miércoles, 12 de diciembre de 2007

1912 Primer viaje del Topo.

D.V. MIKEL G. GURPEGUI

Antigua imagen de la estación del Topo en Amara.

En realidad, el primer trayecto tuvo lugar unos días antes, el 5 de diciembre de 1912. Entonces fue cuando el Topo cubrió por vez primera la distancia entre San Sebastián e Irun, ocupado por las autoridades y los promotores del nuevo servicio. Durante aquella jornada se descubrió un monumento en memoria de Plácido Allende, impulsor de la línea que había fallecido pocos meses antes.

El día 5 de diciembre fue el viaje inaugural, pero hoy, 12 de diciembre de 1912, sería la primera ocasión en que el ferrocarril de vía estrecha que pronto se conocería como Topo, trasladaría viajeros de a pie. Fue hace 95 años y en este tiempo el vehículo apenas ha fallado a su cita. Sólo durante dos meses de 1936, por la Guerra Civil, y en otro período de los años 70, cuando fue transferido a FEVE. Posteriormente pasaría a Eusko Trenbideak, sociedad pública dependiente del Gobierno Vasco que reconstruiría toda la línea entre Donostia y Hendaia.

Pero aún estamos en 1912, celebrando la puesta en marcha de un proyecto que tuvo sus dificultades. Así explicaba sus vicisitudes Miguel Angel Idígoras, en un reportaje que publicó en DV hace, uf, veinte años: «Los promotores de la idea de construir este ferrocarril de vía estrecha, que obtuvieron la concesión para las obras en enero de 1909, intentaron en un principio llegar a un acuerdo con los Ferrocarriles del Norte para que les dejara un tercer carril por sus vías hasta la frontera, pero tal contrato no fue posible debido a la negativa de Ferrocarriles del Norte. Así, los pioneros de este ferrocarril no tuvieron más remedio que asociarse con la Sociedad Constructora de Obras Públias y Promoción Industrial, constituyéndose así, el 8 de marzo de 1912, la Compañía del Ferrocarril de San Sebastián a la Frontera».

Propiamente, hasta la frontera, hasta Hendaia, no llegó a la línea hasta julio de 1913. Antes, durante los primeros meses, funcionaba sólo hasta Irún.

El trazado de vía estrecha, con sus doce túneles, fue proyectado por Manuel Alonso Zabala, actuando como contratista José Ochandiano. Si recientemente se planteó la posibilidad de prolongar el Topo por el centro de la ciudad cual tranvía, en sus inicios ya se adentraba por las calles más céntricas, realizando algo más de dos kilómetros de recorrido urbano, puesto que desde Amara seguía por Prim, Getaria y Churruca hasta llegar a la terminal de la calle Peñaflorida.

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