Vista del monte San Marcial desde Gasteluzar.
Tras la conquista del Reino de Navarra por Fernando I y anexión a la Corona de Castilla en el año 1512, el rey francés, Francisco I, que había intentado sin éxito hacerse con el pequeño reino, trató de conquistar diversas plazas fuertes para desde allí hostigar a las tropas españolas. En este contexto tuvo lugar la denominada batalla de San Marcial.
"Aunque la Villa de Fuenterrabia era poseída de franceses, el castillo de Beovia habiéndole cobrado de su poder por la orden sobredicha, estaba por Alcaide el dicho Capitán Ochoa de Asua, con algunos soldados, los más de ellos jubilados por ser de edad. Los franceses, deseaban tomar a su poder el castillo de Beovia, porque además del daño y estorbo que en el Paso Real de Francia para estos reinos les causaba, sentía a aprobio, que teniendo ellos Fuente-rrabia, viese tornado a poder de los españoles media legua de aquella Villa esta fortaleza, guardada con tan poca gente, por la espalda y a favor que los naturales de Irún Uranzu, en cuyo distrito cae aquella fortaleza, les hacían." Esteban de Garibay.
La ermita de San Marcial vista desde Gasteluzar. ==>
Las incursiones comenzaron en octubre de 1521 con la conquista de Fuenterrabía, pero no fue hasta el 28 de junio de 1522 cuando un ejército de 4.500 mercenarios franceses y alemanes intentan cruzar el río Bidasoa en dos gabarras para sitiar el castillo de Behovia o Gazteluzar (castillo viejo), situado frente a la isla de los Faisanes y el paso de Behovia.
Siendo rechazados por sus defensores y la gente de Irún, se dirigen rio arriba y a media noche vadean el río y toman posiciones en el monte que domina el castillo, que hasta entonces se conocía como la Peña de Aldabe, recibiendo este nombre por un caserío existente en el lugar. Al día siguiente, 29 de junio, día de San Pedro y San Pablo, se quedan los franceses en lo alto del monte mientras los lansquetes alemanes descienden con la artillería desde Aldabe, rodean Gazteluzar y abren fuego sobre él.
Ante tal la situación, los capitanes Juan Pérez de Azkue y Manuel de Ambulodi convocaron, según fuero, a los varones hábiles para la guerra de Irún, unos 400. La concentración de la milicia se realizó en tres lugares de Irún, a donde también acudieron hombres de Fuenterrabía, Rentería y Oyarzun, y el Capitán General de Guipúzcoa, D. Beltrán de la Cuevan con sus tropas.
En la madrugada del 30 de Junio, el clérigo de Rentería, Mosén Pedro de Hirizar, vecino de la citada villa y que tenía el oficio de "tenedor de bastimientos", compró y distribuyó más de cuatrocientas "hachas de palo" entre las mujeres y los mozos de la ciudad con el objetivo de que caminaran, en silencio y con las hachas ardiendo, durante una legua por el Camino Real, desde el alto de Guruche, que dividía los caminos de Oyarzun y Rentería, hasta la plaza de Irun, haciendo creer al enemigo que los soldados iruneses estaban reunidos en la zona de Irun y no avanzando hacía la Peña de Aldabe.
Las ruinas de Gasteluzar vistas desde la ermita de San Marcial.
Mientras mujeres y niños caminaban por el Camino Real, las tropas irunesas capitaneada por los citados Perez de Azkue y Ambulodi, con la ayuda del Capitán General de Guipúzcoa, Beltrán de la Cueva, que acudió a la batalla con parte de su infantería, 1.500 hombres, y 150 caballos, avanzaban lenta y sigilosamente por el lado opuesto, dirigiendose a la cima de Aldabe y atacando por sorpresa a los franceses que dormían en el monte, que se dieron a la fuga.
El capitán Ambulodi al mando de las milicias de Irún, atacó a los alemanes que sitiaban Gazteluzar y después fingieron huir hacia la Peña de Aldabe. Los alemanes, que no conocían la toma de la cima, creyendo cogerlos entre dos fuegos, los persiguieron hasta allí, donde se encontraron inesperadamente con las tropas de Beltrán de la Cueva que les derrotó.
