrecha, de menos de un metro de anchura por dos de altura y tiene poca profundidad, por lo que no tubo habitilidad, aunque se debió usar como puesto de caza.

Se encontró en ella uno de los pocos ejemplares de arte mueble en Guipúzcoa, un hueso de 18 cm., un cúbito de alcatraz, tallado con diversos grabados; varios anímales, como un ciervo, un caballo, un uro y dos sarrios, así como una figura antropomorfa. Está datado en el 12.000 a. C., a finales del Paleolítico Superior, en la cultura Magdaleniense.

Para saber más y ver fotos del hueso, pinche aquí.

Entrada de la cueva. ==>


Nombre oficial:

Torres

Coordenadas:

ED50:
UTM 30: X=591392 m. Y=4793925 m. altura=34 m.
geográficas: longitud:-1 52 24.4 latitud:43 17 30.5 altura=34 m.

WGS84:
geocéntricas: X=4647438 m. Y=-152119 m. Z=4351124
geográficas: longitud:-1 52 29 latitud:43 17 26.5 altura=84


*Cómo llegar:

- Desde el Polígono Zerradi:

Desde la entrada del poligono vamos hasta el final de lo pabellones hasta una bifurcación y cogemos el camino que baja a la izquierda, trás rodear un caserío nos topamos de frente con el caserío Torres, antigua casa-torre, como su nombre y fachada señala. La cueva se halla detrás, en su propiedad.

- Desde Iturrioz:

Seguimos todo recto por el Camino de Santiago hasta la bifurcación frente al caserío Toki Alai, aquí tomamos el camino de la derecha hasta el caserío Estrataburu, lo rodeamos por la izquierda y tomamos el camino que sale a la derecha tras el caserío, nos metemos por el siguiente camino a la derecha, frente al caserío Lasao, y seguimos todo recto hasta el puente, a la derecha tenemos el caserío Torres.