martes, 17 de junio de 2008

El verano en Zarauz

Zarautz lleva un siglo y medio siendo destino de veraneo, transformándose para poder acoger a los innumerables visitantes que la visitan y que saben apreciar lo que Zarautz les ofrece.

Un poco de historia

El origen del Zarautz turístico se remonta a la segunda mitad del siglo XIX. Cabe citar entre uno de los primeros ilustres veraneantes a D. Pascual Madoz, político español que ostentó el ministerio de Hacienda en 1855.

Este político, además de geógrafo, aconsejó a la Reina Isabel II de España que veranease en un pequeño pueblo guipuzcoano, en el cual podría recibir los tan aconsejables baños de mar del Cantábrico. Isabel II haciendo caso a su mentor, se instaló en el Palacio de Narros para disfrutar del verano de Zarautz. La llegada de la reina ayudó a que Zarautz fuera situada en el destino de modas de la aristocracia española.

La llegada de unos pocos aristócratas, seguida por muchos más años después, dota al pueblo de un renombre internacional. Son muchas las razones por las que dichos aristócratas decidieron pasar sus veranos en la localidad zarauztara. Una de las más importantes la constituía su extensa playa y especialmente la posibilidad de disfrutar de los citados baños de mar, apreciados por sus poderes curativos y saludables.

El ser un pueblo poco explotado en cuanto al turismo era del agrado de la gente más pudiente, deseosos de tranquilidad pero al mismo tiempo de unos inmejorables servicios en un marco estupendo. La apertura de la línea férrea Irun-Madrid y posteriormente la línea de ferrocarriles Vascongados facilitó mucho las comunicaciones con Madrid, Donostia y Bilbao.

A comienzos del siglo XX a Madrid se llegaba en veinticuatro horas y a Donostia la duración del trayecto no llegaba a la hora. Por lo tanto fue creciendo el número de visitantes que se acercaban a la villa en verano. La mayoría de ellos se quedaban tres meses: llegaban para las Fiestas de San Pelayo y se marchaban después de la Fiesta Vasca.

Casas a pie de playa

La mayoría de los visitantes, aristócratas y gente de alto nivel, construyeron sus propias casas a pie de playa. Aún y todo, no faltaban hoteles en el pueblo, si bien las camas que ofertaban se quedaban muy cortas para la demanda existente. En 1930 eran 6 los hoteles existentes en Zarautz. La cifra aumentaría hasta 9 en 1945, para pasar a ser 12 en 1950. Cifra insuficiente aún así, lo que propiciaba que fuesen muchas las familias zarauztarras que pasaban los meses de verano en casas de familiares, desvanes o trasteros porque alquilaban sus propias casas a los veraneantes para hacer algo de dinero.

Cada vez llegaban más veraneantes y esto a su vez condicionaba más la vida de Zarautz. Las terrazas de los cafés solían estar a rebosar. Mientras los niños del pueblo se lanzaban al agua desde los espigones de la 'Molla', muchos veraneantes acudían a bañarse en la playa con la ayuda de los bañeros. Cada año se colocaban más toldos, se abrían más comercios y los meses de verano el pueblo rebosaba de vida.

Cambio de tendencia

Esta tendencia fue en aumento hasta finales de los años sesenta, donde comenzó a decaer el veraneo de alto nivel. Por diferentes motivos, el cambio sociológico registrado en España, la aparición de nuevos destinos turísticos para el veraneo, dando paso poco a poco a otro tipo de veraneo en Zarautz. Se comenzaron a construir bloques de apartamentos.

Las casonas y villas que antes los ocupaban los aristócratas se dividieron en diferentes habitáculos y que fueron ocupados por veraneantes de clase media-alta. Esto cambio la forma de veranear, pero no restó vida al pueblo en los meses de verano. La playa solía estar repleta. Las terrazas no daban a basto. Los hoteles se llenaban y eran innumerables los pisos que se alquilaban y. al mismo tiempo, empezaron los primeros valientes que desafiaban a las olas con sus tablas de surf.

Hoy en día Zarautz sigue acogiendo a innumerables turistas en verano, pero la tendencia se mantiene a lo largo del año, convirtiendo a Zarautz en destino turístico valido durante todo el año.

Aún el verano sigue siendo especial en Zarautz, llena de visitantes, actividades y ofertas de lo más atractivas para quienes nos visitan, llena de vida, tanto de día como de noche. Hay cosas que no cambian y Zarautz ya es todo un clásico del veraneo.


Extracto de "El verano y su evolución en Zarautz", publicado por Antxón Etxeberría en D.V.
www.diariovasco.com

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