Según el cronista Garibay:
"Fueron muertos mas de dos mil y ocho cientos alemanes, así por las armas como ahogados en el río bidasoa, queriendo huir a Francia, y con ellos murió su Coronel. Los que a vida quedaron siendo hasta setecientos alemanes, hicieron junto al castillo un escuadrón, tan cerrado, que ningún podía llagar a romperlos, aunque el Alcaide del Castilla jugaba con la artillería, hasta que el General D.Beltran descendiendo de la casa de Aldave, los rompió con la caballería y fueron luego presos todos. Todo esto se hizo antes de que el sol saliese, siendo cosa muy de notar, que en la batalla donde hubo tanta efusión de sangre, que solo un español muriese, el cual aun no fue muerto de los enemigos, sino de los suyos, pensando ser enemigo, por haberse vestido las ropas de un alemán de los muertos. También murió un hombre de armas ahogado en el río vidasoa, por tener el caballo desbocado. Sucedió también otro notable caso, que un soldado castellano, de oficio zapatero, llamado Pedro Ladrón siendo muy desbocado y blasfemo, fue herido de una bala de espingarda en la lengua, que fue juzgado por divina permisión, aunque la herida no fue mortal."
Dado que la victoria se produjo el día 30, festividad de San Marcial, se edificó en el alto de Aldabe una ermita dedicada al santo y el monte paso a denominarse con el nombre de éste y el tradicional alarde de Irún pasó a celebrarse en éste día.
Tres siglos despúes, el 31 de Agosto de 1813, tuvo lugar la II batalla de San Marcial contra las tropas napoleónicas.
Para saber más:
Que es el alarde, de www.alardedeirun.com
Historia, de www.sanmarciales.com
Primera batalla de San Marcial, de Wikipedia.
domingo, 29 de junio de 2008
La Batalla de San Marcial
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martes, 8 de enero de 2008
La guerra de bandos en Guipúzcoa
Mapa de las principales casas de ambos bandos y las villas guipuzcoanas.(Ampliar)
La guerra de Bandos o Banderizos tuvo lugar durante la Edad Media. Entre los siglos XIII y XV, aproximadamente, (aunque probablemente se remonte mucho más), algunos de los parientes mayores (los terratenientes) del territorio guipuzcoano estaban divididos en dos bandos enfrentados, los Oñaz y los Gamboa.
Este hecho no era exclusivo de la provincia, pues en otras regiones cercanas también pasaba lo mismo: en Alava, los Mendoza contra los Guevara; en Vizcaya, los Múgica contra los Avendaño; en Navarra los Beaumoneteses contra los Agramonteses, etc... Y los de un bando de una región se aliaban con los de otra, con lo cual estas guerras acaban traspasando las fronteras.
El origen de esta rivalidad, cuenta la leyenda, que se remonta a una procesión en que iban todos los parientes mayores, y al izar unas candelas, unos quisieron llevarlas sobre los hombros y dijeron "gamboa" y otros en pie y dijeron "oñez" y con la discusión llegaron a las manos, acabando con muertos y heridos.
En realidad parece ser que las distintas casas estaban enfrentadas con otras por diversos motivos y se fueron vinculando en sus respectivos bandos por enlaces matrimoniales. A veces dos casas vecinas rivalizaban por viejas rencillas, por el predominio en un valle o una ciudad, y si una se unía a un bando la otra lo hacia al contrario.
Una forma que tenían los reyes de quitar poder a los nobles era la fundación de villas. A lo largo de dos siglos, desde la fundación de San Sebastián en 1180, se crearon en Guipúzcoa 25 villas, primero en la costa y después en las principales rutas, de forma que fomentaban el comercio, aseguraban los caminos y además ayudaban a al rey cuando este tenía algún conflicto con la nobleza. Estas fundaciones también fueron uno de los mayores motivos del conflicto entre bandos, pués según se iban creando las villas, las principales casas instalaban en ellas a los segundones, para asegurarse su control. De hecho los Gamboa entraron así en Guipúzcoa.
Los Gamboa, procedían de una rama de los Guevara alaveses, que señores también de Oñate, fundaron una casa solar en Zumaya, y después, poco a poco se fueron instalando en el resto de villas, echando de ellas los del bando de Oñez, de forma que también se convirtio en un conflicto entre el campo y la ciudad.
Las principales casas del bando gamboino eran las siguientes:
Olaso, en Elgoibar; Balda en Azcoitia; Zarauz, en Zarauz; Iraeta, en Aizarna, (Cestona); Zumaya o Gamboa, en Zumaya; Jaolaza, en Elgueta; Cegama de los Ladrones, en Cegama; San Millán o Done María, en Cicurquil y Achega, en Usurbil.
El origen de los Oñaz se remonta al antiguo solar de Murua en una cueva de dicho monte, (curiosamente en este monte está el castro de Murumendi). En dicha cueva habitaba un hombre fortísimo llamado Murua Sugur, que espantaba a la gente y lo mató en una batalla el señor de Lazcano, casándose después con su hija. Del primero del que se tiene constancia de esta casa es de Martín Lopez de Murua, cuyos nietos trasladaron el solar al llano en Lazcano en el 984.
