viernes, 21 de diciembre de 2007

Feria de Santo Tomás

La plaza de la Constitución de la Parte Vieja, el año pasado.(Foto de karlos corbella, Noticias de Gipuzkoa)


Las Navidades en Guipúzcoa comienzan prácticamente el 21 de Diciembre, dia de Santo Tomás. Normalmente suele ser el último día de clase y en muchos pueblos se celebra una feria rural, la gente, sobre todo los niños y jóvenes se visten de caseros o "baserritarras" y todo el mundo degusta el plato típico del día: el tradicional pincho o bocadillo de chistorra (txistorra).

La principal feria de la provincia es, como no, la que se celebra en la capital, San Sebastián (Donostia).

Su origen se remonta al siglo XIX, cuando la mayor parte de las fincas rústicas o caseríos de Guipúzcoa eran cultivados por arrendatarios cuya situación jurídica se transmitía de padres a hijos a través de las generaciones. Entre dueño y colono existía una relación paternalista. La renta se pagaba en fecha fija -normalmente el día de San Martín- aunque acostumbraba a retrasarse hasta Santo Tomás, 21 de Diciembre.

El propietario que no cultivaba las tierras vivía en la ciudad. Numerosos "baserritarras" se desplazaban hacia San Sebastián en ese día con el dinero de las rentas y un par de capones. Los caseros aprovechaban su venida a la capital para aprovisionarse de artículos que no existían en el modesto comercio de los pueblos vecinos y, a su vez, para vender los mejores productos del caserío. Se hizo necesaria la celebración de una feria y así surgió la de "Santo Tomás", en la Plaza de la Constitución.


Pero aunque esta feria sea la más importante, no es la más antigua. La de Mondragón (Arrasate), que se remonta como mínimo hasta el siglo XIV, fue antes la principal, llegando a durar 3 días, 21, 22 y 23, aunque hoy sólo se celebra un día, el 22, para no coincidir con la donostiarra.

Los "Santamasak" mondragoneses se remontan a la noche de los tiempos. Sólo se sabe a ciencia cierta que Pedro I el Cruel, Rey de Castilla, autorizó y legalizó esta feria en 1351. Evidentemente, para aquel tiempo la feria tendría ya mucha historia sobre sus espaldas merced a la importante concentración de mercaderes y tratantes que reunía esta feria estratégicamente localizada en el corazón de los territorios de Guipuzcoa, Vizcaya y Alava. Concretamente, hasta 1727, tenía por escenario las inmediaciones de la ermita de San Valerio, uno de cuyos altares estaba dedicado a Santo Tomás. San Valerio, dicho sea de paso, era el patrón de los venequeros o mineros que trabajaban en el Monte Udalacha (Udalatxa), y cuya materia prima (hierro) servía de base para la elaboración del famoso acero de Mondragón.

Nadie sabe con certeza por qué el barrio de Mietzerreka, también conocido como Veneras, fue el marco original de la Feria de Santo Tomás. Pero la hipótesis más pausible apunta a la constatación de que este barrio, con sus minas de hierro, fue el centro neurálgico de la próspera economía mondragonesa. La villa entera dependía literalmente del mineral oculto en las faldas de la peña de Udalatx.

A comienzos del siglo XVIII, un hecho tan luctuoso como la muerte de dos personas a cuchilladas en el transcurso de una reyerta, (como recuerdan dos cruces que se levantan en el sitio), fue la causa de que la feria y romería de Santo Tomás se trasladaran del barrio de Mietzerreka, donde se venía celebrando tradicionalmente. A partir de 1727 las ferias empezaron a celebrarse junto a las murallas del pueblo, en el Portal de Abajo -hoy denominado Portalón- donde se desarrollaron hasta 1926, año en que pasaron a ubicarse en el enclave de Uherkape, conocido como "ferixal lekua".

Con el cambio de escenario, la fiesta no perdió brillo. Se mantenía los tres días de feria, el 21, 22 y 23, y la concurrencia de expositores era muy nutrida. La demanda tampoco era pequeña en estas fechas previas a la Navidad, en las que quien más quien menos se estira un poco. Además, constituían la última feria del año y, dada la variada oferta, muchos vecinos aprovechaban para adquirir las prendas o calzado necesario para todo el año. Tampoco hay que olvidar que era cita obligada para baserritarras que bajaban a liquidar el ineludible pago de la renta.

Con el paso de los años y los consiguientes cambios sociales, la feria que arrancaba el día 21 fue perdiendo peso a favor de la romería del día 22.


Fuentes:

www.destinospaisvasco.com
www.euskonews.com
www.kulturweb.com

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