Las principales casas del bando oñacino eran las siguientes:
Lazcano, en Lazcano; Loyola, en Azpeitia; Berastegui, en Berastegui; Aguirre, en Gabiria; Arriarán, en Ormaiztegui; Yarza, en Beasain; Alcega o Alzaga, en Hernani; Azméqueta, en Amézqueta; Unzueta, en Eibar; Cerain, en Cerain; Lizaur, en Andoain; Murguía, en Astigarraga; Ozaeta y Gabiria, en Vergara, y Ugarte, en Oyarzun, la más antigua de Guipúzcoa.Cuadro "El desafío de Azcoitia".(Foto del Santuario de Loyola) ==>
Trás más de dos siglos de luchas entre ambos bandos se causaron tantos destrozos y muertes, que finalmente en 1456 las villas de Guipúzcoa, hartas, formaron Hermandad, (salvo las ubicadas en el señorío de Oñate) y decidieron tomar cartas en el asunto, expulsaron a los parientes mayores y derribaron todas las casa-torres de ambos bandos.
Ante lo cual los dos bandos, exiliados en Vizcaya, se unieron y mandaron clavar una carta de desafío en la entrada a la villa de Azcoitia (entonces Miranda de Iraurgui), retando a los hombres principales de cada villa, carta que fue exponiendose en todas las villas.
Viendo el peligro que corrían, las villas pidieron ayuda al rey Enrique IV, el cual a principios de 1457 ordenó el derribo de todas las casa-torres de Guipúzcoa y Vizcaya y el destierro de los pariente mayores, por un plazo de 1 a 4 años, (según el rango), a la frontera andaluza para combatir contra los moros. Además favoreció esta Hermandad fortaleciendola con leyes y privilegios, lo que se considera en antecedente de la formación de la provincia. Se supone que por estos hechos pueda ser el rey que figura en el escudo de Guipúzcoa.
Fuentes:
Compendio Historial de Guipúzcoa, Lope de Isasti, Libro II, cáp. VII, 5, (1625)
Para saber más:
Juntas Generales de Guipúzcoa
www.santuariodeloyola.org
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miércoles, 19 de septiembre de 2007
La Batalla de Beotibar
Esta legendaria batalla, equivalente hasta hace poco para los guipuzcoanos a la de Roncesvalles para los navarros o la de Covadonga para los asturianos, tuvo lugar el sábado 19 de Septiembre del año 1321.
El virrey de Navarra, (pués estaba entonces unida a la corona de Francia), el francés Ponce de Morentaina, Vizconde de Anay, al mando de un ejercito de 60.000 hombres, franceses, gascones y navarros, se dirigía a Tolosa desde Pamplona en represalía por la destrucción, poco antes, del castillo de Gorriti por parte de los guipuzcoanos.
Los navarros llevaban tiempo usando este castillo y el de Lekumberri como bases para saquear y asolar Guipúzcoa, y los guipuzcoanos, alegando que el castillo de Gorriti (o Gorricia) les pertenecia y los navarros se lo habían apropiado, solicitaron su devolución al nuevo virrey, el cual, de forma arrogante, no solo se negó sino que les insultó despreciandoles. Los guipuzcuanos ante este hecho, ofendidos, tomaron el castillo y lo demolieron, para evitar que los navarros lo volvieran a usar.
Mientras el ejército franco-navarro se entretenía en saquear y destruir el pueblo de Berástegui y sus campos, (el primero tras pasar la frontera,) los guipuzcoanos formaron rápidamente un pequeño ejército de 800 hombres, procedentes de Tolosa y pueblos bajo su jurisdicción, principalmente.
Al mando de Gil Lopez de Oñez, dueño de la casa de Larrea de Amasa, los guipuzcoanos se apresuraron a tomar posiciones en las montañas que franquean el valle de Beotibar, y al paso de la vanguardia enemiga, dejaron rodar grandes cubas llenas de piedras, (que previamente habían subido desmontadas) sembrando el caos y el desconcierto en el ejército navarro-francés que emprendió la huida de forma desordenada mientras los guipuzcoanos les seguían causadoles gran cantidad de bajas, entre ellas las de algunos hombres principales de Navarra.
Desde entonces, en conmemoración de la legendaria batalla de Beotibar (en realidad de todas sus victorias, aunque sólo destaque ésta), todos los años se celebra en Tolosa la bordon dantza o baile de bordones (alabardas), el día de San Juan Bautista, por ser este su patrón, acudiendo al son de la música hasta el lugar de la batalla.
Hasta el siglo XIX hubo cuadros representando la batalla en la iglesia de Santa María en Tolosa.
Fuentes:
Bosquejo de las antigüedades, gobierno, administración y otras cosas notables de la villa de Tolosa, Pablo Gorosabel, Cáp. XV, 269-270, (1853)
Averiguaciones de las Antigüedades de Cantabria, Gabriel de Henao, (1637).
Compendio Historial de Guipúzcoa, Lope de Isasti, Libro II, cáp. VII, 5, (1625)
Anales de Aragón, Jerónimo de Zurita, Libro 7, cáp. 24 (1562-1580)
Historia general de España, Juan de Mariana, Libro 15, cáp. 17. (1601)
Compendio Historial de las Crónicas, Esteban de Garibay, Libro 26, cáp 15 (1571)
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viernes, 31 de agosto de 2007
31 de agosto de 1813
San Sebastian en el siglo XIX. (Fotografía del museo San Telmo.)
Ciudad de San Sebastián, dos de la madrugada:
Despues de varios días de intenso bombardeo, en que se logra un mayor ensanchamiento de la brecha abierta en un primer asalto sin éxito el 25 de Julio, asalta la ciudad una columna de voluntarios (llamados "Los desesperados") que al llegar a lo alto de la brecha se encuentran con la sorpresa de que están a 4 m. de altura sobre el suelo de la ciudad. Las tropas francesas aprovechan este desconcierto para acribillarlos.
Dos meses antes el ejercito francés en plena huida del territorio español, habia dejado unos 3.000 soldados en la plaza fuerte de San Sebastian para cubrir su retirada.
Cuando paracía que a las tropas de asalto no les quedaba más remedio que la retirada, un incendio fortuito producido durante la refriega, alcanza el depósito de munición francés, sembrando el desconcierto en este bando, momento que aprovenchan los asaltantess para penetrar en la ciudad, obligando al ejercito francés a replegarse hacia el castillo de la Mota, donde capitularán el día 8 de Septiembre.Mapa de la batalla de San Marcial. (Fotografía de www.1808-1814.org.)
Dispuestos los franceses a socorrer la plaza de San Sebastián, cruzaron el río Bidasoa poco antes del amanecer, por los vados situados entre Hendaya y el puente destruido del Camino Real en Behóvia, enfrentandose al IV ejército español (o de Galicia), que los defendía, dando lugar la 2ª Batalla de San Marcial. Tras rechazar varias veces el ataque enemigo, las tropas españolas lograban una victoría aplastante, mientras, las tropas anglo-portuguesas del Duque de Wellington (quien acudió tras la batalla) se dedicaban a saquear e incendiar toda la ciudad de San Sebastián, (acto que duró toda una semana), salvo las casas de la calle Trinidad, que era donde se alojaban los oficiales aliados. Por este motivo a esta calle se le llama ahora "calle del 31 de Agosto".(Fotografía de www.diariovasco.com)
El conde de Toreno describió de esta manera la situación: «Melancolízase y se estremece el ánimo sólo al recordar escena tan lamentable y trágica, y a que no dieron ocasión los desapercibidos y pacíficos habitantes, que alegres y alborozados salieron al encuentro de los que miraban como libertadores, recibiendo en recompensa amenazas, insultos y malos tratos. Anunciaban tales principios lo que tenían aquellos que esperar de los nuevos huéspedes».
«No tardaron en experimentarlo, comportándose en breve los aliados de San Sebastián como si fuese ciudad enemiga, que despiadado y ofendido conquistador condena a la destrucción y al pillaje. Robos, violencia, muertes, horrores sin cuento, sucediéndose con presteza y atropelladamente. Ni la ancianidad decrépita, ni la tierna infancia pudieron preservarse de la licencia y desenfreno de la soldadesca, que furiosa forzaba a las hijas en el regazo de las madres, a las madres en los brazos de los maridos, y a las mujeres todas por doquiera. ¿Qué deshonra y atrocidad!». (La calle de la memoria, Mikel G. Gupergui)
San Sebastián conmemora aquel día fatídico de 1813.
Los actos de recuerdo comenzaron a las 18:30 en la plaza Zuloaga, (junto al Museo de San Telmo) con la escenificación del combate que tuvo lugar entre los dos bandos, de la mano de miembros de diferentes sociedades, entre ellas diez barriles de Amaikak Bat. A las 21:30 horas, se procedeió al tradicional apagón y posterior encendido de velas en la calle 31 de agosto.
Para saber más:
Efemérides españolas
Guerra de la Independencia española, 1808-1814
Historia de San Sebastián
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